ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: cartel de la Bienal

El humor ha sido una trinchera esencial en la resistencia de Cuba a lo largo de su historia, afirmó hoy el intelectual Abel Prieto durante la inauguración de la II Bienal Internacional de Humor Político, que ya tiene ganadores de Colombia, China, Venezuela y Azerbaiyán.

Desde la Galería 23 y 12 del Vedado, el también presidente de la Casa de las Américas subrayó que la sátira gráfica se mantiene como una poderosa herramienta de descolonización cultural frente a las narrativas hegemónicas, justo antes de que se dieran a conocer los premios de un certamen que duplicó la participación de su primera edición.

El primer lugar fue para la artista colombiana Elena Ospina con la obra “América”, una composición que, según el jurado, expone con crudeza cómo las ambiciones geopolíticas rompen acuerdos, vulneran derechos inalienables y convierten una zona de paz en un peligroso escenario bélico.

«En realidad debió llamarse La guinda del pastel», bromeó el caricaturista Adán Iglesias, presidente del comité evaluador, al destacar la fuerza visual de una pieza que resume el espíritu crítico de toda la muestra.

El segundo galardón recayó en el artista chino Kuang Zuhai por «Variación», donde el juego de palabras entre símil y misil no solo demuestra una técnica impecable, sino que carga de ingenio y expresividad una denuncia sobre la manipulación del lenguaje en tiempos de tensión global.

Venezuela se alzó con el tercer puesto gracias a «Enredos», del caricaturista Iván Lira, una reflexión sobre la dominación tecnológica en las sociedades contemporáneas que, en palabras de su autor, golpea con especial crudeza a su país bajo presiones externas.

«La soberanía de la imagen es nuestra; el ingenio visual ha demostrado ser un arma hipersónica que la anticuada propaganda industrial de los grandes medios occidentales ya no puede detener», manifestó Lira en un mensaje leído durante la ceremonia, arrancando aplausos del público.

La mención especial fue para Seyran Caferli, de Azerbaiyán, por una obra sin título que aborda con ironía la relación entre el poder y su abuso en las dinámicas sociales, redondeando un palmarés que refleja la diversidad de enfoques críticos reunidos en La Habana.

El riguroso proceso de selección, a cargo de un jurado internacional que integraron el mexicano Víctor Vélez «Chubasco», el belga Luc Descheemaeker, ganador de la primera Bienal, la estadounidense Liza Donnelly y los cubanos Ismael Lema y el propio Iglesias, redujo a 61 piezas de 24 naciones la exposición central, escogidas entre más de 350 obras de 38 países.

Durante la apertura, que contó con la presencia del ministro de Cultura, Alpidio Alonso, la viceministra Lizette Martínez, el vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, Elier Ramírez, y la presidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Marta Bonet, entre otras personalidades, se insistió en que la Bienal se consolida como un espacio de resistencia simbólica.

Los organizadores definieron el encuentro como «una trinchera de descolonización cultural» frente a la globalización neoliberal y señalaron tres grandes desafíos: generar narrativas emancipadoras, romper con códigos superficiales en la creación artística y lograr que esos procesos resulten atractivos sin perder su función comunicativa.

La II Bienal Internacional de Humor Político, que extenderá sus actividades hasta el próximo día 14, desplegará siete exposiciones, una jornada teórica y presentaciones artísticas en varias subsedes de la capital cubana, como la Unión de Periodistas de Cuba, el Pabellón Cuba, el Centro Experimental de Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez y el Museo del Humor de San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, convirtiendo a la ciudad en el epicentro mundial de la sátira con vocación anticolonial.

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