ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El viaje es casi siempre importante en las obras de Alejo Carpentier Foto: Tomada de Internet

Curioso peregrinaje ha evocado marzo con un hecho festivo y otro escalofriante. El 31 de marzo se celebra la creación, en 1959, de la Imprenta Nacional con el gran intelectual Alejo Carpentier como su director, y para 1981 se instituye como Día del Libro Cubano, una fiesta ahora virtual y digital debido a la pandemia de COVID- 19 con sus restricciones.

Aquí subrayo entonces el segundo dato, el terrible: este marzo de 2021 indica un año de los primeros casos del virus en la Isla, el distanciamiento, la permanencia en casa.

Es así que encuentro a Carpentier dos veces este tercer mes. Primero recordando su diseño para la Imprenta Nacional de la Colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal, y no es de extrañar que el primer título publicado fuera El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, en una tirada de más de 100 000 ejemplares.

Sucede que el cálido viento del sur, un tanto molesto, que por tradición llamamos de cuaresma, hace que la mente iniciara ese extraño recorrido que empezó por el gran novelista y llevara hasta una visita no tan reciente a Santiago de Compostela en España.

Altar mayor de la inmensa e impresionante catedral de Santiago de Compostela Foto: Mireya Castañeda

Es obvio para los amantes de la obra carpenteriana que el carrusel de datos se va a detener en su cuento corto El camino de Santiago, escrito en 1967, considerado un relato cimero de la literatura iberoamericana.

Para muchos investigadores, incluida la cubana Ana Cairo, quien en 2002 realizó una edición crítica de ese cuento, Carpentier hace «una indagación en el alma misma de los móviles del entrecruzamiento inicial entre el Viejo y el Nuevo Mundo», y  alcanza los niveles de una obra maestra.

El protagonista es un soldado español –a lo largo del relato asume los nombres de Juan de Amberes, Juan el Romero, Juan el Estudiante y finalmente Juan el Indiano– quien emprende una peregrinación a Santiago de Compostela para llegar al sepulcro de Santiago Apóstol, uno de los 12 discípulos de Jesús.

Parte Juan desde Amberes huyendo nada menos que de la peste, Carpentier ubica su relato temporalmente en el siglo XVI, y aunque este XXI no le llamamos peste, sino pandemia, la similitud es indiscutible.

Pierde Juan el camino y en vez de a Galicia, donde se encuentra el sepulcro, hoy en una imponente catedral, llega  a Sevilla y finalmente a América, donde su destino será cumplido.

Las conchas (doradas se encuentran en el piso de varias ciudades) indican el Camino y los bastones apoyan el kilométrico recorrido Foto: Mireya Castañeda

Ese cuento, El camino de Santiago, pertenece al libro Guerra del tiempo (1958), y sus 11 capítulos pequeños estructuran el conjunto del curioso peregrinaje que relata.

Alejo Carpentier Valmont (Lausana,1904 – París,1980) es una de las figuras más destacadas de las letras hispanoamericanas por sus obras barrocas como El siglo de las luces y El reino de este mundo. Fue el segundo escritor en recibir el Premio Miguel de Cervantes, otorgado en 1977.

Santa Teresa de Jesús llamó a la imaginación la loca de la casa, expresión utilizada por Carpentier, con su extraordinaria erudición, en una de sus novelas, y ciertamente fue ella quien condujo «en curioso peregrinaje» al Día del Libro Cubano, a Alejo Carpentier, a la gallega catedral de Santiago de Compostela y a la obstinada presencia de un virus universal.

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