ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cuatro bocas antiaéreas de la Base Granma que combatieron en Playa Girón. Foto: Archivo de Granma

25 de junio de 1963

Del: Ministro de las FAR

A: Tropas de Artillería Antiaérea

Queridos combatientes de las tropas de Artillería Antiaérea:

Permítanme en nombre del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en nombre del Estado Mayor General y en el mío propio, trasmitirles a ustedes el más fervoroso saludo, el sentido reconocimiento y la más profunda satisfacción al arribar ustedes al cumplimiento de un aniversario más en las filas de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La permanencia de ustedes en nuestras unidades de combate les ha permitido tener la brillante oportunidad de participar como actores directos en la gesta más hermosa que realiza nuestro pueblo, y contribuir con sus esfuerzos, sacrificios y abnegación a la defensa armada de la primera Revolución socialista de América.

Cuando la Revolución Cubana a través de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, Reforma Urbana, nacionalización de las grandes empresas extranjeras y nacionales definía su carácter antimperialista y socialista, los enemigos de nuestro pueblo comenzaron a prepararse para ahogar en sangre las aspiraciones de nuestra patria.

Comenzaron las campañas de prensa difamatorias de nuestra Revolución, comenzaron las presiones diplomáticas, comenzaron las presiones para que no pudiéramos adquirir armas, comenzaron las agresiones económicas (supresión de cuota azucarera, supresión de envío de petróleo). Hicieron estallar el vapor La Coubre con el saldo trágico de decenas de compatriotas muertos y heridos además de los daños materiales y la consiguiente pérdida de un enorme cargamento de armas y explosivos para defender a nuestro país, y, en medio del profundo dolor por el que atravesaba nuestro pueblo, pudo comprender mejor hasta qué punto el Gobierno, los altos círculos financieros y los monopolios de los Estados Unidos de América estaban decididos a hacer pagar a nuestro pueblo la osadía de luchar por su liberación, su independencia, su soberanía.

Ante esta disyuntiva de retroceder o avanzar, nuestro pueblo guiado por nuestro Comandante en Jefe decidió dar uno, y todos los pasos necesarios al frente y, para defender su Revolución, se movilizó con las armas que nuestros hermanos del campo socialista, encabezados por la gloriosa Unión Soviética, nos facilitaron.

Vino la movilización de enero de 1961, vino la Limpia del Escambray, vino Playa Girón (primera derrota del imperialismo en América), la lucha contra los bandidos y finalmente la movilización de octubre de la llamada Crisis del Caribe.

A través de todo este proceso de lucha que ha llevado nuestro pueblo, defendiendo las conquistas de nuestra Revolución, defendiendo el derecho de nuestro pueblo a ser dueño de sus tierras, de sus minas, de sus fábricas, de sus riquezas, de su dignidad, de su decoro, de su soberanía, han estado ustedes al pie del cañón antiaéreo, noche y día en vigilia, firmes, decididos, en lucha perenne contra los elementos de la naturaleza: el frío, el calor, el sol, los mosquitos, el agua, para hacer realidad nuestro lema irrenunciable de Patria o Muerte.

En el día de hoy, recordemos, e inclinemos nuestras frentes en honor de los compañeros que han caído; de los compañeros que no han podido ver el desarrollo impetuoso de nuestra Revolución, pero que, sin embargo, al evocar su memoria, nos recuerdan nuestro sagrado deber de revolucionarios: morir por la patria, si fuera necesario.

Morir combatiendo como lo hizo Eduardo García, quien muriendo, vivió un instante más, para lanzarle al enemigo el último disparo al escribir con su propia sangre el nombre de Fidel.

Y puesto que luchamos para vivir, para asegurarles un futuro luminoso a las generaciones venideras, inclusive a ustedes, propongámonos todos, ustedes y nosotros, elevar nuestra preparación combativa y política, elevar nuestra moral combativa, nuestra conciencia revolucionaria, para seguir siendo acreedores de la confianza que nuestro pueblo y todos los pueblos del mundo tienen depositada en nosotros.

Conservemos al grado más alto nuestra fidelidad a nuestros héroes muertos, nuestra patria socialista, a nuestro Partido Unido de la Revolución Socialista, a nuestro Gobierno, a nuestro máximo líder y guía, a Fidel.

 ¡Vivan las Fuerzas Armadas Revolucionarias!

¡Vivan las unidades de Artillería Antiaérea!

¡Viva Cuba socialista!

¡Patria o Muerte!

 ¡Venceremos!

(Raúl Castro Ruz, Obras escogidas, tomo 3, pp 598-600)

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