
Filme seductor la última entrega de François Ozon, peso pesado del cine francés, y un regalo de primera mano para todos aquellos que hacen de la creación artística su razón de ser, en especial los escritores, por cuanto En la casa (2012) habla, entre otros aspectos, del angustioso proceso de creación de una obra literaria.
Película audaz concebida para enganchar a todo tipo de espectador, En la casa es una combinación de drama-comedia-trhiller y en ella Ozon vuelve a reiterar sus enfoques satíricos acerca de la sexualidad y la relación entre las parejas. Un estilo muy particular que ha hecho que lo llamen “el Almodóvar francés”, “el Varda masculino” y también “el Chaplin de la no comedia”, todo lo cual es recomendable asumirlo solo como información, porque ya se sabe que en asuntos de clasificaciones cinematográficas pueden entrar en un mismo saco conejos y gallinas.
En la casa cuenta el vínculo entre un experimentado académico que carga, sin embargo, con la frustración de no haber sido un buen escritor, y un alumno que sí está dotado para la escritura.
Un día, mientras revisa una tarea de construcción narrativa, el profesor descubre que aquel muchacho de la última fila, silencioso y taciturno, narra como ningún otro acerca de sus propios compañeros y de la familia de un condiscípulo de quien se ha hecho amigo. Cuenta, en específico, del padre de ese amigo, y en especial, la madre, una atractiva mujer que a todas luces parece —como se diría en cualquier bolero que se respete— perdida en una existencia sin rumbo.
Lo que lee el profesor tiene tanto atractivo, que le exigirá a su alumno no parar de narrar. Y mientras se adentra en la trama, renace en él la fe en esa misma literatura que un día se le hizo tan difícil de domar en el plano creativo. Ya no podrán parar de leer ni el profesor, ni su mujer, seducidos ambos por una historia en la que la realidad y la ficción estallan como una carga de perversa sensualidad.
Varios son los puntos a destacar en este filme de Ozon, en primer lugar la complejidad del guion, que gracias a su dinamismo y giros dramáticos hace olvidar que estamos ante una obra de teatro, mientras nos coloca en la disyuntiva de descifrar qué elementos de —lo pasmoso que estamos viendo— pertenecen “a la vida real” y cuáles a ¿la vida imaginada?
Fabrice Luchini, como el desconcertado profesor; el joven Ernst Umhauer, en la piel del perturbador alumno y la siempre modélica Kristin Scott Thomas, representando a la esposa del profesor, están de maravilla, aunque cuesta creerse un poco la reacción del personaje de ella al final de la trama, si acaso de lo poco discutible en este filme que quizá algunos consideren como una gran tomadura de pelo de corte intelectual, hecha —eso sí— de manera brillante.











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Dany Daniel dijo:
1
23 de junio de 2014
16:01:42
adela dijo:
2
24 de junio de 2014
08:55:07
Enrique el Antiguo dijo:
3
24 de junio de 2014
12:02:20
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