Cuando un alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos redacta un documento, proclama en los sitios oficiales, lanza un mensaje en sus redes sociales o se para ante el Congreso y declara que Cuba representa una amenaza para la Seguridad Nacional de su país, está faltando a la verdad.
Porque la historia no miente, el registro de las acciones de la nación norteña existe, está desclasificado y disponible para quien quiera consultarlo, y estos archivos muestran, con la precisión de un bisturí, el rostro del culpable.
Los hechos son tozudos, fue el Gobierno de Washington el que nunca reconoció a la República en Armas, fueron ellos los que persiguieron las expediciones patriotas con armas y suministros imprescindibles para la guerra de liberación contra España, luego intervino y ocupó la Isla, manu militari, arrebatando el triunfo a los cubanos.
Fue la Casa Blanca la que impuso la Enmienda Platt a punta de bayoneta en 1898, convirtiendo a Cuba en un protectorado, fue el Ejército de EE. UU. el que intervino varias veces y forzó, mediante la política de las cañoneras, su voluntad y dominio hasta el triunfo revolucionario de 1959.
Recordemos cómo apoyaron a los dictadores Gerardo Machado y Fulgencio Batista, responsables de miles de muertes, para conservar sus intereses en la Mayor de las Antillas, asesoraron a los cuerpos de seguridad y crearon órganos represivos como el Buró para la Represión de las Actividades Comunistas (BRAC) en los años 50 del siglo pasado.
Tampoco se puede olvidar cómo, en 1960, Eisenhower aprobó un plan encubierto de la CIA para derrocar la naciente Revolución y, en 1961, mercenarios entrenados por la Agencia invadieron Cuba y fueron derrotados en Playa Girón en apenas 72 horas, por las milicias populares.
¿Quién organizó, financió, entrenó durante los años 60 a las bandas de alzados en el Escambray y otras regiones de la Isla, responsables de sembrar el terror, de cometer atroces crímenes?
Nunca han cesado en su intentona de derrotar a la Revolución y adueñarse de la Isla, desde la Operación Mangosta, que incluyó sabotajes económicos y atentados, hasta los más de 600 intentos de asesinato documentados contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que suman casi un atentado por cada dos semanas durante tres décadas.
La escalada llegó a sus extremos más perversos en 1962 con la Operación Northwoods, cuando el Estado Mayor Conjunto de EE. UU. propuso atentar contra civiles estadounidenses y culpar a Cuba para justificar una invasión.
El patrón se repite década tras década, el derribo del avión de Cubana de Aviación en 1976, que costó vidas inocentes mientras su autor intelectual, Luis Posada Carriles, moría años después libre y protegido en Miami. Las bombas en hoteles de La Habana, en 1997, que asesinaron al turista italiano Fabio Di Celmo, por solo citar dos ejemplos, porque más de 3 000 víctimas reclaman justicia.
La aprobación de la Ley Helms-Burton, que codificó un bloqueo que dura ya más de 60 años y las sucesivas ampliaciones, recrudecimientos y perfeccionamientos de los mecanismos de cerco económico, comercial y financiero.
El financiamiento permanente a medios subversivos vía la NED, la USAID, la FUPAD y demás ONG y OSC al servicio de la política de cambio de régimen contra la Isla.
Escapa a la compresión humana la guerra bacteriológica que afectó cultivos, procesos productivos y directamente la vida humana, casos como la introducción de la peste porcina africana, en 1971, que exterminó el 40 % de la masa porcina del país o la epidemia de dengue hemorrágico, afectó a 350 000 personas y causó 158 muertes, 101 de ellas niños, en 1981.
¿Quién es, entonces, la amenaza? ¿Quién ha tendido las trampas en el camino?
EL CERCO ENERGÉTICO DE 2026: ASFIXIA SIN PRECEDENTES
Lo acontecido en el 2026 ejemplifica más que cualquier discurso la situación, ahora la estrategia de cerco se ha endurecido con un bloqueo energético total.
Como si no bastara, recordando la época del Gran Garrote, adornan las amenazas y presiones con la posible presencia de un «portaviones a 100 yardas» de las costas, sin embargo, las declaraciones del Gobierno de Estados Unidos invierten peligrosamente la realidad: el agresor histórico se disfraza de víctima.
Debemos preguntarnos: ¿a quién beneficia esta narrativa? La respuesta es clara. La construcción artificial de Cuba como «amenaza» no es un error de percepción, sino una coartada funcional.
En primer lugar, justifica el bloqueo, en segundo término, prepara el terreno para una posible escalada militar, desgastando sicológicamente la opinión pública estadounidense y mundial, en tercer lugar, distrae el foco del rotundo fracaso de 60 años de política de cambio de régimen, y finalmente, sirve como un efectivo mecanismo para mover el voto en el sur de Florida, donde una minoría recalcitrante secuestra la política exterior.
Ahora, en un mundo convulso, marcado por las guerras asimétricas y el dominio de estrategias que siembran la discordia, la claridad conceptual es el primer paso para la victoria, y la victoria, como hemos demostrado durante más de seis décadas, será nuevamente del pueblo que prefiere morir de pie que vivir de rodillas.
Fuentes: Granma, La Jiribilla, Razones de Cuba, Cubadebate, Revista Cubana de Tecnología de la Salud, Journal of NBC Protection Corps, Informe final del Comité Church al Senado de EE.UU. sobre presuntos complots de asesinato (1975),GlobalSecurity.org (Compilación de acciones terroristas 1990-2000)
EN CONTEXTO:
1959-1960: Ataques iniciales desde territorio estadounidense
- Ataques a consulados cubanos en Nueva York.
- Secuestro de aeronaves y embarcaciones cubanas hacia Florida.
- Explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana.
1960-1980: Operación Mangosta (Proyecto Cuba)
- Se planificaron 5 780 acciones terroristas y 716 sabotajes, aprobados en la Casa Blanca.
- Más de 40 bombardeos aéreos desde avionetas con matrícula estadounidense atacaron la principal industria del país.
- Lanchas rápidas desde la Florida ametrallaron y hundieron decenas de barcos de pesca desarmados.
- A petición de la CIA, terroristas como Posada Carriles y Orlando Bosch crearon el Comité de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), un «paraguas terrorista» que coordinó atentados en toda América Latina.
Años 90 en lo adelante: Intensificación criminal
- El terrorista José Basulto fundó «Hermanos al Rescate», recibiendo aviones de la Fuerza Aérea de EE. UU. (USAF).
- Serie de atentados en hoteles de La Habana, explosiones simultáneas en el Tritón, Chateau Miramar y la Bodeguita del Medio.
- Posada Carriles, Orlando Bosch y otros cómplices planearon asesinar al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá.
- Un individuo vinculado a grupos de extrema derecha de Florida disparó contra la sede diplomática cubana en Washington.
- Una lancha rápida con matrícula de Florida (FL7726SH) disparó contra una patrulla de las Tropas Guardafronteras de Cuba en el canal El Pino.













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