Sobre Korda y su más famosa fotografía, Guerrillero heroico (1960), el maestro del lente Roberto Chile plantea dos interrogantes muy interesantes: ¿qué sería de Korda sin el Che? ¿Y qué sería del Che sin Korda?
Aunque el retrato de uno de los líderes de la Revolución cubana fue el que le dio tanta fama internacional, muchos desconocen que una gran pasión del fotógrafo fue representar la belleza femenina.
Korda formó parte del selecto grupo que retrató la épica revolucionaria, junto a Corrales, Liborio y Salas. Esa es su etapa más recordada. Sin embargo, Diana Díaz, hija del artista, explica que esos negativos son solo un diez por ciento de su obra.
Antes de 1959, se ocupaba de las campañas publicitarias vinculadas a mujeres en la agencia Studios Korda, que había creado en 1953. La primera que desfiló por su lente, cuando era un adolescente, fue Yolanda, su novia de juventud, cuando intentaba simular las sesiones y posados que publicaban las revistas extranjeras de moda. De Yolanda solo se conservan unas diapositivas deterioradas, pero es sabido que le dedicó un álbum entero.
Luego llegó Julia López, con quien contrajo matrimonio en 1951, año en el que también nació su hija Diana. Con Julia, Korda ensayó poses, ángulos y luces que luego lo caracterizarían como uno de los mejores fotógrafos de moda de su época. Muchas de sus imágenes vieron la luz en la revista Carteles, acompañadas por los textos de Guillermo Cabrera Infante.
A algunas de esas mujeres las convirtió en modelos populares. Y con una de ellas, Natalia Magali Méndez Ramírez (Norka), contrajo segundas nupcias. Fue su musa y madre de otros dos hijos: «una mujer delgada, de gran estatura y curvas clásicas, piel muy blanca y ojos claros».
Korda participó en el proceso revolucionario desde el principio. Aunque la moda y la publicidad empezaban a ser vistas como lastres burgueses, encontró la forma de continuar con su pasión desde otras perspectivas: las mujeres en desfiles militares, mítines políticos, en las calles… Las encontró de forma natural, espontánea, según el espíritu de aquellos años. Junto a Fidel estuvo en la primera década de la Revolución, y esas fotografías hicieron historia en todo el mundo.
A partir de entonces, el artista se dedicó a la fotografía submarina y se convirtió en precursor de esa especialidad en la Isla.
Nunca dejó de fotografiar mujeres. Nunca dejó de sostener un lente. Lo hizo casi hasta que lo sorprendió la muerte en París, el 25 de mayo de 2001.

















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