ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Internet

Desde el festival de Venecia –sesionando hasta el 12 de septiembre– el cine contrataca con manifiestos expositivos de que no hay nada comparable como ver películas en salas oscuras.

Entre medidas sanitarias, la Mostra cierra filas para tratar de rescatar una industria sumida en sus días más difíciles, con cuantiosas pérdidas y plataformas online, como Netflix, promoviendo cada vez más la tendencia de ver cine en casa.

Luego de la suspensión de Cannes, Venecia, en su 77 edición, es el primer festival de cine que se realiza físicamente en tiempos de pandemia, aunque reduciendo la cifra de participantes, no así la tradicional alfombra roja donde se dejan ver los vestidos más insinuantes y diversos, clamor de telas y poses que, junto a las buenas películas exhibidas, también ganan titulares.

Este año, los directores de los ocho festivales de cine más promocionados internacionalmente se dieron cita en Venecia para unir sus voces en un comunicado que llama a rescatar el cine en las salas: «Ahora más que nunca antes –dice el texto leído el día de la inauguración– nadie puede vivir sin el cine, nadie puede vivir sin películas que sean vistas en una sala, proyectadas sobre una gran pantalla, con un público, entre el parloteo y el silencio».

Según las agencias de noticias, el director de la Mostra, Alberto Barbera, dijo que los festivales podrían acabar teniendo un «papel reducido» tras la pandemia, en vista de que los mayores certámenes del mundo han cancelado sus últimas ediciones, o «se ofrecen en dudosas versiones híbridas que combinan visionados online con proyecciones físicas».

Babera estimó que reabrir los cines y mantener los festivales es una batalla por la civilización y la cultura, y que quizá muchas de las salas que hoy se mantienen cerradas nunca más volverán a abrir.

Rompiendo su largo confinamiento en una granja del norte de Inglaterra, la presidenta del jurado, Cate Blanchett, se refirió en conferencia de prensa a las amenazas que suponen las plataformas online, «que, si bien han servido para que mucha gente “soportara” la situación creada por la pandemia, les falta un componente vital».

Y a la manera de uno de sus majestuosos personajes remató: «Y ese componente está aquí esta noche: son los desconocidos que se reúnen en la oscuridad con anticipación ante una experiencia colectiva».

También Pedro Almodóvar se ha manifestado en Venecia: «Ni las plataformas digitales ni el streaming aseguran el cine».

Frente a los actores que se pasan sin vacilación a las ofertas del streaming, no faltan otros que rompen lanzas por el regreso al «cine en grande». Hace unos días –discreta propaganda mediante– Tom Cruise se apareció de sorpresa en una sala de Londres para, mascarilla mediante, sentarse como un espectador más a ver y aplaudir Tenet, el esperado estreno de Christopher Nolan.

Mientras, la COVID-19 sigue conspirando: el esperado último Batman tuvo que suspender su rodaje, por la enfermedad de Robert Pattinson, y hasta el taquillero Dwayne Johnson «la Roca» se recupera del virus junto a su familia; todo lo cual no quita que los amantes del cine sigan anhelando –sin riesgos ni complicaciones– la vuelta a la gran pantalla.

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