ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ureta realizó estudios de Periodismo, Especialización Cinematográfica y Actuación Teatral. Foto: cubacine

Desde la nada, y película tras película, Raúl Pérez Ureta fue creciendo hasta convertirse en un imprescindible director de fotografía ante cuya muerte, a los 79 años de edad, no cabe más que llevarse la mano al pecho y ejecutar la más larga reverencia.

Pérez Ureta es el artífice, en imágenes, de una buena cantidad de filmes cubanos que quedaron para siempre en el imaginario de los espectadores. Composición de luces, planos, contraplanos, ángulos, la magia bendita para capturar el ideario estético de los directores, sugerirles nuevas variantes e, incluso, ir más allá de las proposiciones originales.   

La historia de este hombre modesto, y de hablar pausado, es la de muchos jóvenes que, luego del triunfo de la Revolución, tuvieron la oportunidad de cambiar un destino de grises incertidumbres a causa de una  humilde procedencia.

De las faldas del Escambray llegó a La Habana el mozo de limpieza que un buen día fue a tocar a las puertas del Icaic. Empezó haciendo de todo –entre ello, asistente de cámara de dibujos animados–, hasta que Santiago Álvarez se lo topó en un pasillo, desesperado porque necesitaba urgente un sonidista. El  joven Raúl le aseguró saber más de lo que en verdad sabía, y desde entonces integró las huestes del febril director.

Toda una escuela de jóvenes que aprendieron a hacer sobre la marcha y cuyo mayor exponente es el Noticiero Icaic. Allí, de 1965 a 1984, Pérez Ureta fue camarógrafo de más de 800 ediciones.

Su hoja de servicio lo presenta trabajando al frente de la fotografía en más de cuarenta documentales (otros tantos como camarógrafo y sonidista) y, su paso mayor, como director de fotografía, en setenta obras de ficción en las que fue dejando una impronta de altísimo nivel. Baste enumerar, entre ellas, La película de Ana, Mujer transparente, La vida es silbar, Un paraíso bajo las estrellas, Martí, el ojo del canario, Suite Habana, Amor vertical y Hacerse el sueco.

También la cinematografía internacional contó con Raúl que, en paralelo, desarrolló un largo trabajo docente en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños.

En 2010, fue el primer director de fotografía en Cuba en obtener el Premio Nacional de Cine y hoy, ante su partida, reconforta despedir a este hombre y amigo que supo hacer vida y dejar una obra.

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Marina dijo:

1

4 de marzo de 2021

00:08:24


Mis condolencias para sus familiares y amigos. Tu obra perdurara a travez de los tiempos, gracias.

sotto dijo:

2

4 de marzo de 2021

08:07:28


Fue un maestro, un maestro de la luz, un maestro en toda la extensión de la palabra. ¿Vas a trabajar con el maestro?, me preguntaban. Cuando una palabra con esa significación se convierte en apodo, entonces no cabe dudas de la grandeza ética y profesional de quien la porta. ¡Gracias, maestro!

Héctor dijo:

3

5 de marzo de 2021

13:35:09


Un gran hombre que dedico su vida a la cultura cubana en general