ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La tercera orilla. Foto: Fotograma de la Película

Densa y rica en detalles, La tercera orilla reafirma el pulso narrativo de la argentina Ce­li­na Murga, que ahora, en su cuarto largometraje, nos trae la historia de un adolescente cu­yo padre tiene dos familias, y va y viene de una a la otra co­mo lo más natural del mun­do.

El filme es visto a través de los ojos de ese muchacho, que creció tratando de aceptar co­mo natural la conducta ma­chista del padre, respetado mé­dico en un pequeño pueblo. También negociante y “bus­cador” en negocios que se in­fieren turbios, ese padre aspi­ra a que el protagonista sea su su­cesor, pero en el trato con su hijo no disimula sus conveniencias personales. Además, los otros hijos no le interesan demasiado, incluyendo a una joven que pronto cumplirá sus quince.

Al tiempo que aspira a re­dondear un cuadro social, La tercera orilla busca ofrecer los mundos de un adolescente que —junto a los problemas propios de su edad— se las tie­ne que arreglar con una situación familiar nada convencional donde —lo va comprendiendo una acción tras otra— el padre termina por dibujársele como un dios mandante en la vida de los otros.

Asfixia y descontento por parte del muchacho y un fi­nal que, además de verse venir bas­tante, es discutible como so­lución dramática.

En el apartado de ópera pri­­ma concursa la argentina His­to­r­ia del miedo (Benjamin Naish­tat) ambicioso pero no cristalizado tema acerca de los temores im­perantes en dos mundos totalmente diferentes: los que tienen y mandan, y los desposeídos que apenas ha­blan. Es­truc­turado en historias fragmentadas que deben ser hil­va­nadas por la argucia de un espectador muy a la vi­va, el fil­me se extiende demasiado y concluye de una forma abrupta que deja demasiadas interrogantes en el público, no so­lo acerca del importante te­ma que ha corrido en pantalla, si­no también de la manera en que fue tratado.

En la igualmente argentina La voz en off, Cristián Jiménez ofrece una historia casi redondita acerca de un cuadro de fa­milia en el que un padre, hasta ese momento modelo ejemplar, decide separarse de la es­posa de una vida, mientras sus dos hijas, ya en los 30, tratan de averiguar las causas.

Las hermanas también tienen sus mundos y sus visiones de la vida en este filme donde el fuera de cuadro se asimila per­fectamente dentro de la na­rra­ción en primera persona por part­e de una de las muchachas, pero que increíblemente pierde fuerza, y sorprende, con un final tan impostado como in­necesario.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.