ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La cinta abrió la Semana de ci­ne holan­dés. 

Si bien es cierto que hacia finales del siglo XIX el romanticismo comienza a ceder terreno en la prosa frente a los embates del realismo y el naturalismo, los recursos del movimiento artístico no abandonarán nunca el es­cenario de la creación contemporánea y sorprenderán, a ratos, con éxitos editoriales extraordinarios.

Tal es el caso de la no­vela El precio del azúcar, cuya trama la reconocida escritora y etnóloga Cynthia McLeod sitúa en su natal Suriname du­rante el siglo XVIII, tiempos en que la caña se mo­lía junto a la sangre de los esclavos.

Una historia de odios y pasiones que el director holandés Jean Van de Velde lleva a las pantallas en el año 2013, con el tino indispensable para cualquier obra romántica que se respete: pegarnos de principio a fin a nues­tros asientos.

Como es de suponer, reaparecen los malos muy malos y las buenas muy buenas, pero esos ingredientes propios del melodrama están combinados con imaginación y excelente pulso na­rrativo, de manera que —no obstante los cá­no­nes— al espectador le resulte difícil adivinar los cauces por los que enrumbará la historia.

El filme se narra en primera persona por una esclava y ofrece una vi­sión del universo colonial holandés.

Plantaciones de caña, cas­tigos des­piadados, ci­marrones, esclavos, también mentalmente colonizados, y un asentamiento de blancos que sabe —incluidas sus mu­­chachas casaderas— que el precio del enriquecimiento exige llevar una vida lejos de la añorada Europa.

Desde el primer mo­mento sabemos que la joven esclava que narra tiene una hermana blanca que, en sentimien­tos, es todo lo contrario a ella. Y en esa contraposición de personalidades perfectamente desarrolladas por las dos actrices protagónicas, tiene el fil­me uno de sus mayores en­ganches.

La esclava, complaciente y buena: la ama, además de perversa, una de­senfrenada del sexo ca­paz de cualquier artimaña con tal de llevarse a la cama al hombre de turno.

Complicada historia, pero desarrollada con ab­so­luta limpieza.

Sin duda, buena entre las buenas, en su género, El precio del azúcar.

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