ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Mientras unos miraban las películas, otros pedaleaban para que la magia sucediera: una lección práctica de sostenibilidad. Foto: goias.gov.br

Hay un lugar en el centro de Brasil donde el cine no solo se mira: se respira, se debate, se pedalea; la ciudad de Goiás, con sus calles empedradas y sus fachadas coloniales fue desde el martes 16 de junio y hasta el domingo 21, el escenario de la 27 edición del Festival Internacional de Cine y Video Ambiental, el Fica.

Este año, el festival puso el dedo en la herida más sensible del planeta: el agua, bajo el lema «Agua y Clima en el Brasil de los Manantiales». El Fica 2026 no fue un mero evento cinematográfico, porque el Cerrado, ese bioma vasto y a menudo ignorado que rodea la ciudad, es uno de los principales reservorios de agua dulce del país y está en peligro.

La crónica de este festival no se escribe solo con la lista de las 38 producciones audiovisuales de siete países (Brasil, Canadá, Polonia, Austria, Irán, Colombia y Bélgica) que compitieron en sus cuatro muestras.

Se escribe, sobre todo, con las imágenes que el artista goiano Paulinho Pessoa proyectó cada noche sobre los muros del Museo Casa de Cora Coralina y del Instituto Biapó, ríos, cascadas, mapas antiguos y la memoria de los 300 años de la ciudad se funden con la piedra centenaria.

Pero si hay una imagen que define el espíritu de este Fica, es la de la BikeCine en la Praça do Chafariz, allí, entre el jueves 18 y el sábado 20, el público no fue un mero espectador; fue, literalmente, la fuente de energía de la proyección. Dieciséis bicicletas adaptadas esperaban a quien quisieran subirse y pedalear, el esfuerzo físico se transformaba en electricidad limpia que alimentó el proyector y el sistema de sonido.

Mientras unos miraban Meu Amigo Totoro o Ponyo, las obras maestras de Hayao Miyazaki que se proyectaron en este ciclo, otros pedaleaban para que la magia sucediera: es una metáfora perfecta, una lección práctica de sostenibilidad.

En lo que académicos y activistas debatían en el Fórum Horizontes sobre biodiversidad, derechos indígenas y cambio climático, la ciudad vibraba con la cultura popular, las noches se encendían con los conciertos de Xande de Pilares, Vanessa da Mata y Marcelo Falcão.

El festival nació en 1999 y se ha consolidado como uno de los principales eventos de cine ambiental del mundo. Pero su grandeza no reside solo en los premios de hasta 35 000 reales para el mejor largometraje, el Premio Cora Coralina; su grandeza está en la decisión de convertir una ciudad histórica en un laboratorio de futuro.

Mientras el mundo se debate entre la negación y la emergencia climática, en las calles de Goiás el cine se ha subido a una bicicleta y ha decidido pedalear.

Fuentes: Prensa Latina, Mais Goiás, Secretaría de Estado de Cultura de Goiá

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