ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
«Creo que hoy el humor cumple un rol fundamental de oxigenación», dice Eider. Foto: Tahimi Martínez Toledo

«El humor, como carácter universal, debe –en todo momento– llamar la atención sobre comportamientos inadecuados. Sin embargo, ¿qué entendemos como tales?». Esta pregunta, aparentemente simple, abre un vasto campo de interpretaciones que van desde lo social hasta lo político, y entre las que los humoristas deben navegar con delicadeza.

Precisamente, la 29 edición del Festival del Humor Aquelarre 2025, desarrollada en días recientes en La Habana, pretendió ser un espacio en el que el humor pusiese la mirada sobre las complejidades que enfrenta la Isla. A propósito de la cita, Granma conversó con Eider Luis Pérez Martínez, director del Centro Promotor del Humor, acerca del papel que desempeña este arte en la sociedad cubana actual y sus tendencias.

«Creo que hoy el humor cumple un rol fundamental de oxigenación», dice Eider. «Una risa siempre es productiva, y si tiene una función social, como la de llamar a conciencia sobre algún tipo de fenómeno, siempre va a ser productiva», añade.

Pero la misión de los humoristas no es ofrecer soluciones –opina Eider–, «simplemente planteamos un problema de manera jocosa. Nos convertimos en voces que hablan de todo lo general, pero no creamos el chiste; tomamos una realidad que está ahí, a veces absurda, y le proporcionamos al público niveles de referencia para que pueda discernir entre lo que considera bueno o malo», dice, subrayando que en el arte no existen categorías absolutas, sino cuestiones de gusto.

El también integrante del grupo Etcétera reflexionó sobre cómo el arte del humor en Cuba ha encontrado nuevas plataformas en la era digital. «Las nuevas generaciones de humoristas surgen, en su mayoría, a través de las redes sociales. Pero, me pregunto: ¿realmente se les puede considerar humoristas? Hay un fenómeno interesante con los influencers y creadores de contenido que hacen cosas para divertir, pero definir si son humoristas o no es complicado», reflexiona.

«No hay un curso que te diga “eres humorista” o “no eres humorista”, pero para mí, el humor siempre es inteligente», afirmó. «Considerar a alguien humorista, sin que use la inteligencia como recurso fundamental, me parece un pecado».

«Puedes consumir lo que quieras», dice, enfatizando en la libertad del público, «pero el desafío está en cómo haces reír a alguien: de manera fácil, elaborada o inteligente. El humor debe ser un juego con la inteligencia», comenta, y agrega que, en el Centro Promotor del Humor –única institución en Cuba dirigida por comediantes– defendemos una forma específica de hacer humor, por la cual nos guiamos a la hora de decidir si un humorista formará parte de él o no».

Sin embargo, reconoce que hay muchos humoristas que no pertenecen al Centro y hacen un buen humor. «Ahora se está viviendo una renovación interesantísima en el humor cubano, cuando una nueva generación está emergiendo desde las redes sociales, y llegando a la escena a través del stand-up comedy –actuación dirigida a un público en vivo, a través de monólogos humorísticos o satíricos–. Esta tendencia mundial no es nueva, desde los años 70 ha estado presente, pero ahora ha llegado con mucha fuerza a la Isla, especialmente a través de internet.

«Hoy, lo que los jóvenes consumen es un buen discurso comunicacional que simplifica muchas cosas y refleja ese individualismo que caracteriza nuestro tiempo», dice.

Sin embargo, si bien «las redes han democratizado muchas formas de hacer humor; hay un imperio de tonterías que se mueve ahí», comenta. «No obstante, también hay creadores que hacen cosas muy buenas, de las que he aprendido mucho. La legitimidad del discurso y del consumo depende de cada quien», aseguró.

A pesar de esta tendencia global, Eider considera que Cuba tiene su propia peculiaridad al abordar el stand-up. «Estamos desarrollando un estilo propio que cuaja y se está convirtiendo en la tendencia de mayor auge en la creación humorística», afirmó.

También mencionó que el Centro sigue defendiendo los grandes espectáculos y el trabajo grupal que han sido parte de su tradición. «La diversidad es esencial a la hora de crear», añade, reconociendo que cada formato –ya sea en vivo, escénico, televisivo o cinematográfico– tiene su propio camino, pero todos están interconectados por el hilo del humor.

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