La disputa del realizador negro Spike Lee está planteada desde hace mucho contra el sistema; solo que ahora el sistema, a la manera de aquel retrato de Dorian Gray, se le desdibuja de una manera siniestra.
«Trump es un gánster y está tratando de convertirse en un dictador», le ha dicho el cineasta a un periodista de la bbc. Y para dejar claro que su cólera no se sustenta en exclusivo en el asesinato de George Floyd, recuerda que «esto no es nuevo, lleva pasando 400 años».
Además de reconocido cineasta, con una vasta obra y una película de culto que cumplió los 30 años (Haz lo correcto, 1989), Lee es un luchador antirracista sin pelos en la lengua y orgulloso de su papel contestatario, más allá de las pantallas.
Antes de emprender su primer filme, sabedor del terreno de dominios empresariales que pisaba, creó su propia productora: 40 Acres and a Mule Filmwork (40 Acres y una Mula), en alusión a la recompensa con que el Gobierno estadounidense pretendió reparar las atrocidades emanadas de la esclavitud.
Su tercera película fue Haz lo correcto, y en ella voló por encima de clichés y prejuicios para plantear el racismo no solo como un problema entre negros y blancos, para lo cual integró en una pequeña comunidad neoyorquina, dominada por afroamericanos, a descendientes italianos,
coreanos, judíos y puertorriqueños y, tratando de imponer el orden a su manera, un policía caucásico. Una amplia gama de personalidades buscando coexistir en medio de culturas diferentes, que parecieran no ponerse de acuerdo a partir de reacciones muy personales, marcadas por la desconfianza y el calor del verano. Pocas veces ha quedado demostrado en un filme que si la sociedad estadounidense es tan multicultural es justamente por ser multirracial.
En la película, el propio Lee interpreta el personaje de un joven repartidor de pizzas, contratado por unos descendientes italianos, y las figuras de Martin Luther King y Malcom x se convierten en un leitmotiv, por cuanto aparecen estrechándose las manos en una foto, luego de haber propugnado maneras diferentes de enfrentar el racismo, simbología –¿la vía pacífica o la confrontación directa?– que el cineasta
asume más como pregunta que como respuesta.
Precisamente en estos días que el mundo arde en protestas contra el racismo, Spike Lee colocó en las redes sociales un documental en el que combina un fragmento de Haz lo correcto con escenas del asesinato de George
Floyd, y otras de un crimen, no menos horrendo, el del vendedor ambulante Eric Garner (2014), atacado en plena vía pública por varios policías y estrangulado en 16 segundos por uno de ellos.
Como es de suponer, el presidente Trump y Spike Lee se encuentran en esquinas diferentes y ya han entrecruzado guantes. El detonante fue el filme Infiltrados en el Ku Klux Klan, que le valió al cineasta el Gran premio del Festival de Cannes y el Oscar al mejor guion adaptado. Al recoger su Oscar, un contenido Lee hizo un llamamiento, sin mencionar nombres, a votar en las elecciones presidenciales
de 2020 en favor del amor y no del odio. Un irrefrenable Trump –Twitter mediante– lo acusó de racista, no solo por esas declaraciones, sino igualmente molesto porque a él mismo, en los finales del filme, se le ve como protagonista en un montaje que va de los años 70, a agosto de 2017, durante los sucesos sangrientos ocurridos en Charlottesville, Virginia. Allí aparece un gran maestro del Ku Klux Klan, haciendo referencia a la frase «América primero», acuñada por el Presidente. Lenguajes similares, ideas equivalentes y para rematar, Trump tratando de restarle importancia a los excesos cometidos por los supremacistas blancos.
Ahora Spike Lee se
desahoga en la entrevista con la bbc y habla de la «falta de liderazgo» presidencial en «la peor crisis de Estados Unidos en un siglo», y de la indignación de ver a Trump posando con una Biblia, después de que le dispersaran a la multitud con gas lacrimógeno para que pudiera llegar hasta una iglesia: «Estaba viendo esa escena con mi familia y todos gritamos sin poder creerlo».
Y a manera de recordatorio: «Los cimientos de Estados Unidos de América son el genocidio, el robo de tierras y la esclavitud. Cualquier arquitecto te dirá que si no tienes una base sólida, el edificio será inestable y temblará desde el primer día».
Muy pronto se estrenará por Netflix la última película de Spike Lee sobre veteranos negros en la guerra de Vietnam, por lo que es de suponer que, ya en los terrenos del arte, su cólera seguirá.











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Macondiana dijo:
1
16 de junio de 2020
07:20:00
Andrey dijo:
2
16 de junio de 2020
10:55:21
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