En una jornada donde la creación femenina fue eje articulador, la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba acogió recientemente un merecido tributo: el otorgamiento de la Condición Artista Leyenda a Beatriz Márquez, voz imprescindible del pentagrama nacional.
El lauro, instituido por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) en el marco de su aniversario 60, reconoce una entrega sin fisuras a la defensa de los ritmos raigales.
Visiblemente conmovida, La Musicalísima compartió con los presentes la esencia de un camino artístico cimentado en la fidelidad a la identidad sonora de la Patria, aun cuando su quehacer ha tendido puentes hacia las sonoridades contemporáneas de las nuevas generaciones.
Renier Rodríguez, al frente de la Egrem, significó el valor simbólico de honrar a quien ha sido compañera de ruta de la disquera desde sus años mozos, elevándola al sitial que ya ocupan otras leyendas como Omara Portuondo o Frank Fernández.
En ese mismo espíritu de reivindicación, Neris González, presidenta de la Sección de Musicología de la Uneac, subrayó que la cita rendía homenaje al empuje histórico y al protagonismo insoslayable de la mujer dentro de la industria musical cubana.
La velada, perteneciente al espacio Detrás de la Portada, también fue escenario para asomarse a la génesis creativa de Nueva Era, el primer fonograma de Orlando Maraca Valle junto a la Camerata Cortés.
La proyección del making of, material realizado bajo la dirección de Marah Góngora, develó la intimidad de un proyecto que hace historia al nuclear mayoritariamente a talentosas flautistas egresadas de nuestras escuelas de arte.
«Lo que necesitamos es mostrar al mundo la Camerata», expresó Valle, vicepresidente de la Asociación de Músicos de la Uneac, al explicar la decisión de no contar con voces invitadas en un disco que es, en sí mismo, un homenaje al legado del maestro José Luis Cortés.
Góngora, por su parte, confesó el desafío y el privilegio de plasmar en imágenes la energía de una agrupación única, cuyo disco, con cinco nominaciones a los Premios Cubadisco, se erige ya como un hito de nuestra discografía más auténtica.











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