ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Yander Zamora

Si alguien aún duda de que el torneo élite de la pelota cubana no puede tener 16 equipos, los enfrentamientos entre Granma y Hol­guín durante jueves, viernes y sábado pasados, debieron convencerle. Que pena que hayamos llegado a ese nivel de béisbol, que pena que se haya visto por televisión tan poca calidad.

Para un pueblo que se precia de conocer este deporte, que gusta de pasar sus noches y tardes en el estadio o frente al televisor, es bochornoso un partido, como el del viernes, en el cual se anotaron ocho carreras forzadas; dos elevados cayeron casi al lado de los jugadores de cuadro a la defensa; o que en par de desafíos consecutivos se hayan otorgado la friolera de 24 boletos.

Lo es porque ocurre en lo que hoy es la máxima expresión de nuestros torneos. Para colmo, en el segundo choque fueron más de tres horas y cuarenta minutos de tortura, de castigo al orgullo de país beisbolero. Hay mu­cho por hacer a lo interno, al margen de la mi­gración y sus consecuencias, que ya abordamos la pasada semana.

Coincido con quienes opinan que no solo una lid con menos selecciones en el segmento superior resolvería el problema. Esa es solo una parte del dilema; concuerdo en que he­mos perdido espacios a escala social, no se juega pelota, ni siquiera a las cuatro esquinas. No hace mucho, lo recordaba el sabatino y siempre interesante Béisbol de siempre, se organizó en la capital un certamen del callejero juego.

¿Por qué no lo hacemos a nivel nacional, si solo hace falta una pelotita de goma y una pequeña área cuadrada? ¿Si tenemos en la matrícula del sistema de enseñanza escolar a potenciales miles de participantes? Podría ju­garse hasta en los patios de las escuelas, sería además una bonita competencia entre ellas.

Me alineo con aquellos que piensan en la base como la piedra angular del rescate beisbolero. Y pienso en la necesidad de potenciar un calendario desde el municipio y la provincia en las edades escolares y juveniles y luego en una justa a nivel nacional, tras un sistema de clasificación por zonas, que permita acumular juegos en esas categorías.

Sin jugar, un lanzador no puede tener control de la pequeña zona de strike, aunque haga cientos de lanzamientos de entrenamiento; sin jugar no puede saberse a dónde tirar, ni para dónde correr, en caso de un out y con el marcador adverso; sin jugar no se puede en­tender la pelota y hoy niños y jóvenes juegan muy poca pelota.

Es cierto que este, nuestro pasatiempo na­cional, lleva recursos para tal empeño, pero también diseños organizativos que favorezcan ese ambiente y que hagan más racional ese propósito necesario. Lo absurdo es continuar invirtiendo en una supuesta élite cada día más devaluada, sin ponerle nada a la ma­teria prima que pueda revertir la situación. Y mientras más tardemos en volcar la ecuación no solo el nivel será más bajo, sino que se incrementaría el dinero que echamos en saco roto o que botamos.

Debería engranarse un sistema competitivo de amplia participación que llegue hasta una Serie Nacional Sub-23, con representación de todas las provincias y que se desarrolle en el verano para finalizar con un campeonato élite, que en otras ocasiones hemos llamado Liga Cubana de Béisbol, con seis conjuntos, aunque ahora no se si dará para esa cantidad o para cuatro. Algo hay que hacer y rápido, el béisbol no solo es un deporte, es pasión, identidad nacional, y con eso no se juega.

Es penoso también el incidente en que se vio envuelto el mentor de Matanzas, Víctor Mesa, en Pinar del Río, como lamentable es también que nuestra pelota no garantice la tranquilidad, entiéndase privacidad de los equipos en hoteles y estadios. Ya en el terreno, el jugador o director es responsable de su actividad pública y de su comportamiento. No exoneramos a nadie, aunque no podamos juzgar, pues no estuvimos en el lugar. Lo que si podría afirmarse que es otra consecuencia del estado actual de nuestra pelota.

Por eso el cirujano Eduardo Molina, ferviente industrialista, tiene toda la razón, cuando me dijo, a propósito de estos temas: “De­bieran pasar todos los días por televisión el gesto de fraternidad, de vergüenza deportiva, del pinareño Giraldo González, al ser el primero en felicitar al jugador contrario, Agustín Mar­quetti, quien con su jonrón, tendió en el campo las aspiraciones ganadoras de su equipo, en 1986”.

Hoy comienzan los últimos cotejos del calendario regular, con solo el cuarto invitado a semifinales pendiente de nombre. Ojalá que los play off, con una nueva oportunidad de refuerzos, no nos hieran más el corazón del deporte cubano y le den crédito al sano orgullo por la pelota.

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arnaldo dijo:

46

29 de febrero de 2016

11:25:53


el bajo nivel cualitativo es desde hace mucho tiempo, que pena que ahora es que se dan cuenta o se quieran dar cuenta , y maspena aun la culpa la van cargando solamente los atletas ....... solo no son problemas en la base, mas bien empiezan en la cima ,,,mientras ? , mas delo mismo .

