
Sancti Spíritus.- Aunque no figuraba, tal vez, en la relación inicial de opciones para el presente verano, es indiscutible que la III Copa de patinaje Lázaro García (Pirri) in memoriam contribuyó a que personas de todas las edades, en particular los niños, ocuparan sanamente su tiempo libre aquí.
Tres interesantes jornadas de actividad en un segmento de la avenida Marcos García, de la ciudad cabecera, validaron el desarrollo que ha alcanzado ese deporte entre niños y adolescentes de La Habana, Cienfuegos, Artemisa, Villa Clara y Sancti Spíritus, que sumó, además, a competidores de Cabaiguán y Trinidad, municipio este último que no cede el primer lugar a ningún otro desde el 2010.
Situados a ambos lados de la mencionada arteria, los espirituanos disfrutaron el virtuosismo sobre patines por parte de niños de muy corta edad (los Peques) y de los correspondientes a las categorías de 7-8, 9-10, 11-12, 13-15 y mayores de 16 años.
Elsa María Quintero Bernal, profesora entrenadora en la llamada tierra del Yayabo y una de las organizadoras del evento, explica que esta Copa se sustenta en la participación decisiva de padres y familiares, a cuyo cargo corre no solo la adquisición del vestuario e implementos deportivos, sino también el transporte, alojamiento, alimentación y otros gastos.
Añade la joven entrenadora que, aunque esa modalidad se practica en todo el país, muestra mayor auge en provincias como La Habana, Cienfuegos y Sancti Spíritus, territorios que coincidentemente disponen de pistas para el entrenamiento y la actividad competitiva.
De acuerdo con la literatura, los orígenes del patinaje en Cuba se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, con marcada presencia en Matanzas.
La creación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), en 1961, sentó bases para desarrollar progresivamente el deporte, que contó a partir de 1987 con su propia Federación y posteriormente con instalaciones como el patinódromo Raúl Díaz Argüelles.













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