ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
¿Cómo llega a los especuladores esta mercancía, necesitada por los capitalinos? Foto: Granma

Este martes el rastro ubicado en la intersección de Zapata y calle 4, en el Vedado, no abrió sus puertas al público a las 9:00 a.m. como de costumbre.

La unidad, una de las que abastece de materiales de la construcción a los capitalinos, no recibió en la mañana el esperado cargamento de estos productos de alta demanda, que se trasladan con frecuencia desde las industrias, debido al déficit de combustible que ha enfrentado el país.

Rastro de calle 4 y Zapata, Plaza - revendedores Foto: Granma

«Hoy solo garantizaremos la venta de materiales para los subsidiados», dijo un trabajador del centro al grupo de personas que habían comenzado a formarse en la cola desde bien temprano. Durante la explicación, un hombre de camiseta roja, gorra y cadenas se acercó con sigilo a uno de los clientes para preguntarle: «Qué estás buscando, tenemos todo lo que necesitas».

Quien pase a diario por esta calle se ha percatado de que una decena de hombres siempre está en las afueras del rastro, la mayoría subidos en los dos o tres camiones que ya casi forman parte del entorno.

Si les preguntan qué hacen allí, dirán que están para ayudar, por cuenta propia, a los clientes a trasladar la mercancía y, de paso, cobrarles por la carrera. Pero hoy fue uno de ellos quien le propuso al cliente, por 20 cuc, el saco doble de cemento, producto que en el rastro costaría aproximadamente 220 cup, equivalente a 9 cuc. «Cómpralo, no vas a encontrar mejores precios. Mira, que este producto está perdío», insistió.

¿Cómo llega a estos especuladores esta mercancía, necesitada por los capitalinos, y que no abunda en los rastros o ferreterías de la capital? Es una interrogante difícil de contestar. Pero, a juzgar por los comentarios de los vecinos de la comunidad, algunas personas subsidiadas por el Estado –que pueden recibir más de 80 000 pesos en cup para la construcción de una célula básica– ofrecen estos productos a los revendedores.

Por otro lado, «siempre están los que acaparan los materiales, con el único fin de generar desabastecimiento y sacar provecho luego. Cada día son más ingeniosos y, lamentablemente, esta es una realidad que se repite en la mayoría de los rastros y ferreterías de la capital», comentó una señora desde un portal cercano al rastro.

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En la ferretería La Especial, perteneciente a la cadena de tiendas trd Caribe, hay lavamanos, tazas de baño, llaves mezcladoras, muebles de cocina y muchos otros productos…; pero la mayoría están solo en exhibición. Sin embargo, mientras las personas caminan por la tienda los acompaña un joven; es atento, receptivo ante sus preguntas y pendiente a todo lo que necesitan.

Afuera de la TRD La Especial, en Infanta y desague, Centro Habana - revendedores Tienda La Especia Foto: Granma

–Hola, estoy buscando un lavamanos ¿Esos son los únicos colores?, pregunta un cliente.

–No, tenemos en blanco, negro y de cristal. Te los puedo mostrar si quieres, pero están fuera de la tienda, responde el joven con una sonrisa.

El joven atento, de gafas oscuras, shorts y muelas de oro, es uno de los tantos revendedores que acompañan con naturalidad a los clientes dentro del establecimiento. Se pasea por el local como si lo conociera de memoria, sabe el inventario como un experto y, de no ser por su vestimenta, podría confundirse con cualquier trabajador de La Especial.

Todo ocurre ante los ojos del personal de la ferretería. La dependiente atiende a todos con rostro aburrido y asegura a quien pregunte que ya no quedan lavamanos; que esos –y señala– son solo de exhibición. A pocos pasos de ella, el revendedor invita al cliente a ir al doblar de la esquina, a comprar ese producto, y muchos otros que en la tienda no están a la venta.

Tres modelos de azulejos, losas para piso antirresbalantes, bases de mármol y lavamanos de diferentes tamaños y colores, tazas de baño marca Corona…, todo eso y más ofrecen los revendedores. El precio es incluso el doble de los que se encuentran en las tiendas recaudadoras de divisa; pero lamentablemente, aun cuando muchas de las personas saben que estos vendedores se aprovechan, esta es la única manera de «resolver» los materiales que buscan.

«Es cierto que los precios son el doble de los que hay en las tiendas, pero la calidad de las ofertas, la mayoría de las veces, son más variadas; y el servicio es completo porque incluye, además, el traslado. Entonces, ¿cómo no convivir e incluso aceptar las propuestas de los revendedores?», comenta una de las clientas que visitó la casa al doblar de la esquina.

Desgraciadamente, en la ferretería de Infanta y Benjumeda no hay todo lo que se necesita para construir o remodelar una vivienda, pero este es el escenario y la manera en que hoy muchos de los capitalinos logran avanzar en los trabajos de construcción de sus hogares.

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«Aquí sí tenemos lo que tú quieras», le insisten Roberto y su esposa a una de las tantas personas que salen insatisfechas de la ferretería del centro comercial Carlos III, por la ausencia de los productos que buscan.

«El cemento no, porque eso está perdío, pero tengo juegos de baño, losas de cualquier tipo… Vamos a corrernos un poco, para que no nos coja la cámara de seguridad de la tienda», dice mientras otros de sus «colegas» se avalanchan hacia otro cliente.

