Santo Domingo.– En la tarima del Pabellón José Joaquín Puello Marifélix Sarría sacó a relucir la estirpe de las grandes campeonas en la división de más de 86 kilogramos para coronarse en la modalidad de envión con una alzada de 153 kilos.
En esta edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, aquí en Santo Domingo, el triunfo de la cienfueguera significó el título número 51 y final para la delegación de la Isla en la cita regional.
En el arranque la venezolana Naryury Pérez impuso sus condiciones al colgarse el oro con un registro impecable de 122 kg, escoltada por la dominicana y medallista olímpica de Tokio-2020, Crismery Santana, quien levantó 118 ante el delirio del público local, dejando el bronce para la mexicana Laura Jiménez (110). Sarría no tuvo su mejor día en este movimiento inicial y se fue con tres fallos, sin registro válido
Afectada por la desconcentración en la primera mitad de la prueba, la atleta cubana debió librar una batalla interna en los bastidores antes de encarar su especialidad reina.
«Lloré muchísimo en el cuarto de calentamiento después del arranque porque sé que no fue una buena competencia para mí en esa parte», confesó Sarría al término de la cita. «Traté de borrar rápido lo que había pasado, encomendarme a Dios, pensar en mi familia y en el pueblo cubano para rearmarme mentalmente y enfocarme solo en el envión».
La fortaleza sicológica rindió frutos. Con una técnica pulcra y un empuje de pura potencia, alzó los 153 kilogramos que resultaron inalcanzables para sus rivales. Pérez debió conformarse con la medalla de plata al quedarse en 151, mientras Santana cerró el podio del envión con 147.
Para Sarría, subcampeona mundial en Forde 2025 y multimedallista panamericana, esta presea de oro poseía un valor reparador, tras los amargos acontecimientos vinculados a temas de dopaje que marcaron su participación en la edición anterior de San Salvador-2023.
«Tenía una deuda muy grande con estos Juegos Centroamericanos. Quería aportar más, quizás también en el arranque, pero no se dio. Lo importante es que logré llevarme la medalla de oro en el envión y cumplirle a mi equipo, que ha estado entregándolo todo al cien por ciento a pesar de las condiciones que tengamos», enfatizó.
Con este triunfo, Marifélix no solo revalida su corona regional en el envión, sino que cierra oficialmente la cosecha dorada de Cuba en Santo Domingo-2026, abriendo, de paso, la ventana hacia los compromisos del nuevo ciclo olímpico.
«Ahora toca descansar un poco y prepararnos el doble para lo que viene. Será mi primera vez en unos Juegos Panamericanos y quiero llegar en la mejor forma posible. Para soñar con los Juegos Olímpicos sabemos que todavía nos falta trabajar un poquito más duro, pero el compromiso está ahí», concluyó la campeona.





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