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Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
nuclear (XIV) La histeria se
desencadena
RUBÉN G. JIMÉNEZ GÓMEZ (*)
El presidente Kennedy recibió las fotos tomadas por el avión
espía U-2 en la mañana del martes 16 de octubre de 1962. De
inmediato ordenó que se apreciara la disposición operacional de los
cohetes y exigió que se mantuviera en secreto la información
relacionada con la situación existente. Indudablemente se sentía
engañado y burlado por los soviéticos.
J.
F. Kennedy (al centro) con Dean Rusk, secretario de Estado ( a la
izquierda) y Robert Mcnamara, jefe del Pentágono.
Kennedy formó un grupo asesor de alto nivel, conocido
posteriormente como el Comité Ejecutivo del Consejo Nacional de
Seguridad (ExCom, por sus siglas en inglés), para analizar la
situación y determinar las medidas pertinentes. El Comité Ejecutivo
estuvo integrado por las personalidades siguientes: el
vicepresidente, Lindon Johnson; el secretario de Estado, Dean Rusk;
el secretario de Defensa, Robert McNamara; el presidente de la Junta
de Jefes de Estados Mayores (JJEM), general Maxwell Taylor; el
asistente especial del presidente para Asuntos de la Seguridad
Nacional, McGeorge Bundy; el director de la CIA, John McCone; el
secretario del Tesoro, Douglas Dillon; el fiscal general, Robert
Kennedy; el subsecretario de Estado, George Ball; el subsecretario
de Defensa, Roswell Gilpatrick; el exembajador en la URSS, Llewellyn
Thompson.
Además, incluía de forma no oficial al subsecretario de Estado
para Asuntos políticos, Alexis Johnson; al secretario asistente de
Defensa para la Seguridad Internacional, Paul Nitze; al exsecretario
de Estado, Dean Acheson; los asesores John McCloy y Robert Lovett;
al embajador ante la ONU, Adlai Stevenson; al subdirector de la
Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA), Donald Wilson,
y al secretario asistente de Estado para Asuntos Interamericanos,
Edwin Martin. Otros especialistas tomaron parte en las discusiones
según fue necesario.
Este Comité desempeñó un papel capital en las decisiones que tomó
Kennedy durante la Crisis. Para que las discusiones se desarrollaran
sin trabas, y para no llamar la atención, el presidente no asistió a
todas las reuniones del Comité, con lo que contribuyó a disminuir su
influencia sobre los demás, pues siempre hay quienes cambian en
presencia de los máximos dirigentes y hacen recomendaciones sobre la
base de lo que estos desean escuchar. Kennedy pidió al grupo que
redactase una serie de consejos sobre uno o varios planes
alternativos de acción.
Desconozco si Jruschov contó con algún equipo similar que le
ayudara a tomar las mejores decisiones durante los alarmantes días
que estaban por llegar, aunque tal vez no tuvo un apoyo parecido. Si
le creemos al general Gribkov, las desavenencias con él no eran muy
recomendables, y en un libro de su autoría citó el ejemplo de lo
sucedido años antes con el mariscal Sokolovski, quien era un
prestigioso jefe militar soviético que a la sazón desempeñaba el
cargo de jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la
URSS. El asunto es que a Jruschov se le había metido entre ceja y
ceja, en los últimos años de la década del cincuenta, realizar una
reducción unilateral de efectivos del Ejército soviético; mas no era
cosa de juego, se querían eliminar más de un millón de hombres y
cientos o miles de aviones, tanques, cañones y otros medios
militares, aduciendo que ya no eran necesarios debido a las
características de los nuevos cohetes nucleares de largo alcance. El
mariscal Sokolovski había sido uno de los máximos opositores de
semejante proyecto. En definitiva, los hombres tuvieron que buscarse
especialidades alternativas en la vida civil; los aviones, tanques y
otros equipos fueron convertidos en chatarra, ni siquiera
conservados por si de pronto hacían falta en el futuro, práctica
aplicada ampliamente por los norteamericanos; mientras que el
mariscal Sokolovski fue liberado del cargo poco después y pasado a
jubilación.
Así que, si creemos al general Gribkov, no era muy grande la
posibilidad de que Jruschov pudiera contar con un equipo dispuesto a
jugarse estrellas y cargos manteniendo puntos de vista que le
llevaran la contraria. Es posible que esta fuera la causa de muchos
de los errores militares y políticos que los soviéticos cometieron
durante el desarrollo de los acontecimientos, desde la aprobación
inicial de la Operación hasta las últimas decisiones que la
liquidaron.
