ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
A Luciano Castillo, un hombre que cree no poder vivir sin el séptimo arte, reconoce el Premio Nacional de Cine 2026. Foto: Diana Inés Rodríguez Rodríguez

«Buscar datos, reconstruir pasajes, esclarecer las luces y sombras que envuelven cualquier historia cinematográfica». Esa ha sido la dedicación de Luciano Castillo (Camagüey, 1955) desde que, con ocho años, vivió el hechizo primigenio del cinematógrafo de los hermanos Lumière: ver cómo la luz se convertía en movimiento sobre una pantalla.

Fue en aquellas tandas infantiles de películas en las que el extraordinario crítico, defensor e historiador del séptimo arte –recientemente merecedor del Premio Nacional de Cine 2026– se convirtió en una persona «decidida a vivir y a pensar por y para el cine».

Entonces anotaba en una lista todos los filmes que observaba, costumbre que todavía mantiene. Quizá a este hombre, que cree «no poder vivir sin el cine», le falten ánimos el día que las responsabilidades le impidan apartar tiempo para ver una película.

Quienes frecuentan las salas de cine en La Habana saben que es usual ver a Luciano asistir a los estrenos de cartelera –en los cuales, al charlar con él, suele ofrecer acertadas recomendaciones cinematográficas–, así como a los conversatorios y conferencias de prensa relacionadas con el séptimo arte. Como pocos, posee el mérito de haber documentado la historia del cine cubano y de diversas latitudes, en más de una veintena de libros y disímiles artículos de investigación.

Integra el núcleo fundacional de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica y de otras organizaciones, como la Asociación Hermanos Saíz (AHS), el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica y la Federación Nacional de Cineclubes de Cuba. En esta última ocupó el cargo de Divulgación y Relaciones Públicas, y ya contaba con la experiencia adquirida tras fundar y moderar durante 13 años el Cine Club Glauber Rocha, en su natal Camagüey.

A partir de 1995 asumió la dirección de la Mediateca André Bazin, de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Ese espacio le permitió «conocer un equipo de trabajo irrepetible desde todo punto de vista», establecer fraternos lazos en el mundo cinematográfico y entrevistar a personalidades de este. Paralelamente, condujo desde 2004 el programa semanal De cierta manera, de la emisora Habana Radio, cuya versión televisiva ha transmitido el Canal Educativo y ha sido ampliamente reconocida.

Sus aportes al cine nacional son incuestionables: desde 2013 dirige la Cinemateca de Cuba, institución que salvaguarda el patrimonio audiovisual en la Isla, y ha concebido, junto a Arturo Agramonte, cuatro tomos indispensables que conforman la Cronología del cine cubano (1897-1959).

Esa vocación de maestro –reconocida con el Premio Maestro de Juventudes 2025, de la AHS– lo ha llevado a reflexionar sobre el oficio. Quienes empiezan en el mundo del séptimo arte deberían tener siempre presente una máxima suya: «Hay que estudiar todo lo posible sobre cine, acercarse a él con pasión y profundidad. Porque el cine sigue siendo, hoy más que nunca, la más importante de todas las artes».

Asimismo, reitera: «Los críticos de cine mediamos entre el realizador y el público. Debemos entregar herramientas, ofrecer criterios para que los espectadores descifren los rodajes con mayor facilidad».

Es el suyo un oficio polémico, el cual ocupa hoy menos espacio en los medios que antes, pero es un ejercicio medular para la memoria audiovisual de la nación.

Y este Premio Nacional de Cine 2026, que por primera vez se entrega a un crítico e investigador, no solo lo reconoce a él; sino a muchas generaciones de analistas del séptimo arte en la Isla.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Fidel Vascos dijo:

1

31 de marzo de 2026

01:03:38


Felicidades a Luciano Castillo por recibir un Premio muy merecido.