Israel lo considera como su patio más cercano, al que puede acudir cada vez que quiera para que sus fuerzas militares entren, arrasen con todo lo que encuentren en su camino, y luego ocupen nuevos territorios de la geografía libanesa.
De igual forma, en los últimos tiempos, incluyendo hoy, han encontrado en el Líbano una especie de comodín que le sirve para desestabilizar la región del Oriente Medio y echar por tierra los acuerdos de cese el fuego en Irán.
Le conviene a Netanyahu y sus carniceros, que la guerra de agresión contra la República Islámica de Irán sea un frente abierto y que se mantenga la presencia militar estadounidense en el área.
El mejor ejemplo es el bombardeo masivo perpetrado por Israel contra el Líbano este miércoles, que dejó más de 200 civiles muertos y una cifra superior a mil heridos, más la destrucción total de edificios de viviendas, escuelas, centros hospitalarios y otras instalaciones.
El canciller iraní acusó a Israel de haber realizado un «acto malvado», para sabotear la diplomacia de las conversaciones con Estados Unidos, en las que también se contempla el cese de los bombardeos contra el Líbano por parte de Tel Aviv.
La comunidad internacional vive un momento tenso, con guerras, peligro nuclear y total irrespeto por la vida de los seres humanos.
Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa, el balance total del Centro de Operaciones de Emergencia, ascendía hasta el 29 de marzo, a 1 238 muertos, entre ellos 52 socorristas, personal sanitario y 124 niños, mientras que el número de heridos se situaba en 3 543.
Han sido asesinadas personas de todas las edades, sexos, estratos sociales, trabajadores de la Salud, periodistas, diplomáticos, sin importar afiliación política ni fe religiosa.
Queda claro que el Gobierno israelí, aún continuando el genocidio contra la población palestina de Gaza y Cisjordania, decidió incrementar sus bombardeos contra el Líbano.
Parapetados en acusaciones contra el movimiento de la resistencia libanesa, Hezbolá, por constituir una fuerza aliada a la lucha del pueblo palestino y contraria a la agresión contra Irán, Israel hace uso de lo que ya es una costumbre: bombardear, masacrar y ocupar territorios, ya sean de Palestina, El Líbano o Siria.
En el caso libanés, la actual agresión israelí ha provocado, además, el desplazamiento de alrededor de 800 000 personas, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU.
Es necesario recordar que el Estado sionista ocupó grandes extensiones del territorio libanés luego de las acciones militares contra ese país en los años 1982 y 2000, que ahora pretende ampliar y consolidar.
En Israel las dos religiones principales son el Islam (suní y chií), con más del 54 %, y el cristianismo (maronita, ortodoxo y de otros grupos) con el 40,4 % de la población. También hay componentes drusos, y de otras religiones.
Se le considera la sociedad más diversa religiosamente, en todos los Estados del Oriente Próximo.













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