El Analista dijo:

47

29 de febrero de 2016

11:54:29


Que pena que Granma, ni el señor Oscar, aquel de "Nadie puede estar por encima del Béisbol" escribieran nada sobre el desagradable sucedido en Pinar del Río, que expresaran su solidaridad con los agredidos y su rechazo a actos tan poco civilizados como ese de Víctor Mesa. Que lastima que no permitan expresarnos libremente, que se diga todo eso que el cubano piensa y nadie quiere escuchar, esa forma de actuar como escudo es hoy la mas efectiva forma de hacer contrarrevolución. Que pena......

Vecino del Édison dijo:

48

29 de febrero de 2016

12:00:12


La disciplina se ha perdido absolutamente en todos los niveles de la sociedad cubana, y el Béisbol es apenas una muestra de ello, y sin disciplina no hay actividad social que pueda cumplir su objetivo con calidad. Frente por frente a mi casa pasé de niño los mejores momentos de mi vida jugando pelota en el estadio del Edison en la Víbora. Un buen día a alguien se le ocurrió que el estadio fuera sede de las categorías escolares en la provincia, imagino que una de ellas, habiendo tantos estadios con mejor ubicación en la ciudad que éste que está a escasos 6 metros de todos los vecinos de mi cuadra. Se acabó la tranquilidad para todos nosotros fin de semana tras fin de semana, de viernes a domingo, y lo que debiera convertirse en nuestro necesario descanso se ha convertido en gritería, escándalos, trompetas, silvatos, y hasta broncas callejeras, la calle sucia de desechos, etc, etc, etc. Yo entiendo perfectamente el derecho de los niños a jugar pelota, pero ¿y mi derecho al merecido descanso cada fin de semana de viernes a domingo quién me lo defiende y garantiza? El béisbol perdió su belleza, tanto en el tv como en todo el país y los que un día lo amamos hoy llegamos a desencantarnos de él. Triste realidad...

Luis Florencio Rodríguez dijo:

49

29 de febrero de 2016

12:11:10


Respeto el criterio de todos y por la misma razón considero mis derechos a tener criterios propios.He estado ligado de manera directa a las Series Nacionales de béisbol desde hace unos cuantos años como narrador comentarista deportivo de la emisora Radio Cadena Agramonte de Camagüey, en mi opinión, la inmensa mayoría de las innovaciones de los últimos tiempos han atentado contra el espectáculo que suponíamos era la Serie Nacional. Juegos en el horario de la tarde, salida de las transmisiones provinciales con la covertura a sus respectivos equipos donde quiera que jugaran, etc, etc y me parece sería el tiro de gracia la eliminación de los 16 equipos de la Serie Nacional. Estoy completamente de acuerdo en que debemos tener un torneo elite con NO más de CUATRO equipos por el nivel cualitativo de nuestra pelota en la actualidad, pero el certamen con los 16 equipos tiene que mantenerse porque la Serie Nacional, a pesar de tantas dificultades es el único certamen beisbolero en Cuba medianamente organizado, si nuestros peloteros NO juegan en ese torneo, ¿Dónde podrán hacerlo?, alguien puede pensar que podran llegar a un nivel de calidad superior sin tener juegos efectuados. 45 juegos de pelota resultan insuficientes para ese propósito, piensen cuantos juegos pueden efectuar en un torneo de 45 juegos, los peloteros que NO son regulares en los equipos que NO clasifican. Tiene que existir esa Serie Nacional con los 16 equipos, aunque NO sea el principal espectáculo, en otras naciones con las que pretendemos constantemente compararnos, existen muchos torneos para que un pelotero perfeccione su accionar sobre el terreno de juego, aquí, si la Serie Nacional tiene esos conocidos problemas ¿Cómo creen que están las Series Provinciales?, reitero, respeto el criterio de todos pero NO me parece acertado eliminar la serie con 16 equipos, eso sí, debe existir un torneo superior, que concentre la calidad y sea un referente a alcanzar por los jugadores que participen en el evento con 16 selecciones. Luis Florencio Rodríguez.

Holguinero dijo:

50

29 de febrero de 2016

12:16:53


Sinceramente se nota señor Oscar Sánchez Serra que llevas el industrialismo en el pecho, esa falta de picheo relevo que se vio en los juegos de HLG y GRM no solo ocurre ene stos equipo, tambien ocurre y con mucha mas frecuencia en IND. El problema con los lanzadores es algo global en nuestra pelota. Seria bueno que usted se refiera al la pelota cubana en general y no tratando de criticar solo a esos dos equipos porque casualmente fueron los transmitidos. Mi equipo Holguin aunque les duela a muchos esta en la pelea y ojala se les diera la clasificacion por encima de sus azules para ver que enfoque le ponen a la noticia, digo si es que lo publican.