ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El disfrute de la poesía y la ficción narrativa puede ser más ameno y productivo cuando conocemos algunos de los mecanismos que operan internamente en estas formas literarias. Durante años se nos ha hablado de metáforas, epítetos, símiles, anáforas, tiempo, espacio, tramas y personajes, los que, asociados en el texto y si son bien elaborados y colocados en su justo lugar, dotan a la poesía, el cuento o la novela de esa capacidad de seducción que nos conmueve, alegra la vida o nos transmite no pocos conocimientos y enseñanzas.

En ciertos casos, permiten recordarlos siempre, o, al menos, durante un buen tiempo. Sin embargo, no ocurre así con la hipálage y la metalepsis, dos recursos menos conocidos cuyo ejercicio puede determinar la efectividad y la belleza de poemas y relatos como los de Rafael Alberti, García Lorca, Jorge Luis Borges o Julio Cortázar. Recuérdese la memorable hipálage que Borges utiliza en el cuento La forma de la espada: «Le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa».

Los teóricos definen la hipálage como una figura del discurso, y en específico del discurso literario. La mayoría coincide en que la hipálage se caracteriza por atribuirle a un nombre o sustantivo una cualidad, un significado que corresponde a otro nombre del enunciado. Simula un «error» en la construcción sintáctica y a nivel lógico-semántico. Esta transgresión es su rasgo más importante.

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) pone la siguiente muestra: «El público llenaba las ruidosas gradas». Tanto «rencorosa» como «ruidosas» no corresponden a los sustantivos «cicatriz» ni «gradas», respectivamente; sin embargo, les imprimen a esos nombres una fuerza, una connotación y una ambigüedad que no alcanzarían si estuviesen colocados en el orden lógico. Borges utilizó la hipálage a menudo en su poesía y cuentos. En el poema Límite nos dice: No te verán bajar a aquella fuente / Ni el blanco sol ni la amarilla luna. Por otra parte, Virgilio expresa en la Eneida: «Iban oscuros por la solitaria noche entre las sombras». De acuerdo con su estructura y semántica, este recurso llega a presentar múltiples variedades. Puede, aun, abarcar un relato completo.

Otro procedimiento empleado en la actualidad es la metalepsis. Tanto esta como la hipálage tienen antigua data, pero solo en los siglos XX y XXI alcanzan profundas penetraciones y desarrollos sorprendentes. Gerald Prince la define como la intrusión en la diégesis o historia de un ente de otro nivel narrativo o viceversa. En la segunda parte de El Quijote, Alonso Quijano y Sancho Panza conocen el primer tomo de la obra que protagonizan, juego que introduce lo metaléptico al transformarlos en personajes y lectores de segundo grado. En el siglo XX los personajes alteran las normas del realismo simple al saltar de un nivel narrativo a otro. A Miguel de Unamuno se atribuye la modernidad de este recurso en su novela Niebla (1914), en la cual el protagonista, Augusto Pérez, se traslada a Salamanca para discutir con Unamuno, el autor, sobre su probable suicidio. En Cuba la hallamos, por ejemplo, cuando Cecilia Valdés ingresa a la novela Lances de amor vida y muerte del caballero Narciso (1994), de Alfredo Antonio Fernández.

Entre las distintas modalidades de metalepsis, la ontológica es quizá la principal. Viva muestra es Continuidad de los parques (1964), cuento breve de Julio Cortázar en el que el protagonista, atrapado por la ilusión ficcional, pierde los límites entre su realidad y la ficción. ¿Cuál es la realidad real? No llegamos a saberlo. La metalepsis hace de esta ficción un gran cuento.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Xavier Arguello Egas dijo:

1

19 de abril de 2023

22:59:35


Estimado Emmanuel, estoy seguro que no se acuerda de mí. Nos conocimos hace ya varios años en Quito. Usted fue mi profesor en la UASB. He disfrutado mucho su artículo, entre otras cosas, porque ahora soy consciente de dos recursos literarios de los que yo mismo me he valido alguna vez pero que no lo sabía. Ahora ya puedo definir retóricamente esas tristes invenciones. Es un gusto para mí saludarlo por este medio. Un Abrazo.

El lector dijo:

2

24 de abril de 2023

09:55:06


Excelente articulo se precisa de una alfabetización de los neofitos en literatura, para un mayor goce de la lectura. Una buena iniciativa para los lectores. Gracias!