Mientras que el Comandante Fidel Castro, durante los candentes
días de la Crisis se pasaba prácticamente todo el tiempo en las
unidades, en las trincheras y emplazamientos con los combatientes y
los jefes de los distintos niveles, dando ánimos y tomando las
decisiones requeridas para que la resistencia fuera más sólida, más
encarnizada si llegaba el momento, por lo que no tenía mucho tiempo
para reuniones, según expresó en la citada entrevista con la
periodista María Shriver.
Sobre la situación creada en aquellos días, el líder cubano
expresó: "Esos errores políticos y militares (de los soviéticos)
nos llevaron a un peligro grande, a un peligro muy serio, porque
después que los norteamericanos conocen lo que se está haciendo,
podían tomar la iniciativa; la iniciativa estaba en manos de ellos,
la iniciativa diplomática, política y militar".
(1)
COMIENZA LA ACTIVIDAD DEL COMITÉ EJECUTIVO
En efecto, se creó una situación muy peligrosa para Cuba, lo cual
se verifica en el contenido de los criterios emitidos desde la
primera reunión del Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad
Nacional estadounidense que tuvo lugar a las 11:50 de la mañana del
propio 16 de octubre.
El presidente Kennedy explicó la situación que se había creado,
ordenó incrementar los vuelos de reconocimiento y solicitó a todos
los presentes que abandonaran cualquier otra tarea y concentraran
sus esfuerzos en el estudio exhaustivo del problema y en las
acciones futuras que se deberían emprender. Con el objetivo de no
despertar sospechas, decidió continuar normalmente su participación
en las actividades políticas programadas en el marco de la campaña
electoral para las elecciones congresionales que se celebrarían a
principios de noviembre, y que el Comité no se reuniera siempre en
la Casa Blanca, sino que también lo hiciera en el Departamento de
Estado, en las oficinas del Fiscal General y en otros sitios de
Washington. Asimismo exigió el más estricto secreto hasta que
tuvieran una respuesta adecuada.
Seguidamente les mostraron las fotografías. Según Robert Kennedy:
"Vinieron técnicos con sus mapas y punteros, y nos dijeron que, si
observábamos con atención, veríamos que se estaba construyendo una
‘base de cohetes’ en un campo próximo a San Cristóbal, Cuba. Por mi
parte, tuve que limitarme a aceptar su palabra. Examiné
cuidadosamente las fotos, y lo que vi no me pareció más que un claro
en el campo, dispuesto para construir una granja o los cimientos de
una casa. Más tarde, me sentí aliviado al saber que esta había sido
la misma impresión que sacaron, virtualmente, todos los reunidos,
incluido el presidente Kennedy. Este dijo, incluso, varios días
después, cuando se habían realizado algunas otras obras en el lugar,
que parecía un campo de fútbol".
(2)
Al principio, el sentimiento general fue que había que emprender
alguna acción, no obstante, una pequeña minoría estimaba que los
cohetes en Cuba no alteraban el equilibrio de fuerzas, por lo que
toda acción era innecesaria. Mas la mayoría pensaba que el único
camino posible era un ataque aéreo contra las bases de los cohetes.
Entonces Robert Kennedy pasó una nota al presidente: "Ahora sé lo
que sintió Tojo cuando estaba planeando lo de Pearl Harbour".
(3)
A continuación se citan, por su interés, algunos de los
planteamientos más importantes y representativos que se hicieron en
aquella primera reunión.
(4)
Rusk: Yo no pienso que
esto en sí requiera una invasión de Cuba(...) Pienso que lo que
haremos es eliminar las bases, que es lo que dijimos que haríamos,
¿o es que decidiremos que es hora de eliminar el problema cubano por
completo?(...) Esto debe ser llevado a la atención de Castro. Ha
llegado la hora en que él debe tomar en cuenta los intereses del
pueblo cubano, debe romper claramente con la URSS, evitar que las
bases de cohetes lleguen a ser operacionales(...) Debemos reforzar
la parte sudeste de los Estados Unidos para ser capaces de dar un
golpe demoledor en cualquiera de estas instalaciones y en los
emplazamientos de los cohetes antiaéreos, así como contra cualquier
MIG o bombardero que pueda llegar al país.
