Posiblemente no exista consenso entre los que se dedican a darle lustre a la música alternativa a la hora de seleccionar a los artistas o grupos más relevantes del año, pero si llega el momento de armar la lista habrá que incluir definitivamente a una formación que desde hace tres años ha trabajado con paciencia metódica para entregarnos un álbum que pone en pie una dimensión muy reveladora de la novísima trova.
Más que un puñado de notas y melodías, Polaroid es uno de esos grupos cuya obra tiene la virtud de trascender el aspecto meramente musical para dialogar directamente con los sentimientos humanos. En cualquier caso, la música de esta joven banda liderada por los trovadores Juan Carlos Suárez y Miguel Díaz, viene acompañada de profundas miradas existenciales, de la belleza de los paisajes otoñales, de cuestionamientos sobre el destino incierto del mundo y de la sensación de plenitud que nos visita cuando emprendemos un viaje para alejarnos del ruido ensordecedor de la ciudad y huir de nosotros mismos.
Efectivamente este grupo, con melodías oscuras, introspectivas y delicadas, ha revelado con su álbum debut, Ágora, un estilo muy personal (algo que no es nada fácil alcanzar en estos tiempos), que se decanta por una nocturnal melancolía, texturas sonoras que afianzan el sentido de las palabras, y textos con espíritu nómada que apuntan a la misma esencia de la trova, a dinamitar los vacíos de sentido que cubren una parte de la música del presente y a darle cuerpo a un territorio sonoro donde se den la mano el legado de la canción de autor latinoamericana y las nuevas formas con que los bardos de hoy asumen los postulados éticos de ese género.
Es decir, Polaroid, con su primer disco, entrega diez canciones que si bien hablan de independencia de espíritu, de determinación, de corazones rotos y de exigencias espirituales, no dejan de mantener en pie la conciencia crítica que ha definido el quehacer de los trovadores a través del tiempo. De ese modo sobresalen en el fonograma temas como Ágora, que insta a volver sobre el significado de la trascendencia de aquellos juglares que un día entraron en la leyenda y marcaron, sin proponérselo, la historia de América Latina y la obra de los jóvenes que llegaron después y siguen tratando de elevarse por encima de los molinos de viento para defender un territorio sonoro donde su discurso musical quede intacto y pueda modificar de alguna manera el entorno más cercano.
La actitud y el sonido de Polaroid muestra puntos en común con la tradición musical argentina y con el discurso musical que caracteriza el repertorio de muchos juglares en Villa Clara, una provincia que, como se sabe, ha aportado importantes nombres a la historia trovera del país. Ágora, que será publicado por la disquera BIS Music bajo la producción de Juan Carlos Suárez, el guitarrista Emilio Martini y Enrique Carballea, comprende otros temas paridos en el mismo corazón de La Habana, pero que, por sus indagaciones, sus búsquedas y sus hondas evocaciones, pudieran haber visto la luz en cualquier lugar del mundo. Estos son los casos de Aro de fuego, Hoja seca, Novia río o Madrugada, cuatro canciones que reflejan perfectamente el espíritu de un álbum que, si bien está marcado por la misteriosa oscuridad de la nostalgia, funciona también como una invitación a la vida.











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Latiguillo dijo:
1
5 de diciembre de 2014
16:03:57
Rogerio Lima dijo:
2
8 de diciembre de 2014
14:15:32
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