ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces ministro de las FAR, despide en el cosmódromo de Baikonur, en la URSS, a la tripulación del Soyuz 38. Foto: Archivo de Granma

A los generales, almirantes, oficiales, suboficiales, cadetes, guardiamarinas, sargentos, soldados, marineros y trabajadores civiles de las FAR:

La puesta en órbita de la nave Soyuz-38, a bordo de la cual han salido al espacio el piloto cosmonauta Yuri V. Romanenko, Héroe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el cosmonauta investigador, teniente coronel Arnaldo Tamayo Méndez, primer ciudadano cubano que participa en un vuelo espacial, constituye no solo un nuevo logro científico-técnico en la esfera de la conquista del cosmos, sino, además, una genuina expresión del internacionalismo socialista. Para todo nuestro pueblo es un motivo de extraordinario orgullo, que un cubano sea el primer hombre de América Latina en realizar esta hazaña; pero, es doblemente significativo para las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a cuyas gloriosas filas pertenece.

Surgido de los más humildes sectores de nuestro pueblo, el compañero Tamayo representa para la juventud cubana un ejemplo de constancia, dedicación y firmeza. Por su propia experiencia conoció los rigores impuestos por el sistema capitalista a las masas populares.

Con el triunfo de la Revolución, ante él se abrieron las inmensas posibilidades de superación de que ha disfrutado nuestra juventud a partir del triunfo popular de enero de 1959. Solo desde entonces han podido los jóvenes cubanos consagrar masivamente sus esfuerzos y su talento a la actividad creadora, encauzar sus inquietudes, materializar sus aspiraciones y realizar sus sueños que, en su caso, encontraron cabal expresión en la carrera militar, como piloto y cuadro de mando de la aviación de caza de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Desde muy joven se incorpora a las FAR, y decidido a ofrecer lo mejor de sí mismo a la causa revolucionaria del pueblo, desarrolla con celeridad su calificación cultural y técnica; con trabajo serio y tesonero acumula una brillante hoja de servicios, donde se inscribe a partir de hoy el haberse convertido en el primer cubano que sale del planeta para hacer flamear en el cosmos la invicta bandera del primer Estado de obreros y campesinos del hemisferio occidental.

Oficiales de tan magnífica ejecutoria representan un modelo de conducta para las actuales generaciones, y sintetizan las realizaciones y conquistas de nuestro pueblo, a partir del triunfo de la Revolución socialista. Solamente en este sistema, humano y justo como ninguno, donde el hombre es dueño de sus destinos y libre de realizar sus propias aspiraciones, conjugándolas con los intereses de la sociedad, puede un ciudadano elevarse desde los pretéritos y explotados estratos sociales a que pertenecía antes del triunfo de la Revolución, hasta las infinitas alturas cósmicas, en solo dos décadas.

El cumplimiento de esta importante misión por parte de un oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, reafirma el elevado sentido del deber en que se forman nuestros combatientes, educados en las mejores tradiciones revolucionarias del pueblo, en la fidelidad sin límites al Partido Comunista, consecuentes con los principios del marxismo-leninismo y con los intereses de la clase obrera.

Nuestro país se incorporó al Programa Intercosmos, en virtud de las fraternas relaciones que nos unen con la entrañable Unión Soviética, cuya política de principios se basa en la colaboración multifacética entre los Estados y a las posibilidades que abrió la Revolución para el desarrollo de la técnica y la ciencia.

La fecha del vuelo conjunto soviético-cubano constituye una significativa efeméride, que se inscribe en nuestras más hermosas tradiciones combativas. El alto honor alcanzado por el teniente coronel Arnaldo Tamayo Méndez es compartido por todo el pueblo y un motivo de honra para nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Seamos pues consecuentes con el significado de esta hazaña, conjugando nuestro orgullo revolucionario con el exitoso cumplimiento de las tareas y misiones encomendadas, la consolidación de la disciplina, el logro de niveles superiores y mejores resultados en la preparación operativa, combativa y política.

En nombre del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del Comandante en Jefe y en el mío propio, los felicito por este triunfo que todos compartimos, y los exhorto a celebrarlo, como ejemplo de la constancia, tenacidad, valor y decoro que caracterizan al soldado revolucionario.

¡Viva la indestructible amistad entre los pueblos de Cuba y la URSS!

¡Viva el Partido Comunista de Cuba!

 ¡Vivan las Fuerzas Armadas Revolucionarias!

¡Viva nuestro Comandante en Jefe!

 ¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

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