McNamara: En primer lugar, si vamos a dar un golpe aéreo
contra estas instalaciones debe ser antes de que los cohetes sean
operacionales, pues en caso contrario, si no los destruimos todos,
los que queden serán lanzados, y esto creará un caos en la costa
este del país, en un radio de 1 200-2 000 kilómetros a partir de
Cuba. En segundo lugar, un golpe aéreo debe ser también contra los
aeródromos y todos los lugares posibles de almacenamiento nuclear.
General Taylor: Después que destruyamos las armas ofensivas
debemos impedir que entren otras, lo que implica un bloqueo
naval(...) Luego habrá que decidir si invadimos o no. Pienso que
esta es la cuestión militar más difícil en todo el asunto y debemos
estudiarla minuciosamente antes de poner los pies en ese profundo
fanguero que es Cuba.
McNamara: Si hay cabezas nucleares asociadas a los cohetes,
debemos asumir que también las habrá asociadas a los aviones.
Rusk: Nosotros tenemos cohetes en Turquía e Italia, y
Jruschov puede pensar que también debemos aprender a vivir bajo la
amenaza de cohetes de alcance medio, que con esto está estableciendo
una especie de equilibrio. También podrían estarnos provocando aquí
para ellos responder en Berlín u otro lugar, pero no veo la
racionalidad de los soviéticos para presionar tanto.
McNamara: No es probable, pero sí concebible que las cabezas
nucleares para estos cohetes no estén en Cuba aún. Hay que precisar
dónde están las cabezas nucleares.
Bundy: Si lo comunicamos previamente a la OTAN pueden surgir
planteamientos de que ellos pueden vivir con la amenaza de los
cohetes soviéticos de alcance medio: ¿por qué nosotros no podríamos
soportarlo? Es probable que eso provoque divisiones en la Alianza.
Rusk: Si damos un golpe expondremos a nuestros aliados a
grandes peligros, sin la más ligera consulta o aviso o preparación.
John F. Kennedy (JFK en lo adelante): Pero si les
avisamos a ellos sería como avisarles a todos.
Johnson: Pienso que la cuestión básica es cuándo eliminamos
los cohetes o cuándo hablamos de ellos. Yo escogería eliminarlos. En
cuanto a nuestros aliados estoy de acuerdo con Bundy, no estoy muy a
favor de circular esto entre nuestros aliados, aunque me doy cuenta
de que eso es una falta de fidelidad. No es un asunto para
conferencias. No obtendremos mucha ayuda de ellos.
JFK: Hay tres opciones: una, golpe a los cohetes; dos, golpe
aéreo más general y tres, invasión.
Debemos comenzar a prepararnos ahora mismo. Sin dudas, vamos a
hacer la opción número uno por lo menos.
Bundy: ¿Acaso hemos decidido definitivamente ir en contra de
una vía política?
McNamara: Hay que definir si debemos preceder la acción
militar con una acción política. Si es así, ¿en que plazo? Creo que
lo mejor es tener contactos con Jruschov, indicándole lo que haremos
en ciertos plazos si no retira los cohetes.
La reunión fue interrumpida por el mediodía para continuarla más
tarde.
Durante el interín, Robert Kennedy se reunió con el Grupo
Especial Ampliado y le expresó "la insatisfacción del presidente"
con la Operación "Mangosta". Señaló que en un año los resultados
eran desalentadores, que no se habían producido sabotajes de
importancia. Indicó mejoría notable en la recolección de
inteligencia, pero que en general las acciones habían fallado en
influir significativamente sobre el curso de los eventos en Cuba.
Hizo referencia al cambio de atmósfera que había ocurrido en el
Gobierno durante las últimas 24 horas y planteó interrogantes acerca
del porcentaje de cubanos que combatiría a favor del régimen si el
país era invadido.
Esa tarde se recibió un telegrama en el Departamento de Estado
con los resultados de la entrevista que el embajador norteamericano
en la URSS había sostenido con Jruschov, quien entre otras cosas
había planteado los aspectos siguientes sobre Cuba:
—los Estados Unidos no debían pretender que otros países vivieran
según sus deseos o habría guerra;
—los norteamericanos tenían bases militares en países vecinos de
la URSS, pero los soviéticos no los atacaban;
—si los Estados Unidos consideraban tener derecho a hacer lo que
quisieran en Cuba, ¿por qué la URSS no tendría derecho a hacer lo
que quisiera en los países mencionados? Sería la ley del más fuerte.
La Carta de la ONU perdería su fuerza. Esa sería la política del
bandidaje;
—respetemos los asuntos internos de otros países, no interfiramos
en ellos. Dejemos que sea el pueblo cubano el que escoja su propio
sistema. Los estadounidenses debían comerciar con Cuba, igual que la
URSS lo hace con Turquía y otros aliados suyos, pero los
norteamericanos habían perdido toda comprensión real de la historia.
