En medio de la última Copa Mundial de Fútbol salió al aire el espacio Pasión mundial, que se ha mantenido hasta ahora con una frecuencia dominical por Tele Rebelde. Ahora, cuando el beisbol, la gran pasión de los cubanos se trasladó al continente asiático, el canal ha dispuesto su salida diaria a las 6:30 p.m., mientras dure el certamen, de La esquina del Clásico.
La disciplina deportiva de mayor irradiación planetaria merecía contar con un espectáculo como el que comenzó en los días de la liza catarí. No importa que Cuba en el fútbol ocupe el lugar 168 del ranking mundial. En la calle, desde hace buen tiempo, se habla, discute y pelea por el fútbol que se juega fuera de nuestras fronteras, preferentemente el de la Liga española. Batallas campales –algunas llegan a la enajenación– entre fanáticos de Messi y Cristiano, de Argentina y Brasil, del Real Madrid y el FC Barcelona.
Pasión mundial no es el único programa cubano sobre el deporte de las grandes multitudes, pero cuenta a su favor la conjugación de análisis, el contrapunteo entre los comentaristas (qué bueno que más de una vez polemicen), la participación de artistas y personalidades públicas (vale el balance de género), y la conducción de uno de los comunicadores más fluidos, preparados y empáticos de la nueva generación, Camilo Pérez. Hasta la introducción de un toque gastronómico refresca el ambiente.
El beisbol no podía quedar atrás. Es esa pelota nuestra, en las buenas y las malas, patrimonio cultural de la nación. Para el seguimiento habitual, Tele Rebelde cuenta con Bola viva, Swing completo y, parcialmente, pues aborda también otras disciplinas, Al duro y sin guante. Al Clásico Mundial de Beisbol correspondía otro tratamiento y eso es lo que se está viendo por estos días en la pantalla doméstica.
No pretendo suscribir ninguno de los criterios vertidos ni terciar en los intercambios; me limitaré a acotar algunos de los aspectos más significativos de la entrega y, de paso, señalar aristas que deben o pueden ser superadas. Una de estas últimas, sin embargo, parece no tener ya remedio: el set (escenario) no solo guarda similitud con el pariente futbolístico, sino constriñe la dinámica visual del espectáculo.
El gancho de La esquina… –lo que marca la diferencia con los otros talk shows beisboleros– está en manos de Reinaldo Taladrid. El modo con que el experimentado comunicador entra y sale de los temas, provoca y rastrea, confronta y expone, sin dejar de ser punto de confluencia y puente entre los elementos convocados, aporta la dinámica apropiada, la cual se completa mediante entrevistas, comparecencias de los enviados especiales y la relación con el público a través del chat.
Esta tertulia, pues es exactamente esa modalidad la que se retoma y renueva con La esquina…, hace valer aquello de que los asuntos más tremendos –la pelota, entre nosotros, sobre todo en tiempos recientes, cobra tintes cercanos a la tragedia griega o el drama isabelino-, tratados con dosis adecuadas de humor y desenfado, calan con mayor efectividad en la teleaudiencia.
Habría que cuidar, eso sí, en las emisiones inmediatas, la tendencia de algún que otro interlocutor al parloteo –el diálogo, por muy encendido que sea, exige saber escuchar y evitar que todos hablen a la vez–, y en el plano de los contenidos, no olvidar que el Clásico es mucho más que el equipo Cuba.
Taladrid ha prometido una tertulia especial en el epílogo. Cada día se suman nuevos asuntos. ¿Alcanzará el tiempo?











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Javier F. Aguiar Rodríguez dijo:
1
14 de marzo de 2023
14:58:27
Cheke Peralta dijo:
2
14 de marzo de 2023
17:34:53
Joel dijo:
3
14 de marzo de 2023
20:20:51
un cubano más dijo:
4
14 de marzo de 2023
21:53:24
Luis Enrique Rodríguez Campos dijo:
5
15 de marzo de 2023
09:50:30
Raúl Fleitas Díaz dijo:
6
19 de marzo de 2023
22:16:16
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