ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Gisèle Freund

«Yo nunca he pintado sueños, lo que yo he representado era mi realidad», respondió la artista mexicana Frida Kahlo cuando, confundiendo sus técnicas tan personales en el uso del pincel, la tacharon en varias ocasiones de surrealista. Fue la vida tan severa con ella, que podrían parecer sus cuadros el reflejo de una fantasía que buscaba el lienzo; sin embargo, la crudeza de su entorno fue lo que desató la musa que terminó haciéndola mundialmente famosa.

Un grave accidente que sufriera en su adolescencia repercutiría en el resto de sus días, hasta que las propias secuelas sufridas la llevaron a fallecer un día como hoy, de 1954, hace exactamente 60 años, luego de haberle regalado, también, la oportunidad de descubrirse a sí misma como una de las pintoras más influyentes de la época.

Después de sobrevivir a aquella fatídica noche de 1925, Frida quedó en cama durante un largo periodo, debido a graves fracturas en la columna vertebral y la pelvis. Fue así que refugió sus largas horas de soledad en el arte. El espejo colocado bajo el templete de su cama y un caballete hecho especialmente para ella permitieron que, desde su condición de discapacitada, comenzara una serie de autorretratos en los que el dolor y la batalla violenta contra sí misma serían el tema principal.

Es quizá la relación amorosa con Diego Rivera la parte más controversial en la tumultuosa vida de la pintora. Unos dicen que malgastó sus años inmersa en la sombra del ya famoso muralista, al que amó apaciblemente, a pesar de las traiciones recibidas; otros aseguran que no era del todo así. Lo innegable en ambas hipótesis es que la personalidad de Rivera fue condicionante de muchos de los infortunios que hoy se perciben en sus lienzos.

No solo la peculiar manera de expresarse en sus cuadros convirtió a Frida en un ícono para las generaciones presentes.  Sus escritos, algunos de ellos en el propio reverso de las obras, son hoy replicados por millones de personas en las redes sociales, como un ejemplo de lucha por los derechos de la mujer y de la sociedad en general, ya que, entre los motores que inspiraron su arte, se percibe la identidad, la sexualidad y la cultura indígena.

Artistas, feministas, activistas sociales, todos han encontrado en Frida la forma de traer hasta la actualidad la dolencia que dejó en sus obras esta mexicana universal, y que transcurre hasta nuestros días. No fue su paso por la tierra especialmente dichoso; sin embargo, aparecen en su diario tres palabras para tener en cuenta: «Viva la vida», escribió ocho días antes de morir la que podría considerarse como una de las mujeres más célebres en la historia del siglo XX.

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