A LA CARGA DE NUEVO
La reunión del Comité Ejecutivo continuó a las 6:30 de la tarde
con la participación del teniente general Marshall S. Carter,
subdirector de la Inteligencia Central, y estos fueron algunos de
los planteamientos principales que se hicieron.
General Carter: Se han detectado tres emplazamientos con
cuatro rampas de lanzamiento en cada uno, y por los cohetes que se
aprecian se cree que hay dos para cada rampa. Pensamos que serán
operacionales dentro de dos semanas; luego parece que podrán ser
lanzados en un plazo de seis horas después de recibir la orden (NA:
en realidad era en dos horas y media), con un tiempo de
repetición de cuatro a seis horas por cada rampa(...) Estimamos que
el complejo en general puede estar operacional dentro de dos
semanas, aunque rampas aisladas podrían hacerlo en mucho menor
tiempo. Los U-2 hicieron dos pases ayer sobre toda la Isla, pero aún
no están los resultados, además, había muchas nubes sobre las
regiones central y oriental.
Rusk: Esta puede ser la oportunidad en que Castro decida
romper con Moscú, si sabe que está en un peligro mortal. Estamos
interesados en la posibilidad de un mensaje directo a Castro, al
igual que a Jruschov, antes de cualquier golpe.
Edwin Martin: En el mensaje, en primer lugar, hay que decirle
lo que sabemos de los emplazamientos. Que esto es de suma gravedad
para la seguridad de los Estados Unidos, que mediante esta acción
los soviéticos lo han puesto en peligro de ser atacado, que los
soviéticos están planteando la posibilidad de cambiar esos cohetes
por concesiones en Berlín, que vamos a emprender acciones
próximamente y que tendremos que hacerlo a menos que recibamos
noticias firmes de que sacará a los soviéticos de Cuba. Que podemos
simpatizar con él y ayudarle si surgen problemas al tratar de
abandonar la antigua línea comunista y al intentar sacar a los
soviéticos. Le daremos 24 horas para la respuesta.
Rusk: Estimamos que los soviéticos tomarán alguna medida de
respuesta en otro lugar, por lo que realizar una acción de este tipo
sin darlo a conocer a nuestros aliados más cercanos, y someterlos a
un peligro muy grande, puede ocasionar que quedemos aislados
políticamente y que la Alianza se desmorone.
McNamara: El golpe aéreo más amplio puede asestarse con una
alerta de 24 horas a partir del viernes próximo (19 de octubre), es
decir, tomar la decisión el viernes para dar el golpe el sábado. La
capacidad disponible de la Fuerza Aérea es de unos 700 aviones vuelo
diarios, a los que se agregarían los aviones de la Marina. Este
golpe sería contra cohetes de alcance medio, aeródromos, cohetes
antiaéreos y almacenes de cabezas nucleares si se detectan.
General Taylor: La Junta de Jefe de Estados Mayores considera
que no se debe asestar un golpe solo contra los cohetes de alcance
medio, sino el más amplio, y que no debemos perder la capacidad de
sorpresa del primer golpe haciendo ninguna declaración previa.
Tendremos que repetir el golpe durante varios días y fotografiar
para controlar, hasta terminar todo el trabajo.
McNamara: Debido a que es muy grande el peligro de comenzar
acciones combativas después que ellos adquieran capacidad nuclear en
cohetes y aviones, por la probabilidad de una respuesta nuclear con
lo que no se haya destruido, consideramos que solo debemos decidir
dar el golpe y asestarlo únicamente antes de que adquieran esa
capacidad nuclear. Una línea que no hemos analizado todavía es hacer
una declaración de vigilancia abierta por tiempo indefinido,
establecer un bloqueo contra la entrada de futuras armas ofensivas y
proclamar que estaremos preparados para atacar inmediatamente a la
URSS si Cuba hace cualquier movimiento ofensivo contra este país.
JFK: Me parece que si hacemos primero una acción
política(...) nos aseguraremos un gran apoyo internacional, pero
perderemos todas las ventajas del golpe sorpresivo.
General Taylor: La cuestión es que somos muy vulnerables a
los ataques aéreos a baja altura en el área de la Florida. Toda
nuestra defensa antiaérea ha sido orientada siempre en otras
direcciones. Jamás hemos tenido preparativos defensivos de bajas
alturas en este país, debido a esto somos muy vulnerables a los
aviones a baja altura desde el sur con bombas convencionales o
nucleares.
