ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ricardo López Hevia

Pocos temas han sido tratados tan ampliamente en la poesía cubana de la Revolución como el de la figura del inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos. Poetas de diversas generaciones, maduros y jóvenes, experimentados y principiantes: todos, en suma, han destinado por lo menos unas cuartillas, unos versos, al Señor de la Vanguardia, como tan certeramente lo calificó el Che, su compañero de armas e ideales.

En efecto, varias promociones de poetas cubanos, desde Nicolás Guillén, Félix Pita Rodríguez, Cintio Vitier, Jesús Orta Ruiz, Fina García-Marruz, Samuel Feijóo, Pablo Armando Fernández, Serafina Núñez y Roberto Branly, hasta Mirta Aguirre, Angel Augier, Raúl Ferrer, Manuel Navarro Luna, Adolfo Martí, Rafaela Chacón Nardi, Dora Alonso, Carlos Galindo Lena y Nersys Felipe -por solo mencionar algunos de los más de un centenar-, han captado la imagen más próxima, el reflejo más veraz, la proyección más nítida de aquel hombre del pueblo, de acuerdo con la exacta definición del Che, quien proverbialmente aseguró en La guerra de guerrillas que Camilo «está presente en los otros que no llegaron y en aquellos que están por venir».

Un hermoso poema de Félix Pita Rodríguez -Donde su corazón sembrado se cosecha- dio título hace ocho años a una selección que en homenaje a Camilo Cienfuegos publicó la Editora Política. He aquí, para concluir, unos fragmentos:

Si buscáis a Camilo, si perseguís la huella fugitivadel claro comandante guerrillero,no es en el mar. Si queréis otra vez sus ojos, si buscáis su sonrisade antiguos terciopelos, de olvidados cristales encendidospor remotas estrellas, por altas, claras lunas de nostalgia,no es en el mar.

(...)

Buscadle aquí.

Le encontraréis vibrando, en cada nueva fábrica que cantasu primera canción. Miradle repetido en cada nuevo rostro miliciano, por el amor fundido en el sereno rostro de la Patria que nace,miradle vigilante en los fusiles del pueblo uniformado.

No busquéis en el mar al claro comandanteque la muerte no mata.

Miradle en todo un pueblo convertido,donde su corazón sembrado se cosecha.

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