ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los expertos comparan los accidentes en la vía con la letalidad de las pandemias, sus consecuencias humanas y estragos económicos. Foto: Juvenal Balán

Los accidentes de tránsito matan cada año a cerca de 1,2 millones de personas y provocan discapacidades perennes en numerosos individuos, indican estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Motociclistas, peatones, ciclistas y otros usuarios vulnerables de la vía pública representan más de la mitad de los fallecidos anualmente, mientras de 20 a 50 millones de sobrevivientes sufren traumas, que en múltiples ocasiones dejan secuelas irreversibles.

Tales incidentes son la principal causa de muerte de niños y jóvenes de cinco a 29 años. Además, dos tercios de los decesos ocurren entre sujetos en edad laboral (de 18 a 59 años), confirmó la institución.

No en balde, los expertos comparan el fenómeno con la letalidad de las pandemias, sus consecuencias humanas y estragos económicos.

En la mayoría de los países, generan costos equivalentes al 3,0 % de su producto interno bruto, al considerar los daños por las colisiones, el valor de los tratamientos médicos, la pérdida de productividad de quienes quedan discapacitados y de los familiares que deben ausentarse del trabajo para cuidar de los heridos, señaló el organismo.

Las condicionantes socioeconómicas, incluidos los factores culturales, suelen actuar como catalizadores: el 92 % de las muertes en carretera a nivel mundial se producen en naciones de ingresos bajos y medios, aunque poseen alrededor del 60 % del total de vehículos.

Según la OMS, las tasas de mortalidad son más altas en África en comparación con las de Europa. No obstante, hasta en los países desarrollados, «las personas de entornos socioeconómicos más desfavorecidos tienen mayor probabilidad de verse involucradas en accidentes de tránsito», advirtió el examen.

Las distracciones de choferes y peatones figuran entre las causas históricas de los siniestros, con agravantes contemporáneos como el uso obsesivo de los teléfonos celulares.

De acuerdo con la OMS, los conductores que utilizan el móvil mientras manejan tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades de sufrir un percance riesgoso para la vida.

Las razones son sencillas: pierden capacidad de reacción para frenar el auto y acatar las señales de tráfico, Asimismo, se les dificulta mantenerse en el carril correcto y respetar la distancia de seguridad, explicó el ente de las Naciones Unidas.

«Los teléfonos manos libres –aclaró– no son mucho más seguros que los teléfonos convencionales. Enviar mensajes de texto aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un accidente».

También hay abundantes evidencias sobre la relación entre la premura y las desgracias humanas. Cada aumento del 1 % en la velocidad media de los carros produce un incremento del 4 % en el riesgo de hechos mortales y un alza del 3 % en el peligro de incidentes graves, ejemplificó el análisis.

En tanto, la posibilidad de deceso para los peatones atropellados por la parte delantera de un auto sube 4,5 veces entre 50 kilómetros por hora (km/h) y 65 km/h. En los impactos laterales entre vehículos, el riesgo para los ocupantes del automóvil es del 85 % a 65 km/h.

Tampoco resulta desconocido que conducir bajo los efectos del alcohol o de cualquier sustancia sicoactiva o droga acrecienta la ocurrencia de desenlaces fatales.

De igual forma, las estadísticas alertan sobre los perjuicios de no emplear cascos cuando se anda en moto. El empleo correcto de ese medio de protección puede reducir el riesgo de muerte en un accidente en más de seis veces y el de lesiones cerebrales hasta en un 74 %, avalan los cálculos de la OMS.

Mientras, la utilización del cinturón de seguridad puede aminorar el peligro de fallecimiento entre los ocupantes de un vehículo hasta en un 50 %. Para el caso de los niños, el uso de sistemas de retención puede conllevar una reducción del 71 % en la mortalidad infantil.

En tiempos recientes hubo un descenso de la letalidad en las vías; sin embargo, urge acelerar las medidas destinadas a reducir a la mitad las muertes y lesiones antes de 2030, como acordó la comunidad internacional en 2020.

Desde la invención del automóvil han perecido en la ruta más de 50 millones de personas en el planeta, un número superior a las víctimas mortales de la Primera Guerra Mundial o de algunas de las peores epidemias, revelaron datos publicados en 2022 por la OMS.

En julio de 2026 tuvo lugar una reunión de alto nivel en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, con el propósito de transformar los compromisos políticos en acciones concretas.

El Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030 fue establecido para salvar vidas, pero el panorama sigue siendo dramático.

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