
De estreno en los cines, Silencio (2016) ha permitido apreciar una de las más ambiciosas películas de Martin Scorsese quien, a casi 30 años de su polémica La última tentación de Cristo, regresa con un tema religioso ambientado en el siglo XVII y que sigue los pasos de dos jesuitas portugueses que se embarcan en un peligroso viaje a Japón, en busca de un querido preceptor (Liam Neeson) sobre el cual se sospecha ha abandonado sus creencias.
Una intensa indagación sobre la fe y la razón es la que realiza el director norteamericano a partir de la novela homónima de Shusaku Endo, ya con dos adaptaciones en las pantallas. ¿Ha traicionado en verdad el sacerdote ejemplar detrás del cual van sus discípulos? ¿Qué habría variado sus convicciones? ¿Cuánto ha pesado el horror inquisidor ejercido por el poder japonés, dispuesto a silenciar con torturas y muertes horribles todo acercamiento de su población a la fe cristiana y a otras influencias provenientes de occidente?
Scorsese recrea el espanto reinante en tierra japonesa, pero se cuida de caer en esquematismos contrastantes entre las religiones en disputas. Si bien sus indagaciones se mueven en los terrenos de la fe cristiana, dudas y reflexiones están perfectamente caracterizadas en los personajes de ambos bandos.
Un filme lleno de intrigas y sorpresas, pero lo predominante en él es la tesis del director en cuanto al «silencio» como respuesta reiterada que reciben todos aquellos (incluidos pobladores japoneses) que están dispuestos a morir por la fe cristiana que defienden. Fe y espiritualidad frente a las cuales –polémico como es– Scorsese se pregunta si está bien tanto sacrificio humano sin que una voz suprema deje constancia del reconocimiento por tal entrega.
Una tesis que repite en exceso y alarga el metraje de este filme que, en ningún modo, va en contra de la religión, pero sí invita a reflexionar en torno a ella y que tiene en la fotografía de tonos velados del mexicano Rodrigo Prieto una de sus cartas de triunfo.
Otro Scorsese diferente, en parte, a sus películas llenas de adrenalina, pero tan intenso en sus brumas reflexivas y artísticas como debatible.











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Lee dijo:
1
13 de septiembre de 2017
12:34:05
gretter dijo:
2
14 de septiembre de 2017
09:43:07
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