ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Christian Bale y Amy Adams como Dick Cheney y su esposa. Foto: Tomada de Internet

Una excelente película está haciendo cruzar espadas entre demócratas y republicanos, Vice (el precio del poder), de Adam McKay, biopic que sienta sobre un volcán a Dick Cheney, considerado el vicepresidente con más poder y arte de la manipulación en la historia de Estados Unidos.

Hace unos días, al recoger el Globo de oro que mereció por encarnar al político –desempeño que le costó aumentar 20 kilos y recurrir a prótesis–, un irónico Christian Bale agradeció a satanás «por inspirarme a representar este papel», lo que incendió las redes sociales e hizo que republicanos y demócratas se atrincheraran aún más en sus posiciones.

Los primeros –especialmente el ala más conservadora–, dispuestos a calificar la audaz combinación de drama y comedia que es Vice de «pésima publicidad», los segundos, arguyendo que si bien la película es  una encomiable realización artística,  no dice mucho más de lo que ya muchos sabían, es decir, Dick Cheney, ante la proverbial incapacidad de George W. Bush para gobernar, fue en realidad quien llevó tras bambalinas las riendas del gobierno entre los años 2001 y 2009.

Liz Cheney, congresista republicana,  hija del exvicepresidente y fiel aliada de Trump, no encontró mejor argumento para defender a su padre que traer a colación un altercado doméstico en el que hace 11 años se vio envuelto el actor Bale: «Probablemente satanás –escribió en su cuenta de Twitter– también lo inspiró a hacer eso», con  lo que no queda claro si en sus palabras pesa más el intento de sarcasmo, que el ánimo de  equiparar errores entre el político y el artista.

Reconocido como uno de los directores más importantes de lo que suele denominarse la  «nueva comedia» (con aspectos críticos de la sociedad tratados por él, como la ácida La gran estafa, acerca de la crisis inmobiliaria del 2008), Adam McKay dramatiza situaciones en Vice y al mismo tiempo recurre al humor más vasto para voltearle la piel a Dick Cheney, quien luego de una frustración universitaria se convertiría en dipsómano empedernido, hasta que su esposa (gran actuación de Amy Adams) le ofreciera una última oportunidad.

El filme narra la ascensión del personaje en la Casa Blanca, desde los «trabajitos» más  insustanciales, hasta convertirse en un supervicepresidente controlador de todos los planes y mandos, y es pródigo en retratar etapas históricas a partir de la presidencia de Nixon, a quien Cheney sirviera. Artimañas y siniestras conjuras salen a relucir sin que su vida familiar pase a un segundo plano, con destacada participación de su esposa, un dúo en el que no pocos han querido ver a un nuevo Macbeth y su lady, enfermos de la misma ambición de poder descrita por Shakespeare en una de sus mejores tragedias.

Y no porque primen  los recursos de la comedia, deja su director de hacer un relato muy riguroso de lo acontecido en la Casa Blanca después del derribo de las Torres Gemelas, incluida  la articulaci ón de mentiras y campañas  manipuladoras –armas de destrucción masiva a la cabeza– con el fin de invadir a Irak. Un relato escuchado, pero nunca antes a partir de una narrativa dinámica que recurre a elementos del documental y pone todas las cartas sobre la mesa, entre ellas, una que apunta directamente a Cheney y su amor por el petróleo como «la mano» que impulsó la invasión a Irak, estuviera o no de acuerdo el Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin que W. Bush pase a convertirse en un santo ni mucho menos, aunque sí se refuerza su imagen de gobernante  incapaz,  en Vice se certifica que fue Cheney el impulsor de las escuchas telefónicas por parte de la nsa, y de las denominadas «técnicas de interrogación mejoradas», que permitieron el abuso y torturas de prisioneros de guerra, un escándalo de amplia repercusión en su momento.

Y lo que más ha molestado a los republicanos y debe tener pensando a espectadores estadounidenses que siguen creyendo en la engañifa del «Destino manifiesto»: tanto Cheney, como su camarilla, fueron los causantes de la muerte de 4 500 soldados norteamericanos en Irak, de 600 000 civiles y del auge del llamado Estado Islámico.

Como cierre de Vice, una  entrevista al personaje, quien mirando al espectador, irascible, alegando razones de seguridad y otros sentimentalismos ya manoseados, dice no arrepentirse de nada.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Ismario Rodríguez Pérez dijo:

1

28 de enero de 2019

06:34:32


Será vista gracias por la recomendación

Me encanta Barbara Eden dijo:

2

28 de enero de 2019

11:27:08


Cuando Bale ganó un Globo de Oro y aceptó, muchas personas fueron sorprendidos que es de Inglaterra.

Colorao dijo:

3

28 de enero de 2019

22:28:02


Pues tirala en la 7ma puerta, no nos dejes con las ganas. Un saludo.

gretter dijo:

4

29 de enero de 2019

14:07:35


Vice: el poder en manos equivocadas Adam McKay director de fatídicas cintas como Los amos de la noticia , Los otros dos o Hermanos por pelotas está en la mira de todos los premios de cine de la temporada con la insoportable Vice Explora la historia real sobre cómo Dick Cheney , un callado burócrata de Washington, acabó convirtiéndose en el hombre más poderoso del mundo como vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush, con consecuencias en su país y el resto del mundo que aún se dejan sentir hoy en día. Si no fuera suficiente con lo aburridas que resultan estas cintas políticas , las casi 3 horas de metraje no ayudan mucho al resultado final Su estilo documental, la voz en off, son algo molestas en Vice y como retrato de la figura de Cheney resulta más una sátira que una denuncia ¿Sociópata, psicópata, sádico narcisista? La etiqueta desgraciadamente hoy ya no tiene importancia. Lo relevante es el aterrador número de muertes, el profundo sufrimiento y las espeluznantes consecuencias que vive el planeta desde su paso por el poder. Con Vice me pasa lo mismo que con The big short otro título de Mckay que la falta de pulso , de ritmo , de entusiasmo hacen que definitivamente quiera voltear la mirada Christian Bale, recogía hace unos días el Globo de Oro a mejor actor por este personaje y agradecía a Satanás por haber logrado esta interpretación Este actor nunca ha sido santo de mi devoción, sus películas no terminan de ser satisfactorias para mí , ni la trilogía de Nolan , ni su físico en El maquinista Sinceramente no creo que esté de premios, simplemente ha comido las suficientes tartas para engordar y se ha aprendido sus líneas , similar a Gary Oldman en La hora oscura o a Meryl Streep en The iron Lady ¿ Qué premia la Academia las libras de peso y maquillaje , la connotación política o el desempeño actoral? Mucho mejor que Bale están Amy Adams, Steve Carell y Sam Rockwell y ni siquiera se les ha hecho el justo reconocimiento Vice es otra película de tantas sobre políticos corruptos y la verdad que no le veo la relevancia o al menos no de la mano de McKay/Bale