Bayamo, Granma – En el marco del aniversario 207 del natalicio del Padre de la Patria, el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes acogió la presentación del tercer tomo de la saga biográfica Los sentidos de la libertad, del investigador Aldo Daniel Naranjo Tamayo, editado en formato digital por la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC).
La obra, fruto de dos décadas de investigación, abarca en 17 capítulos el período crucial de 1842 a 1862.
«Se trata de un lapso temporal muy significativo: comienza con el retorno de Céspedes después de recibir su título de licenciado en Jurisprudencia en la Universidad de Cervera, en España, y concluye con el fallecimiento de José de la Luz y Caballero, el ilustre pedagogo y formador de la juventud cubana. Son veinte años de quehacer intenso y múltiple de Carlos Manuel en la región del Valle del Cauto».
Por primera vez, se desvelan una veintena de juicios que Céspedes ejerció como abogado en Bayamo, una docena de poemas inéditos de aliento autobiográfico, y facetas poco exploradas: fundador de teatros, director de compañías, traductor y hasta actor ovacionado en la inauguración del Teatro de Manzanillo en 1856. También se revela como periodista incansable que en 1860 compró el periódico La Regeneración, de Bayamo.
«La principal virtud del texto es el acopio e interpretación de valiosas informaciones que permiten reconstruir contextos cespedianos», afirmó a este diario Javier Vega Leyva, presidente de la Filial Granma de la UNHIC.
Pero el dato más impactante, según el autor, es la revelación del Céspedes conspirador sistemático desde 1848, cuya sentencia resume la esencia del prócer: «Cuba jamás será anexada, ni protectorado de nadie, será una patria libre y soberana, obra de los cubanos».
«Me parece que es una obra que vale la pena leer, porque hay un bloque muy sólido que es el Céspedes conspirador, no puede faltar. Y por lo menos en este texto, por primera vez también —aunque ya en los apuntes biográficos de 2021, en la cronología, marqué algunos elementos— ahora la biografía, el ensayo, me permitió desplegar la actividad, y el Céspedes conspirador es extraordinario.
«Por vez primera, desde la primavera de 1848, se muestra al Céspedes conspirador sistemático hasta el 68, y todos los planes que se fraguaron, planes extraordinarios, con reuniones, con programas, con proyectos, reflexiones tremendas como aquella de decir que Cuba jamás será anexada, que Cuba jamás será un protectorado de nadie, que Cuba será una patria libre y soberana, que no hay que contar con la ayuda de nadie porque esas ayudas pueden ser interesadas, que tiene que ser obra de los cubanos. Eso me parece que es un cuerpo realmente extraordinario», subrayó Naranjo Tamayo.
Sentenció que como los anteriores tomos, este texto no es la biografía de Carlos Manuel de Céspedes.
«Con Céspedes caminan, andan, sueñan, luchan junto a él un grupo importante de hombres y mujeres que también se van visualizando en esas relaciones de parentesco y amistad.
«El compañerismo es algo fundamental en este tiempo histórico. Y entonces el crecimiento no solamente de Céspedes, sino la figura de Pedro Felipe Figueredo (Perucho), de Francisco Vicente Aguilera, de Francisco Estrada, de Bartolomé Masó, no solamente en el campo revolucionario, sino en el campo de la actividad, de la agricultura, de la ciencia, de la proyección social de las sociedades de Bayamo, Manzanillo, Jiguaní, o sea, que estamos en una época en que Céspedes y sus compañeros de acción revolucionaria están transformando primero desde la reforma, y segundo desde la acción revolucionaria radical, una sociedad», remarcó Naranjo Tamayo.











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