Bundy: Quisiera preguntar: ¿cuál es el impacto estratégico de
los cohetes de alcance medio en Cuba para los Estados Unidos?, ¿cómo
esto cambia el equilibrio estratégico?
McNamara: En la Junta de Jefes de Estados Mayores dicen que
la influencia es sustancial, en mi opinión no es muy grande. Eso
fortalece en algo el potencial nuclear soviético en relación con el
norteamericano, pero no significa ningún cambio apreciable en la
correlación de fuerzas. Además, no hay una diferencia especial en
que la Unión Soviética, tratando de alcanzar la paridad estratégica
con los Estados Unidos, despliegue una cantidad complementaria de
cohetes intercontinentales en su territorio o que instale cohetes de
alcance medio en Cuba.
General Taylor: Esos cohetes pueden ser un apoyo y refuerzo
muy importante de la capacidad de golpe de la URSS, pero para
nuestra nación esto significa mucho más. Todos ustedes están
conscientes de ello... ¡están en Cuba!... y no allá en la URSS, muy
lejos.
JFK: Es que no hay mucha diferencia entre desaparecer por un
cohete que vuele desde la URSS o por uno que está a 90 millas.
General Taylor: Si no los sacamos de allí, en lo adelante
siempre tendremos la misma sensación de tener una pistola apuntando
a la cabeza; igual a la forma en que tenemos a la URSS actualmente.
Bundy: Sin lugar a dudas, si esto continúa así, tendremos que
un ataque a Cuba se convertirá en una guerra general.
JFK: Esto demuestra que lo de la Bahía de Cochinos realmente
era correcto, que teníamos la razón.
General Taylor: Solamente que ahora tenemos un plan de guerra
que requiere un cuarto de millón de norteamericanos para tomar una
isla contra la que lanzamos 1 800 cubanos hace año y medio. Parece
que hemos cambiado bastante nuestras evaluaciones.
Robert Kennedy: El otro problema será en Sudamérica dentro de
un año. Estas cosas estarán en manos de los cubanos, y entonces,
digamos que surge algún problema en Venezuela y usted tendrá a
Castro planteando: Si ustedes mueven tropas hacia alguna parte de
Venezuela, nosotros dispararemos estos cohetes.
JFK: Esto los hace parecer como si estuvieran equiparados con
nosotros y que...
Douglas Dillon: ...estamos temerosos de los cubanos.
JFK: El mes pasado dije en una declaración pública que no
aceptaríamos cohetes de alcance medio en Cuba, y ellos continuaron y
lo hicieron; no podemos quedarnos sin hacer nada. Digamos que vamos
a golpear el sábado, y el viernes declaramos que están los cohetes
en Cuba, que representan la más grave amenaza para nuestra seguridad
y que tienen que tomarse las medidas pertinentes.
McNamara: Pero ellos pueden alistar los cohetes entre el
momento en que decimos que vamos a ir y el momento en que vamos.
Esto es un peligro muy grande.
George Ball: ¿De modo que Usted diría que el golpe debe
preceder a cualquier discusión pública?
McNamara: Así lo creo. Pienso que antes de hacer ningún
anuncio, usted debe decidir si va a golpear o no. Si se decide
golpear, entonces no debe hacer anuncio alguno.
Bundy: Las ventajas políticas son muy fuertes a favor del
golpe limitado. En este caso el castigo se ajusta al crimen en
términos políticos; solo estaremos haciendo lo que advertimos,
repetida y públicamente, que tendríamos que hacer en este caso.
JFK: Ahora bien, si estos cohetes no aumentan mucho el
poderío estratégico de Rusia, entonces ¿por qué lo están haciendo?
Ball: Jruschov ha dicho que vendrá a la ONU en noviembre.
Puede ser que esté actuando así en la suposición, carente de
sentido, de que esto no va a ser descubierto de momento. Entonces
querrá decir en la ONU que aquí está Cuba armada contra los Estados
Unidos, o posiblemente tratará de negociar algo en Berlín, diciendo
que a cambio desarmará a Castro.
Bundy: Yo pienso que no es probable que él dé cabezas de
combate nucleares a Fidel Castro. No creo que haya ocurrido o que
pueda ocurrir.
Robert Kennedy: Otra cuestión es si debemos pensar en alguna
otra forma de involucrarnos en esto mediante la Base de Guantánamo,
o si hay algún barco que... saben... hundir al Maine de nuevo o
alguna otra forma.
