ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Caricatura Foto: Yaimary Rodríguez Suárez

El fenómeno del «Tin» inició, como viene siendo costumbre, en redes sociales. Dos artistas del reparto vestidos como si fueran a dar un concierto en el Versalles francés, a reyes, princesas y nobles. Seguido de una escena de los inicios más ocurrentes de la música urbana en los últimos años en Cuba.

En menos de una semana, medio mundo se preguntaba cuál era la composición del Suavinol con Kola, como si se tratara de la fórmula del Vampisol, mientras quedaban atrapados por el pegadizo ritmo de la batería y cantaban a coro el estribillo que quedaba grabado a pulso en la cabeza y la cintura.

Llegado a ese punto, ya no hubo vuelta atrás. La bola de nieve empezó a rodar. Influencers de todo el mundo lo replicaron de mil maneras posibles, se extendió por cada fiesta y esquina, y las motorinas eléctricas transportaron el tema en sus bocinas hacia cada rincón de la Isla.

La letra tiene su cuota de machismo, común en el género, pero al menos esta muchacha, a la que se refiere la canción, sopesa su físico no privilegiado con «un tin de gusto», un «tin de sin susto» y otro «tin de sin miedo y con aguaje», caracerísticas que, en el lenguaje del reparto, son imprescindibles para una mujer que se respete.

Fuera del evidente chiste, musicalmente el tema está bien producido y cumple con creces la función para la que fue creado: que es poner a bailar a sus oyentes desde la primera estrofa.

De todo este fenómeno, me quedo con que, pese a la difícil situación económica que atraviesa esta pequeña isla del Caribe, basta con un «tin de gusto» para que media Cuba salga a bailar. Brindemos por eso, aunque sea con Suavinol con Kola.

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