Santo Domingo.– El balonmano de la Mayor de las Antillas volvió a consagrarse como el rey absoluto de la región. En un partido digno de una final, la selección masculina de Cuba derrotó 34-29 a su similar de Puerto Rico en la gran final de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, y revalidó de forma categórica el título conquistado tres años atrás en San Salvador.
Con este triunfo la disciplina completa un fabuloso doblete dorado en territorio quisqueyano, tras la victoria obtenida 24 horas antes por la escuadra femenina frente a República Dominicana, ratificando la hegemonía del balonmano cubano en la región al retener ambos cetros.
En el choque por el oro los boricuas saltaron a la cancha dispuestos a vender cara la derrota, pero se estrellaron contra una maquinaria cubana caracterizada por la velocidad de sus extremos y una efectividad letal en los lanzamientos a puerta.
Los de la mayor isla antillana tomaron el control del marcador desde la primera mitad, yéndose al descanso con una ventaja de cuatro goles, 17-13. En el periodo complementario los cubanos administraron esa diferencia respondiendo en los momentos decisivos y se llevaron el parcial por 17-16 para cerrar la pizarra definitiva en 34-29.
Cuba convirtió 34 de sus 49 disparos al arco para una sobresaliente efectividad del 69%, mientras Puerto Rico apenas pudo concretar el 59% de sus intentos (29 de 49).
La figura ofensiva del choque fue el joven Osmany Miniet, de apenas 19 años, quien se consagró máximo anotador del plantel. «Sabíamos que Puerto Rico nos iba a exigir al máximo. La clave estuvo en mantener la solidez defensiva para explotar nuestra mayor fortaleza: el contragolpe y la velocidad en la transición», declaró el novato sensación.
Por su parte, el experimentado Maiko Vázquez expresó su emoción al subir a lo más alto del podio: «Esta victoria es la realización de un sueño que cultivas desde niño. Nos preparamos con un enfoque total para este torneo y lograr este oro centrocaribeño nos llena de un orgullo indescriptible».
El éxito del balonmano en Santo Domingo-2026 es el resultado de una estrategia de integración que ha rendido dividendos inmediatos. Franklyn Guevara, comisionado nacional, resaltó la importancia de acoplar a las figuras que compiten en el circuito profesional europeo con el talento emergente en casa.
«Este doblete es la consagración de un año entero de trabajo y de reestructurar estrategias», afirmó Guevara. «Logramos confeccionar dos selecciones formadas por atletas que se desempeñan en ligas europeas y muchachos que entrenan en Cuba, y la fórmula nos salió a la perfección. No solo garantizamos el éxito del presente, sino también construimos la base para el futuro».
El directivo enfatizó, además, en el ambiente de cohesión logrado dentro del grupo: «Creamos una alianza indestructible entre la familia, los atletas y el colectivo técnico. Ambas selecciones regresan a casa no solo con las coronas centroamericanas, sino con la clasificación asegurada para los Juegos Panamericanos de Lima-2027, que era el gran objetivo del ciclo».
El cuadro de honor del torneo masculino se completó con la medalla de bronce para la selección de República Dominicana, que superó 25-24 a México en un dramático duelo por el tercer lugar. Con ambas coronas en las vitrinas, el balonmano cubano reafirma que su estirpe sigue intacta en Centroamérica y el Caribe.








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