ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Raúl Torres es compositor de piezas infaltables del cancionero cubano. Foto: Juvenal Balán

Por estos días, una figura imprescindible de la canción cubana contemporánea ya se nos ha convertido, sin darnos cuenta, en un adulto mayor.

Quizá debido a su venerada humildad, el prestigio de Raúl Torres le ha llegado, sencillamente, por el refinado lirismo de sus canciones y por la voluntad de ser consecuente con el momento que le ha tocado vivir.

Impresionado desde pequeño por la magnificencia poética nada menos que de Silvio, Pablo y de Amaury, numerosas son las canciones de este juglar que desbordan exquisita elegancia, sobre el estadio del amor en diferentes etapas, como aquel que termina sin un futuro previsible.

Tal es el caso de la pieza Se fue, popularizada por la brasileña Simone o Regrésamelo todo, canción de la cual se apropiara, irremediablemente, la española Ana Belén; sin olvidarnos de Candil de nieve, hermosísima composición de Raúl Torres que, cantada por Pablo Milanés, le permitió experimentar, una vez más, el orgullo de que dejara de ser suya.

Sin embargo, cuando se recrean temas musicales de contenido social, sabemos que es mucho más difícil que incursionar en las problemáticas amorosas de una pareja, debido al riesgo que implica escribir bajo el exigente principio de la credibilidad, para lograr ser auténtico con el apropiado rango artístico. Y si Raúl nos ha entregado piezas memorables en esta rama autoral no ha sido solo por el probado talento que le acompaña.

Su plena identificación con la historia reciente de las raíces de esta nación, no le permite olvidar qué éramos los cubanos antes del triunfo del proceso revolucionario, cuánta sangre ha sido derramada en la lucha contra los tiranos de turno; además de que, durante su estancia por años en el extranjero, pudo conocer de primera mano la falsedad de los cantos de sirena que nos han querido vender.

Para ilustrar semejante compromiso ético, hemos escogido tres clásicos de su obra como compositor en esta línea. En El regreso del amigo, se le rinde tributo a la memoria del líder Hugo Chávez; y, desde la mayor ternura, el autor no duda en colocar al presidente venezolano junto a próceres como «Sandino, con el Che, Martí y Bolívar».

Por otra parte, en la canción El último mambí, composición dedicada al General de Ejército Raúl Castro Ruz, Torres capturó la emotividad del tan sensible momento en que dejó de ser Presidente en 2018, al asegurarle, mediante un lenguaje franco y sencillo, que puede quedar confiado de que no será el último mambí / confiado porque hay millones de brazos / con sus machetes aquí…, sin lugar a dudas, reiteramos nosotros.

Y en Cabalgando con Fidel, coincidimos en que el trovador ha hecho gala del extraordinario tacto que le distingue para la utilización de los versos, pues igualmente abrumado como todo el pueblo cubano por la partida física del Comandante en Jefe, a solo horas de conocerse la trágica noticia fue capaz de plasmar con imaginativa delicadeza, una encomiable oratoria propia de la elocuencia que nos ha llegado de la antigüedad.

Entonces, realmente, la mayoría de edad no se mide por los años cumplidos sino por la madurez alcanzada, razón por la cual adultos como Raúl Torres siempre serán jóvenes.

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