JFK: Si vamos a dar el golpe el sábado o el domingo debemos
estar en posibilidad de realizar la invasión, en dependencia de lo
que ocurra.
Ball: Es probable que ellos nos evaluaron mal y pensaron que
esta no era una operación de alto riesgo, lo que se refleja en la
forma en que la iban llevando a cabo(...) Lo que sugiere que ellos
pensaron que no iba a pasar nada.
McNamara: Lo más probable es que los cohetes no sean
operacionales hasta dentro de X días, posiblemente dos semanas, pero
no tienen protección.
Ball: Creo que es una alternativa; son una serie de actos
aislados, no sorpresivos, porque eso de atacar por sorpresa como en
Pearl Harbour, simplemente me espanta en cuanto a la posteridad.
McNamara: En todo caso, si nos decidimos por una acción
militar hay aún muchas incógnitas: ¿qué pensamos que Castro hará
después del ataque a los cohetes?, ¿sobrevivirá como dirigente
político?, ¿será derrocado?, ¿será más fuerte o más débil?, ¿cómo
reaccionarán los soviéticos?, ¿cómo podría Jruschov permitirse
aceptar una acción como esta sin responder de alguna forma?, ¿dónde
lo haría?, ¿cómo reaccionaríamos nosotros a esta respuesta?(...)
Creo que debemos delinear esos problemas esta noche y encontrarnos
por la mañana para analizar y discutir.
Así terminó la primera laboriosa jornada del flamante Comité
Ejecutivo. Aunque durante la misma no se tomaron acuerdos, se
plantearon algunas de las ideas esenciales que discutirían durante
esa semana. En general, hay que decir que entonces en el Comité
existía casi un consenso a favor de una acción militar, pero sus
integrantes desconocían en aquellos momentos, cuando dicha acción
podía ser inminente, que en Cuba ya había decenas de cargas
nucleares para los cohetes tácticos, destinadas a rechazar un
desembarco enemigo directo en las costas de la Isla, por lo que en
realidad cualquier acción drástica de las fuerzas norteamericanas
contra los defensores de la Perla de las Antillas hubiera elevado
considerablemente el riesgo del desencadenamiento de una guerra
nuclear general, independientemente de que la primera respuesta
hubiera sido con armas convencionales o nucleares tácticas.
(Continuará)
(*) Teniente coronel (r) y fundador de las Tropas Coheteriles
1 Shriver, María: Misiles en el... Ob. Cit.
2 Kennedy, Robert F.: Trece días (La crisis de Cuba). Plaza & Janes,
S. A. Editores. Barcelona, España, 1968, p. 24.
3 Idem.
4 Los planteamientos que se citan en esta reunión y en otras del
Comité Ejecutivo fueron tomados de: Relaciones Exteriores de los
Estados Unidos 1961-1963. Volumen XI. La Crisis de los Cohetes en
Cuba y sus consecuencias. Oficina de Impresiones del Gobierno de los
Estados Unidos. Washington. 1996.
Entregas anteriores:
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Octubre de 1962: la mayor
crisis de la era nuclear (XV): Atacar o no atacar, he ahí la
cuestión
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Octubre de 1962: la
mayor crisis de la era nuclear (XIII): La clave que nunca se usó:
“Al Director: la cosecha de caña de azúcar marcha con éxito”
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Octubre de 1962:
la mayor crisis de la era nuclear (XII): Nunca rendiremos cuentas de
nuestra soberanía
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Octubre
de 1962: la mayor crisis de la era nuclear (XI): Si Jruschov hubiera
escuchado los planteamientos que le hicimos no ocurre la crisis
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Octubre
de 1962: la mayor crisis de la era nuclear (X): Si Jruschov hubiera
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Octubre
de 1962: la mayor crisis de la era nuclear (IX): Si Jruschov hubiera
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Octubre de 1962: la mayor crisis de la era nuclear (VIII): Si
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¿por qué ocultarlo?
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Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
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Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
nuclear (VI): La travesía, ¿en qué
condiciones?
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Octubre de 1962: la
mayor crisis de la era nuclear (V): Una reunión histórica y una
decisión de última hora
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Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
nuclear (IV): ¡Manos a la obra!
· Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
nuclear (III): Algunos errores de
apreciación
· Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
nuclear (II): Nacimiento y
aprobación de la Operación “Anadir”
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Octubre de 1962: la mayor crisis de la era
nuclear (I): Surge una idea audaz e
inesperada |