Si bien las cámaras de vigilancia en este centro comercial se instalaron con el propósito de alejar el delito de la entidad, este persiste no tan lejos de sus límites. La esquina fue el mostrador propicio para quienes llevan en sus celulares todo un catálogo de productos, con el único propósito de «hacer más fácil la compra», o la venta.

Las fotografías no mintieron. Mientras estos revendedores cuentan con una amplia gama de mercancías, en entidades estatales, como Carlos III, es evidente la ausencia de ciertos productos y la presentación de aquellos que hoy son merma comercial.

Un local desabastecido no puede hacer competencia con ilegalidades de este tipo; varios modelos de losas partidas en rebaja de precio no serán comprados si a 30 metros de la tienda uno de los pillos descritos ofrece, aunque sea por el doble de su valor, las formas y los colores de losas que el comprador desea para el piso de su casa.

Todas estas razones hacen que el cliente termine acercándose a gente como Roberto, quien triplica el precio del cemento cola, duplica el del metro de losa, y aun así, dice que pone el transporte gratis para trasladarlo hasta la casa.

¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

Analizar este fenómeno implica pensar en los factores que posibilitan este ambiente malsano: los productos muchas veces están como decoración en las tiendas por sus precios exorbitantes, no hay variedad de opciones y prima el desabastecimiento. A ello se une la impunidad del modus operandi de los revendedores, quienes hasta se pasean por las entidades a la vista de todos, incluidos empleados y administrativos de estas tiendas estatales.

Más allá de la pregunta obvia de ¿por qué operan en las entradas de las tiendas y no pocas veces en su interior?, no estaría de más esta otra interrogante: ¿por qué casi siempre los revendedores son los primeros en enterarse de las rebajas de precios de mercancías o de la salida de productos deficitarios en las tiendas?

Aclaramos que cuando hablamos de revendedores nos referimos a las personas sin patente de trabajador por cuenta propia, quienes obtienen ingresos y no pagan impuestos. O sea, individuos que actúan ilícitamente. Aunque no podemos pasar por alto que hay trabajadores no estatales que, escudados en la no existencia de mercados mayoristas, también comercian con productos ofertados en las cadenas de tiendas a disposición de la población.

Ingenuo también sería quien crea que los revendedores aludidos constituyen un grupo que improvisa según las oportunidades que les ofrecen los centros comerciales. No son pocos, como ya se ha denunciado en estas páginas, los que han acumulado ciertas cantidades de dinero para reproducir su capital y mantener este ciclo descrito.

Evitar el acaparamiento al limitar la venta per cápita o colocar cámaras de seguridad son iniciativas de las entidades para contrarrestar la situación, pero demuestran no ser suficientes. Granma continuará dando seguimiento a este fenómeno.

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Ciudadano dijo:

36

2 de octubre de 2019

10:54:57


El fenómeno está en todos los ámbitos y lo denuncia el Órgano Oficial, ¿y cuándo se van a determinar medidas para eliminarlo?

El pueblo de Cuba dice dijo:

37

2 de octubre de 2019

11:01:39


Este articulo descubre el agua fría que hace rato corre en nuestra realidad. Muy bien que se aborde en la prensa . Hay un movimiento constructivo en todo el país, se le esta prestando atención al problema de la vivienda y eso hay que apoyarlo. Alrededor de esas tiendas , tanto los rastros como las TRD, hay una mafia bien estructurada y a la vista de todos. Te paras en una esquina y ya identificas quien está en el trapicheo. Si, mafia, están organizados mal que nos pese. Por eso se enteran cuando llega la rastra del cemento o cuando entran las losas o las tazas de baño. En algunas provincias los camiones van directo a las casas y galpones donde se descargan y luego pasan a liquidar papelería y dinero a las tiendas. Pasa con los tanques de agua plásticos. Luego ves los anuncios de "tiendas" de materiales en Revolico y otros sitios de Internet. Para el Estado esa mercancía llego a su destino y en números s e puede decir que se abasteció el mercado. Incorrecto. Si usted no está construyendo, con licencia de obra y una memoria descriptiva que dice mas o menos los materiales necesarios, o no es productor de materiales que llevan cemento y licencia de cuantapropista también, como es que puedes comprar 40 sacos de cemento y mas, una y otra vez??? Vas a hacer refresco? Eso va a un "almacén" y se vende poco a poco y así con todo. Los materiales de construcción no caducan…. El saldo final es un soberano descontento popular, caldo para generar una matriz de opinión de que el Estado no es eficiente. Y al delincuente le queda un “barniz” de estar resolviendo los problemas. Ojala se toque a profundidad. Saludos

UnKnown dijo:

38

2 de octubre de 2019

11:22:52


Existe todo eso de la revendedera y demás porque la única solución real al respecto es aumentando la oferta y punto final.

Costa dijo:

39

2 de octubre de 2019

11:39:53


Hay que ubicar en las. cercanías de estos comercios inspectores encubiertos para actuar contra esos revendedores y llegar a descubrir a los que les facilitan, o venden, esos materiales y actuar en consecuencia,y la justicia si no los condena con la carcel debe aplicarles trabajo sin internamiento para que paguen por los delitos cometidos trabajando en bien del pueblo.

Ditter dijo:

40

2 de octubre de 2019

12:03:17


Pueden incluir en este artículo al Ten Cent de 23 y 10 en el Vedado.