ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cecilia Suárez y Álvaro Rico en una imagen de El jardinero. Foto: Fotograma de la serie

La Televisión Cubana estrenó la serie hispano–mexicana El jardinero (Netflix, 2025), la cual concitara un desborde de alabanzas por parte de cierta prensa audiovisual internacional, sospechosamente acaramelada con segmentos crecientes de los materiales producidos por las grandes plataformas de streaming: tendencia cada vez más visible, que provoca confusión a algunos espectadores a la hora de deslindar el grano de la paja.

Lejos de merecer dicho torrente de loas, El jardinero constituye, en realidad, una de las operaciones de cálculo algorítmico menos cuidadas de la casa de la n roja en España. El país acoge la mayor base de operaciones de Netflix en Europa, y es sede de un inmenso estudio, en Madrid, con diez sets de rodaje e infraestructura tecnológica sin comparación en el resto del continente.

No hay una pizca de originalidad en los rubros centrales de esta serie, ahíta de música impositiva y soluciones demasiado recargadas, dos fardos típicos de los productos de la plataforma.

Su argumento representa un refrito de cajón de un Hitchcock de bolsillo, con varias de las series procedimentales de asesinos más vendidas por las cadenas estadounidenses este siglo; y su elenco resulta descarnadamente pragmático, en busca de mercados de atención seguros, por rangos demográficos y geográficos.

Esto lo aseguran al convocar como protagonistas al actor español de 29 años Álvaro Rico, una de las estrellitas juveniles del suceso comercial Élite (Netflix, 2018–2024), junto a la intérprete mexicana de 54 años Cecilia Suárez, proveniente de otro de los éxitos de visualización de la plataforma: La casa de las flores (2018–2020).

Así, Netflix garantiza la recepción general, de público juvenil y adulto, de ambos sexos, tanto de España como de nuestro continente, región donde este emporio estadounidense ha centrado rentables e infaustas coproducciones televisivas entre México y Madrid, desde ¿Quién mató a Sara? (2021–2022).

La fórmula no falló: El jardinero contó con niveles de recepción vergonzosamente altos, muy por arriba de series para perdurar, rodadas por plataformas como hbo, Aple tv +, bbc u otras.

Aunque no es un personaje redondo (lleva bastante de melodrama y sedimento gratuitamente malsano), a través de su China Jurado de El jardinero, la actriz Cecilia Suárez nos recuerda lo completa, divertidísima y dúctil que puede ser. Y por ella debe verse la serie.

Sin figurar su composición entre las de mayor destaque de la actriz en fechas recientes –estas se hallan en la segunda temporada de Bellas artes (Movistar Plus+, 2024), donde interactúa de tú a tú con ese talentudo argentino llamado Óscar Martínez; o en otra serie como Serpientes y escaleras (Neflix, 2025), en la cual está de veras deliciosa– la mexicana hace que veamos El jardinero hasta el final.

Ese poder solo lo detentan los grandes actores; ella lo es. A tal nivel, que también obligaba a fijar la retina en un culebrón de infinidad de carencias del corte de La casa de las flores, en el que, sin embargo, explicitó su fuerza cómica y su arsenal de registros, sellando de paso su contrato, hasta ahora irrompible, con Netflix.

La actriz de cine, televisión y teatro –activa en la pantalla grande desde 1998, mediante Sexo, pudor y lágrimas– ha sido nominada o ganadora de diversos lauros como el Emmy Internacional, los premios Ariel y Platino u otros, mediante títulos a la manera de Todo por amor, Un mundo maravilloso, Párpados azules, El diccionario sentimental, Popcorn, Capadocia, Las oscuras primaveras y La casa de las flores.

Suárez (Tampico, 1971) estudió Artes Escénicas en una universidad estadounidense, país en el cual ha intervenido en diversas series o películas y donde forma parte de la Compañía de Teatro de Chicago, además de conducir un espacio televisivo sobre cine.

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