ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Banzar, de visita en el Gran Teatro de La Habana. Foto: Cortesía del autor

Lkhagvasuren Banzar, una de las jóvenes figuras de la cultura musical en Mongolia, que ha puesto a su país en el mapa de los circuitos internacionales de concierto, dirigirá la Orquesta Sinfónica Nacional este domingo 25 de febrero, a las 11:00 a.m. en la sala Covarrubias.

Su presencia en el podio debe abrir un nuevo capítulo en el relanzamiento de los vínculos entre las dos naciones, que celebran ahora el aniversario 58 del establecimiento de relaciones diplomáticas, manifestó el embajador del país asiático en La Habana, Batbayar Tsedendamba.

Banzar llegó con los avales de haber estado al frente de la Orquesta Estatal Filarmónica de Ulan Bator, entre el 2006 y el 2010, y conducir programas con agrupaciones de Estados Unidos y Rusia en los últimos tiempos, así como desempeñarse en la actualidad como profesor y director en la Universidad de Mongolia Interior, en la República Popular China.

En su formación, luego de estudiar piano y dirección en el Conservatorio Estatal de los Urales, en la ciudad rusa de Ekatirenburg, y en la Academia Nacional de Música de Kazajistán, en Astaná, fue decisivo el  tutelaje del afamado pedagogo coreano-norteamericano Shinik Hahm, de la Universidad de Yale.

El programa escogido para su debut habanero, bajo la divisa del diálogo cultural entre el legado occidental y la tradición sonora de su patria, alternará clásicos europeos y obras de compositores mongoles que por primera vez se escucharán en Cuba.

Del alemán Ludwig van Beethoven seleccionó la obertura Coriolano (1807), que lejos de lo que se piensa no es una alusión al conocido texto de Shakespeare, sino fue escrita a partir del impacto en su tiempo de una hoy olvidada tragedia del poeta germano Heinrich Joseph von Collin.

Una de las páginas más frecuentadas del repertorio orquestal, la Sinfonía no. 9 o Del Nuevo Mundo (1893), del checo Antonin Dvorak, será interpretada a continuación.

La segunda parte de la jornada, dedicada a la música mongola, abrirá con la ejecución de la fantasía sinfónica El vasto universo (1994), de Byambasuren Sharav, y aquí es necesario hacer una acotación, pues se trata del que quizá sea el compositor de mayor calado de ese país en el campo de la música de concierto.

Nacido en 1952, y graduado también del Conservatorio Estatal de los Urales, Sharav cuenta en su catálogo con tres sinfonías, cuatro ballet, ocho oberturas, más de 30 bandas sonoras para películas, cerca de 200 canciones, y la ópera Gengis Khan. Además de escribir conciertos para piano y flauta, ha sido pionero en la concepción de este tipo de obras con el uso de instrumentos tradicionales mongoles en calidad de solistas, como el morin juur (cuerdas frotadas), el shanz (especie de laúd de tres cuerdas pulsadas), y la yatga (versión  doméstica de la cítara).

El programa se completará con las piezas Adagio y La canción del petrel tormentoso,  de Z. Hangal (1948 -1996), uno de los autores mongoles más populares.

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