Los jóvenes estudiantes Greisell Lastre y Joan Manuel Riera, de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso (ENBFA), ratificaron la excelencia de la escuela cubana de ballet al conquistar cinco medallas de oro y una de plata en el 13.º Concurso Internacional de Ballet de Sudáfrica. El certamen, que reúne a jóvenes promesas del ballet mundial, tuvo lugar del 3 al 6 de agosto en el Artscape Theatre Centre de Ciudad del Cabo.
Bajo la guía de la maestra Idania La Villa, Joan Manuel Riera obtuvo tres medallas de oro: en variación masculina, en pas de deux y en la categoría de baile contemporáneo. Por su parte, Greisell Lastre conquistó la medalla de oro en pas de deux y en baile contemporáneo, además de una medalla de plata en variación femenina.
Durante la competencia, ambos interpretaron el pas de deux Diana y Acteón. En las modalidades individuales, Lastre asumió la variación de Esmeralda, mientras que Riera defendió la variación de Las llamas de París. También llevaron a escena Psá Mate, obra de la coreógrafa cubana Ely Regina Hernández, con la que alcanzaron el máximo galardón en la categoría contemporánea.
Los resultados confirman el alto nivel artístico y técnico de los jóvenes bailarines y dan continuidad al excelente desempeño alcanzado en la edición anterior del concurso, donde ambos también conquistaron medallas de oro. Como parte de su preparación para esta cita internacional, participaron previamente en una gala en Johannesburgo, experiencia que contribuyó a consolidar el trabajo realizado durante meses de entrenamiento.
La Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso expresó, además, un especial agradecimiento a Dirk Badenhorst, director del Concurso Internacional de Ballet de Sudáfrica, por su constante apoyo, cercanía y atención hacia la institución y sus estudiantes. Su compromiso con el desarrollo del talento joven y su permanente vínculo con la escuela han sido una valiosa muestra de confianza en las nuevas generaciones del ballet cubano.
La actuación de Greisell Lastre y Joan Manuel Riera constituye un nuevo reconocimiento para la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso y para la tradición del ballet cubano, que vuelve a destacar en uno de los escenarios competitivos más importantes del continente africano.











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