Cuando en 1984, la Televisión Cubana transmitió la telenovela brasileña La esclava, se vivió un fenómeno que las más jovenes generaciones del momento no habían conocido: el de presenciar una ciudad vacía por encontrarse casi toda la población frente a la pequeña pantalla, disfrutando una trama que había seducido con creces al público televidente.
Fue por entonces que mucho se volvió a hablar de El derecho de nacer. Los más viejos contaban que aquello fue lo nunca visto. No había quien se perdiera la radionovela que se emitía hacia las 8 y 30 de la noche, y en los espacios hogareños no se podía ni chistar. Se cuenta que en algunos cines se interrumpía la proyección de la película para que los presentes no se perdieran la novela que la CMQ radio ofrecía desde abril de 1948.
El autor del suceso era un santiguero llamado Félix B. Caignet (31 de marzo de 1892- 25 de mayo de 1976), quien había llegado a La Habana en 1936, con una ya probada vocación por las artes, en particular, por la música y las bellas letras.
Había también ejercido el periodismo, cuando incursiona en la escritura dirigida a los niños. Su entrada al medio radial fue por la CMKC de Santiago. Allí tuvo un programa llamado Buenas tardes, muchachitos en el que aparecían cuentos suyos, y con lo que introduce –nos dice Josefa Bracero Torres en su libro Estos rostros que se escuchan– el ingrediente de la radiocomedia infantil de continuidad.
Más tarde –explica la periodista–, «en los estudios de la CMKD, ve la luz el primer serial dramático y policiaco de América Latina, que da inicio al espectáculo radial episódico al poner en antena a Chan Li Po, por primera vez en 1934, con el título de La serpiente roja». Ya en la capital, el autor consigue que por medio de Radiodifusión O’ Shea, Chan Li Po sea también apreciado por los oyentes.
La serie, en la que brillaba el detective chino, ganará espacio, años después, también por la COCO. Otros trabajos del afamado guionista serían Aladino y la lámpara maravillosa, El precio de una vida, El ladrón de Bagdad y Peor que las víboras, todas previas a El derecho de nacer, a su vez sucedida por otras también célebres, como Ángeles de la calle, Pobre juventud y La madre de todos. Varias de estas obras, por sus indiscutibles éxitos, fueron llevadas a la pantalla grande.
El autor de El derecho… fue también un atinado compositor musical, autor de más de 300 canciones de diversos géneros. Entre ellas destacan Frutas del caney, Te odio, Mentira y Quiero besarte.
No pudo la telenovela El derecho de soñar, proyectada en 2023 por la Televisión Cubana, y en homenaje al centenario de la Radio, dejar de referirse al insigne creador, quien con su ingenio ganó un destacado sitio en la cultura de su país.
Fallecido a los 84 años en La Habana, e inhumado su cadáver en la Necrópolis de Colón, no fue hasta 1992, año de su centenario, que sus restos mortales hallaron el sitio del descanso definitivo.
Había dejado encomendado su deseo de permanecer junto a sus padres, frente a las lomas de El Caney, en su ciudad natal. Y así se hizo. El pueblo de Oriente, en honor a uno de los grandes de la música y la radio cubanas, le rindió tributo acompañándolo mientras se entonaban canciones de su autoría, guardadas para siempre en el alma de su Patria.












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