El VIII Congreso del Partido de la Izquierda Europea, celebrado recientemente, aprobó una resolución en defensa de Cuba y contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos desde hace más de seis décadas.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, agradeció este miércoles a través de su perfil en X dicho pronunciamiento: «La solidaridad y la razón están con nuestro país. Sabemos que no estamos ni estaremos solos», escribió el titular de Relaciones Exteriores de la Isla.
El texto de la resolución expresa la «profunda indignación» de la Izquierda Europea ante la situación que enfrenta actualmente el pueblo cubano, sometido a un bloqueo que «ahora se ha intensificado hasta niveles inhumanos».
La organización política denuncia que, lejos de ser levantado –como indican las sucesivas resoluciones de la Asamblea General de la ONU–, el cerco se ha reforzado en los últimos años mediante medidas coercitivas unilaterales que buscan impedir que la Isla acceda a recursos esenciales, incluidos suministros de petróleo procedentes de países que desean comerciar legítimamente con Cuba.
Estas acciones –subraya el documento– «tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana de millones de personas, afectan al sistema energético, limitan la producción, dificultan el funcionamiento de los servicios básicos y erosionan la capacidad de desarrollo de una nación que ha demostrado, durante décadas, un compromiso ejemplar con la cooperación médica, educativa y humanitaria».
La Izquierda Europea condena además «el silencio de la Unión Europea y de la mayoría de los gobiernos nacionales» respecto a la situación en Cuba.
Ante esta situación, la formación política llama a una ruptura clara con esa lógica y a la aplicación de una política europea verdaderamente autónoma, «basada en la solidaridad entre los pueblos, la cooperación internacional, el multilateralismo y la defensa efectiva de la soberanía de los Estados».
En consecuencia, la resolución exige el levantamiento inmediato del bloqueo y la derogación de todas las medidas que impiden a Cuba comerciar libremente, acceder a recursos energéticos y mantener relaciones económicas normales con los países que así lo deseen.
Asimismo, insta a la Unión Europea y a toda la comunidad internacional a adoptar una posición firme, coherente con el derecho internacional, rechazando la aplicación extraterritorial de las sanciones estadounidenses.
La Izquierda Europea, que formó parte del Convoy Nuestra América, reafirma su «apoyo inquebrantable al pueblo cubano» y su determinación de trabajar, junto a las fuerzas progresistas de todo el mundo, para poner fin al bloqueo y abrir un camino hacia la justicia, la dignidad y el desarrollo para todos.













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