Ante nuestros ojos, momentos históricos protagonizados por el Che, Fidel y Raúl, en los que Cuba se funde en abrazos con líderes, símbolos y pueblos de siete naciones de Asia.
Son hitos que protagonizan la exposición fotográfica inaugurada este martes en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, con motivo del aniversario 65 de las relaciones diplomáticas de la Isla con la República de la India, la República de Indonesia, el Reino de Cambodia, la República Popular Democrática de Corea, la República Popular China, la República Socialista de Vietnam y Mongolia.
A la apertura acudieron Bruno Rodríguez Parrilla, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y ministro de Relaciones Exteriores; Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura; así como embajadores y miembros del cuerpo diplomático de las naciones presentes en la exposición, y de otros países asiáticos.
El casi centenar de instantáneas es un testimonio de la Revolución como hecho trascendental que, desde su nacimiento, superó las barreras de la distancia.
Los países asiáticos «identificaron en el triunfo del 1ro. de Enero de 1959, la naturaleza de sus propias aspiraciones de independencia, soberanía y autodeterminación», expresó Chea Thireak, embajador del Reino de Cambodia en Cuba, quien habló a nombre de los siete países asiáticos.
Por su parte, Anayansi Rodríguez Camejo, viceministra de Relaciones Exteriores, destacó que la Isla y los países presentes en la muestra comparten valores «en defensa de la paz, de la solidaridad internacional, del desarrollo y la prosperidad de nuestros pueblos, de la convivencia pacífica y civilizada entre las naciones y en la promoción de un orden internacional más justo y equitativo».
Además de propiciar el recuento, la exposición refleja la amistad en el presente. Así lo confirman las imágenes de recientes visitas del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a países asiáticos.
En un mundo cada vez más complejo, solo en los vínculos verdaderos las naciones encontrarán respuestas a los desafíos. La exposición inspira, porque no solamente es historia: constituye el preámbulo de nuevas rutas para pueblos que han elegido, soberanamente, el camino de la amistad y la cooperación.











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