ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El proyector no muestra un cuento de hadas, sino una historia de lucha por el poder, de eso bien saben –aunque no deberían–, los pequeños espectadores. Foto: Omar Ashtawy

Al aire ¿libre?, una pantalla instalada entre los escombros y restos de lo que alguna vez fueron las edificaciones de la ciudad de Gaza. Decenas de niños vuelven –por alrededor de dos horas– a vivir su infancia.

El proyector no muestra un cuento de hadas, sino la historia de un cachorro de león que vio asesinar a su padre a causa del poder que le querían robar. De eso bien saben los pequeños espectadores.

Entre las aventuras de supervivencia corre el tiempo y, sin embargo, parece, a la vez, haberse detenido.

Mientras transcurre la proyección no se escuchan las bombas, no hay drones ni misiles ni padres muertos en la realidad, ni niños despedazados sin haber siquiera visto aún una película de dibujos animados.

El cine improvisado en medio de un campamento de gazatíes desplazados pareciera –y lo es– un aliento de vida, una luz en medio del caos y los horrores de una guerra en la que mandan los poderosos y mueren los saldados y civiles. Nada nuevo, pero no por eso resulta menos doloroso y terrible.

Porque el arte no cura, pero sí alivia las heridas, rostros inocentes «desconectados» del espanto que el sionismo provoca en el enclave costero, dan cuenta de cuántos de sus derechos se están perdiendo y, también, son evidencia de lo que podría hacer y ser la humanidad, si el antiquísimo conflicto entre Israel y Palestina llegase a su fin.

La proyección de El Rey León forma parte de Little Wings Cinema, un proyecto de cine móvil vinculado al cineasta palestino Rashid Masharawi, que lleva proyecciones y actividades recreativas a niños en diferentes puntos de la Franja de Gaza.

En escuelas, refugios y campamentos se ha podido disfrutar de esa iniciativa, que ofrece esperanza a los más pequeños en medio del conflicto.

De acuerdo con reportes de prensa, es la continuación del Festival de Cine Infantil de Gaza, y se integra en los programas Hope Festivals-Gaza 2026, orientados a devolver espacios de convivencia y alivio emocional a los menores afectados por la guerra.  

Las imágenes de los niños sentados sobre arena y restos de derrumbes, prestando total atención a la pantalla, le han dado la vuelta al mundo. Medios y redes se hacen eco de ese derecho a la recreación, que la supervivencia en medio de los enfrentamientos armados ha convertido en «lujo».

¿Por cuánto tiempo más se les estará negando, a los niños de la Franja de Gaza, el derecho  a disfrutar de su infancia?

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