ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El cienfueguero lidera la efectividad ofensiva en el torneo nipón. Foto: Jit

La cualidad espectacular del atacador de extremo Miguel Ángel López es su poder de salto, que propicia una fuerte ofensiva, elemento del juego por el cual se le conoce en el voleibol como «el cubano volador».

A sus 29 años de edad, el cienfueguero asombra por los 3,72 metros de altura que alcanza al atacar, ayudado por los segundos en que flota en el aire, burlando la malla, cuyo borde superior está a 2,43 metros de la superficie de la cancha, de ahí que también lo hayan llamado «el corcho». 

Ese estado de forma lo explota dotado de una talla de 1,89 metros, para mantenerse como regular en su segunda temporada consecutiva con el Osaka Bluteon, de la Liga de Japón, ganador de sus dos partidos del fin de semana, por 3-2, a costa del Hiroshima Thunders, en un evento animado por diez escuadras.

La mencionada condición para el ataque se complementa con el accionar en el equipo del opuesto, también de baja estatura, Yuji Nishida, de 26 abriles y una talla de 1,86 metros, considerado entre los mejores del mundo, quien se eleva hasta los 3,50 metros para golpear el balón. Estos guarismos evidencian la superioridad del cubano en el salto, cuando pesa 90 kilogramos, por 87 del «zurdo explosivo», calificativo dado por la afición al japonés.

Defienden distintas posiciones, sin embargo, López hace un mayor esfuerzo en cada partido, pues los receptores atacadores reciben el servicio rival, intencionado para molestarlos y restarles agresividad, antes de partir al ataque. En los opuestos se deposita toda la confianza del elenco para anotar puntos y suelen pasarles más bolas –sobre todo en los finales decisivos de los sets— por lo que no tienen una doble función como los auxiliares.

Según análisis, en un parcial el voleibolista salta entre 12 y 18 veces, y de 60 a 90 ocasiones en desafíos extendidos a cinco tiempos, por lo que es esencial efectuar el descenso sobre los dos pies, si no se quiere lamentar molestias, como le sucediera a Leonel Marshall hijo, exitoso atacador de punta y el jugador más joven del conjunto de Cuba en los Juegos Olímpicos de Sydney-2000, poseedor de un gran poder de salto, quien en el inicio de su carrera aterrizaba apoyado en un pie. 

Los datos ofrecidos acerca de los dos miembros del mismo plantel, en Japón, pretenden probar cómo, en una disciplina en la cual cada día predominan más los hombres por encima de los dos metros de altura, López y Nishida se las agencian para llevar las riendas del elenco.

MARCÓ EL CUBANO 39 PUNTOS EN DOS PARTIDOS

La estrella nipona ocupa el sexto lugar entre los máximos anotadores, autor de 651 puntos, 535 en ataque, y el antillano va en el puesto 14, gracias a 596, con 538 remates válidos, que lo ubican primero en eficiencia ofensiva.

En el primer encuentro López fue el líder anotador, al marcar 23 puntos, y en el segundo Nishida mandó, al adjudicarse 20 tantos, seguido por el cubano, dueño de 16. Estos resultados preservan el segundo escaño del Osaka Bluteon en la tabla de posiciones, avalado por 38 victorias y 109 puntos, adelantado por el Sunbirds, que disfruta de 40 y 117, luego de blanquear al Tokyo Great Bears. 

Nishida es segundo del certamen en el servicio, tiene 57 puntos; López está en el escaño 15, al ritmo de 32, lo cual los ratifica como los puntales de una selección cohesionada en torno a ellos, perseverantes en la lucha por la victoria.

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