ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La amplitud de Saborit como creador le otorga un puesto de relevancia en el panorama musical cubano de todos los tiempos. Foto: ALBERTO KORDA

Orgullosos tenemos que estar los cubanos de que, a 115 años del natalicio de Eduardo Saborit (Campechuela, 14 de mayo de 1911–La Habana, 5 de marzo de 1963), su composición Cuba, qué linda es Cuba permanezca como uno de los temas más conocidos en todo el mundo sobre nuestro país, además de que su melodía identifique cotidianamente la señal del canal televisivo Cubavisión.

Sin embargo, el quehacer de Saborit aparece revestido de una amplitud tal como creador, que le otorga un puesto de relevancia en el panorama musical cubano de todos los tiempos.

Aunque nunca fue su propósito, en los años de plena efervescencia por el triunfo revolucionario, se le disputaba el calificativo del Cantor de la Revolución, nada menos que con alguien de la talla de Carlos Puebla.

A la pluma de Saborit se debe la autoría de composiciones como el Himno de la Alfabetización, además del de la brigada de alfabetizadores Conrado Benítez; y, en particular, el tema titulado Despertar, una hermosa canción de amor, inspirada en la carta de un campesino –dirigida al Comandante en Jefe Fidel Castro– agradecido a la Patria por el tesoro que le han regalado de aprender a leer y escribir, para así poder recibir las cartas de su novia.

Pero referencias del auténtico compromiso patriótico que le distinguió las tenemos desde mucho antes: en 1953 consigue hacerse famosa Conozca a Cuba primero, composición por la cual la Esso –una de las principales compañías norteamericanas importadoras de petróleo en nuestro país– le da un cheque en blanco, para apropiarse de los derechos. Saborit rechazó el ofrecimiento, convencido de que los asuntos de la Patria no se comercializan.

A su conocida tonada Quiero un sombrero de guano/una bandera/quiero una guayabera/ y un son para bailar, le dio voz Ramón Veloz. Otros grandes también interpretaron sus piezas, como es el caso de Ñico Saquito con Se alquila una habitaciónAy, qué sospecha tengo, en la voz de Rita Montaner; o Chupando caña, por Benny Moré y la Orquesta de Pérez Prado.

Todavía más sorprendente es enterarnos de que en la década del 50 del siglo pasado se le conocía como El rey de los jingles, breves promociones comerciales para la radio y la televisión, de los cuales les puso letra y música a más de 200, orquestados por el maestro Adolfo Guzmán e interpretados por la orquesta Riverside.

No obstante, sin lugar a dudas, la obra cumbre de este importante creador es Cuba, qué linda es Cuba; una composición marcada por la sencillez y la belleza de un lirismo que, desde el imaginario poético en torno a lo nuestro, con breves estrofas, resume toda la emoción que pudiéramos encontrar en cuartillas dedicadas al amor a la Patria:

Yo te invito a que busques por el mundo / Otro cielo tan azul como tu cielo / Una luna tan brillante como aquella / Que se filtra en la dulzura de la caña / Un Fidel que vibra en la montaña / Un rubí, cinco franjas y una estrella/ Cuba, qué linda es Cuba / Quien la defiende la quiere más.

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