La inteligencia y el arte volverán a abrazarse del 3 al 13 de diciembre cuando otro Festival del Nuevo Cine Latinoamericano —el 37— diga “aquí estoy yo”, para disfrute de viejos y nuevos acompañantes que desde aquella primera vez, en 1979, han venido convirtiéndolo en una cita imprescindible.

El cine volverá a crecer entonces en calidad y presencia de un fiel espectador que sabe lo que es bueno y, cartelera en mano, sale a buscarlo por los cines de la ciudad.
Un espectador que no desdeña opiniones de críticos y especialistas, pero que es implacable a la hora de emitir la suya propia, de ahí que no es extraño verlo intercambiando juicios y sentencia minutos antes de comenzar la función, o a la salida de los cines.
Criterios que los directores de esos filmes gustan escuchar, a veces de manera incógnita, como termómetro nada desdeñable de lo que han hecho.
Encuentros teóricos, homenajes a cineastas, retrospectivas y el plato fuerte de contar en pantalla con 444 filmes, de ellos 135 en competencia, repartidos en 23 largos, 21 óperas prima, 36 documentales, 33 animados y 22 medio y cortometrajes, además de 24 guiones inéditos y 24 carteles, todos aspirando a los Corales que en diferentes ramas se reparten en la lid.
Aunque el espectador cubano disfruta de cuanto bueno le llegue de otras cinematografías presentes en el Festival, el factor “competencia” lo seduce, y máxime cuando los títulos seleccionados no responden a una ancha puerta participativa, sino a una selección previa responsabilizada de garantizar calidades.
La contienda que más se sigue históricamente es la de los largometrajes, que este año, revisando la lista, promete estar muy reñida, ya que no pocos de ellos, al igual que sucedió en la edición pasada, vienen acompañados de una estela de premios internacionales.
Tal es el caso de la película que dejará abierto el Festival en su noche inaugural, El clan (Pablo Trapero, Argentina, León de Plata en Venecia), la historia real de un excolaborador de la dictadura militar que, amparado por su familia, secuestraba a personas adineradas en los años ochenta y luego las asesinaba. Una actuación destacada del conocido Guillermo Francella como el verdugo, desprovisto el comediante de cualquier tinte que pueda recordarlo en papeles anteriores.
Pudieran mencionarse varias cintas más, como las también argentinas Paulina, de Santiago Mitre, premio de la crítica en Cannes, o Eva no duerme, de Pablo Agüero, que retoma la figura mítica de Eva Perón.
Otras que buscará el espectador sin duda serán Que horas ela volta? (La segunda madre), de la actriz, guionista y directora brasileña Anna Muylaert; El club, del chileno Pablo Larraín, Oso de Plata en Berlín; El bosque de Karadima, Chile, Matías Lira, basado en un caso real que involucra a la iglesia de ese país; Las elegidas, México, de David Pablos, que nos habla de un joven a quien le secuestran la novia para prostituirla y si quiere recuperarla deberá buscar otra que la remplace, y la colombiana El abrazo de la serpiente, drama de corte antropológico de Ciro Guerra.
El hecho de contar con cinco largometrajes cubanos en competencia le otorga al espectador un extra de motivaciones, pues entre ellos también se disfruta la selección de lo mejor.
Pero si bien las competencias motivarán análisis y polémicas durante estos diez días de buen cine, ya se sabe que el Festival en sí, con su abrazo de arte e inteligencia, es algo tan abarcador y significativo como solo lo saben los que a él se entregan.











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LDB dijo:
1
27 de noviembre de 2015
13:36:28
LLG 64 dijo:
2
4 de diciembre de 2015
10:28:46
ACC dijo:
3
4 de diciembre de 2015
13:45:55
silvia dijo:
4
5 de diciembre de 2015
10:26:37
Jorge Luis dijo:
5
7 de diciembre de 2015
09:23:50
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