
Influida por el ambiente hogareño, la hoy doctora en Ciencias Matemáticas Victoria Hernández Mederos tuvo desde pequeña una temprana inclinación hacia las matemáticas.
Como refiere, en diálogo con Granma, cuando era niña, en su casa natal del municipio capitalino de Playa se hablaba de ecuaciones y de geometría casi todo el tiempo. Y no podía ser de otra manera, pues su mamá, María Victoria Mederos, fue durante muchos años profesora de esa disciplina científica en la Universidad de La Habana (UH); mientras el papá, José Hernández, más conocido por Pimpo, era ingeniero civil y sabía por experiencia propia que las matemáticas son imprescindibles para garantizar la seguridad y estabilidad de las estructuras constructivas.
Después de cursar con excelentes calificaciones los estudios de secundaria y preuniversitario en la escuela vocacional Vladimir I. Lenin, la muchacha optó por matricular la Licenciatura en Matemáticas, que se impartía en la entonces nombrada Facultad de Matemática y Física de la UH.
«Estudié la carrera entre los años 1980 y 1985. Tuve brillantes profesores, que me hicieron descubrir en toda su dimensión la belleza de la matemática.
«Recuerdo con especial cariño y admiración al doctor Raimundo Reguera, quien dibujaba en la pizarra con tizas de colores elipsoides y paraboloides tan bonitos, que nadie se atrevía a borrar durante muchos días.
«También, recibí clases de Concepción Valdés, Roberto Núñez, Sira Allende y otros excelentes pedagogos.
«En los años finales de la licenciatura, me vinculé con el Instituto de Cibernética, Matemática y Física (Icimaf), pues mi tesis tuvo de tutor al profesor Ángel Pérez, reconocido especialista de esa prestigiosa institución».
PASIÓN POR LA MODELACIÓN GEOMÉTRICA
Graduada en 1985, la doctora Hernández Mederos comenzó a trabajar en el Icimaf, su único centro laboral en más de 40 años de vida profesional.
«Es mi segunda casa y, gracias al apoyo de mis colegas, logré en gran medida formarme como investigadora. En particular, mucho le debo a la doctora Lilliam Álvarez, quien durante mucho tiempo dirigió el grupo de Métodos Numéricos, al que me incorporé en un principio.
«Luego pasé al Departamento de Matemática, bajo la guía del reconocido estadístico Jesús Sánchez, cuya influencia incentivó en mí valores éticos y el respeto al trabajo».
Sería injusto no mencionar al doctor Jorge Carlos Estrada, excepcional investigador de esa institución, quien sería luego cotutor de mi tesis de Doctorado y con el cual comparto más de tres décadas de vida profesional y familiar, y el amor hacia las matemáticas.
Merecedora de importantes reconocimientos por sus aportes científicos, entre ellos el Premio Sofia Kovalevskaya 2023, conferido por la Sociedad Cubana de Matemática y Computación, con el auspicio de la Fundación Kovalevskaya, y cuyo propósito es alentar a las mujeres de los países en vías de desarrollo para participar activamente en la vida científica y tecnológica de sus países, la doctora Victoria Hérnandez terminó el Doctorado en Ciencias Matemáticas en 2001. El tema escogido para defender ese grado académico versó sobre la modelación geométrica.
«La modelación geométrica como disciplina comenzó a gestarse entre las décadas de los 60-70, impulsada por el surgimiento y desarrollo de la computación. Consiste en crear modelos digitales de curvas, superficies y sólidos, con los cuales es posible diseñar y representar objetos de una forma intuitiva e interactiva.
«Las aplicaciones de la modelación geométrica son muchas e incluyen: el diseño de piezas de autos, aviones o maquinaria (la llamada industria CAD/CAM), la creación y visualización de estructuras arquitectónicas, el diseño de prótesis personalizadas en la medicina, la impresión 3d y la creación de modelos para la industria de los animados y videos juegos.
«Todas se basan en el uso de unas funciones matemáticas, conocidas por su nombre en inglés: splines, que habían sido estudiadas previamente por los matemáticos en el contexto de la solución de diferentes problemas de aproximación de datos». Hoy en día, los splines son la herramienta básica de todos los sistemas de diseño geométrico asistidos por computadora (CAGD), recalcó.
«Gracias a mi formación matemática previa relacionada con las funciones splines en la modelación geométrica, en los últimos cuatro años dirijo un proyecto de investigación, que, a través de un modelo físico matemático, estudia el calentamiento inducido por el ultrasonido de alta frecuencia en tejidos biológicos.
Su importancia viene dada por las aplicaciones que tiene el ultrasonido tanto en la industria como en la medicina, en particular para diferentes tratamientos médicos como la ablación de tumores y la fisioterapia dirigida al alivio del dolor y la reparación de ligamentos y músculos, enfatizó la doctora Victoria Hernández.
También participé en un proyecto internacional denominado UNAMalla, dirigido por el profesor Pablo Barrera, de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien fue además el tutor de su tesis de Doctorado, así como en otros con universidades e institutos de investigación de Brasil, México, Francia y Alemania, indicó.
Investigadora Titular del Icimaf, la doctora Victoria Hernández posee la Orden Carlos Juan Finlay, la más alta condecoración que se entrega en Cuba a personas y entidades que realizan contribuciones significativas en la investigación científica. Asimismo, tiene publicados alrededor de 50 artículos en revistas especializadas y ha recibido varios premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba.
En su poco tiempo libre, le gusta disfrutar del cine, del ballet, cuidar las plantas de su balcón y leer un buen libro, además de compartir con la familia y amigos.
Resalta el apoyo recibido de sus familiares allegados a lo largo de su carrera profesional, en particular durante los duros años del periodo especial, cuando nacieron sus dos hijos. Compartir la maternidad y mi profesión fue todo un reto, pero conservo recuerdos muy gratos de esa etapa, subrayó.
«Mi hijo mayor también estudió Matemáticas y es profesor de la UH. Me gustaría enseñarles esta materia a los niños de forma atractiva, estimulante y divertida».
Con evidente inconformidad, dice que «las matemáticas no gozan hoy de buena salud en Cuba».
«El número de profesores e investigadores no es suficiente para las necesidades actuales y futuras del país. En particular hay escasez de jóvenes que asuman en el futuro cercano el liderazgo de proyectos científicos, tanto de la especialidad, como multidisciplinarios.
«Son muchos los factores que influyen en eso, desde la matrícula reducida de estudiantes interesados en la disciplina, hasta los bajos salarios que reciben y el poco reconocimiento social».
Un número importante de los mejores graduados de la carrera optan por becas de Maestría y Doctorado en el extranjero y al tratarse de profesionales de alto nivel, reciben ofertas de empleo en el extranjero. Por fortuna, muchos se mantienen vinculados al quehacer de la disciplina en el país, resaltó la doctora Victoria Hernández.
«El estudio de las matemáticas requiere mucho esfuerzo, tiempo, dedicación, estímulo y motivación. Por eso es muy importante formar maestros con conocimientos sólidos y organizar actividades con los niños y jóvenes para divulgar el papel crucial que tienen hoy las matemáticas en el desarrollo científico y tecnológico de cualquier sociedad moderna».






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30 de agosto de 2026
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Luis Ramiro dijo:
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30 de agosto de 2026
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Mario dijo:
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31 de agosto de 2026
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Javier Pérez Capdevila dijo:
5
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Edwin Pedrero dijo:
6
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