ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Bailarín, coreógrafo y profesor Alfredo O’Farril Pacheco. Foto: Tomada de Cubaescena

Al bailarín, coreógrafo y profesor Alfredo O’Farril Pacheco le fue otorgado el pasado  viernes el Premio Nacional de Danza 2024, en razón de su destacada labor, que ha sido reconocida tanto en Cuba como en otras latitudes, y a través de la cual ha puesto en alto los valores de la cultura cubana.

El jurado, presidido por Alberto Méndez González, e integrado por Rosario Cárdenas Prieto, Isidro Rolando Thondike, Nieves Laferté y Yuris Nórido, evaluó a ocho nominados, de entre las 19 propuestas de 56 instituciones y personalidades, y finalmente decidió, por unanimidad, distinguir a Papá Shangó –como se le conoce en el medio artístico–, quien durante 30 años formó parte del Conjunto Folklórico Nacional, en el cual alcanzó la categoría de primer bailarín.

O’Farril, tras haber participado en la Campaña de Alfabetización, llegó al grupo de aficionados El Nuevo Teatro de Danza, que apadrinaba el Folklórico, al que luego se incorporó.

Según consta en el acta, en esta compañía, además de formarse bajo el influjo de maestros como Ramiro Guerra y Rogelio Martínez Furé, y compartir escena con figuras como Santiago Alfonso, desarrolló una ascendente carrera como intérprete.

Como parte de esa agrupación, también ejerció la docencia, y extendió su labor de pedagogo por más de diez años al frente del Departamento del perfil Danza Folclórica, de la Universidad de las Artes, de cuya Facultad de Arte Danzario es fundador.

Por esa trayectoria ha merecido recono­cimien­tos como la Medalla Raúl Gómez García, la Distinción por la Cultura Nacional, la Orden por la Cultura Nacional de Zaire y el Diploma al Mérito Pedagógico. Es miembro del Consejo de Asesores del Presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, y del Consejo Internacional de la Danza.

Acerca de su trayectoria como bailarín, explicó en una ocasión que la danza folclórica lo atrapó por «una cuestión para mí importante; como me era tan difícil, tenía que estar practicando y practicando, eso hizo que le cogiera cariño, amor, y que dijera: “tengo que aprenderla porque me da la gana, porque tengo que hacerlo, si otras personas lo han hecho, por qué yo no”.

«Además –añadió–, veía a los portadores que no tenían la técnica que teníamos nosotros, ni las condiciones, y lo bailaban muy bien; entonces, yo tenía que bailarlo como era, y eso me atrapó».

Las otras personalidades nominadas en esta ocasión fueron Luz María Collazo Reyes, Bertha Armiñán Linares, Viengsay Valdés Herrera, Lilliam Padrón Chávez, Regina M. Balaguer Sánchez, Maricel Godoy, y Andrés Gutiérrez.

El jurado ponderó «la trayectoria ejemplar» de estos creadores, que «han dejado una impronta en la cultura nacional».

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