ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Las calles de La Habana se «calentaron» hace unos días, cuando el gobierno provincial dictó nuevas regulaciones de precios para los taxis privados. Algunos boteros recogieron velas y autos, en un intento de prolongar el forcejeo con las autoridades y la clientela, iniciado en el verano del 2016. El rostro de los habaneros se tensó.

No me sorprendería, sin embargo, si el conflicto pierde intensidad pronto. Al efecto previsible de las regulaciones se sumaría el hecho de constituir este un negocio de dimensiones reducidas y ganancias altas, por el déficit del transporte en la capital.

Pero de la caja de Pandora del mercado no solo salió esta vez gente en competencia cruenta por algún almendrón de carcasa antediluviana y motor de marca indescifrable. También asomaron distorsiones del modelo económico y social cubano que amenazan con retardar las transformaciones planeadas.

La diversificación de formas de propiedad y gestión abrió las puertas en la economía a las pequeñas y medianas empresas privadas cubanas, junto a compañías extranjeras y mixtas, estatales y cooperativas. No es la presencia de todas esas alternativas empresariales lo que alejaría a Cuba del socialismo; ni la aceptación del mercado, reconocido en la Conceptualización del modelo económico y social como espacio necesario para que se interrelacionen actores de naturaleza tan heterogénea.

Experiencias de socialismo fracasadas y más de una crisis económica en países capitalistas indican que el peligro se incuba realmente en la desregulación de las relaciones mercantiles. Es el comercio sin restricciones a que apela el discurso neoliberal, o la ilusión de precios fijados libremente por una ley de oferta y demanda cuya fiabilidad o validez han puesto en duda no solo las escuelas de economía afines al marxismo.

«La oferta y la demanda no regulan más que las oscilaciones pasajeras de los precios en el mercado», razonó Carlos Marx, al proponer una teoría ­revolucionaria de la relación entre precios, valor y las ganancias perseguidas por el capital.

Pese a constituir un botón de muestra pequeño, el conflicto en torno a los precios de los taxis privados en La Habana confirma los desequilibrios y rollos que crea un mercado sin control del Estado. Si el gobierno provincial tiene responsabilidad en la crisis no es por intervenir para poner orden, sino por demorarse en hacerlo.

En el mundo, es común la regulación gubernamental del transporte público, para proteger a los consumidores. Pero en Cuba muchos de esos precios los ha puesto el mercado libremente durante años. Las autoridades reaccionaron en la capital en julio del 2016 cuando los boteros, sin razón legítima, encarecieron más los viajes. Al responder los choferes con el fraccionamiento de rutas para cobrar de todas maneras el doble, las autoridades tardaron medio año para replicar con las tarifas más recientes.

Las alternativas regulatorias de precios —directas e indirectas— son múltiples en el mundo. Se haría más integral y sólido el paso reciente mediante la negociación y construcción de consensos con ese grupo de taxistas. De intentarlo, estaría más en línea con la tradición de diálogo de la Revolución —ejemplos abundan en el pasado con los productores campesinos y los trabajadores de otros sectores—.
La historia de los almendrones es también consecuencia de la demora para reformar el sistema de precios de Cuba, prevista en los Lineamientos desde el 2011.

Estructurado —o desestructurado— mediante políticas y normas legales diferentes en cada uno de los múltiples segmentos del mercado, mal articulado y desactualizado, este sistema ha perdido capacidad para cumplir una de sus funciones: servir de brújula al resto de la economía. En contraste, el mercado ha ganado capacidad para colocar ­precios por encima de los que fijaría en un ambiente de competencia real.

Un estudioso de la planificación, Oscar Fernández Estrada, observa que en Cuba la escasez y concentración de la oferta pone a los vendedores en posición dominante en el mercado. En lugar de competir los productores por vender, compiten los consumidores por comprar. «El papel de la demanda se distorsiona porque ella no es la que orienta la producción», dijo este economista.

Pretender, bajo tales condiciones, que sea la relación entre oferta y demanda la que fije libremente los precios conduce a deformaciones que inhiben la ­ampliación de producciones y servicios. La desregulación y la ausencia de un sistema de precios actualizado han desatado distorsiones de precios no solo en los taxis. Similar raíz tienen la resistencia de los mercados agropecuarios a rebajar un producto cuando pierde calidad y los altos precios que suelen cobrar las cooperativas de constructores.

Las tensiones, evidentemente, trascienden al bolsillo del consumidor común.

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Enrique dijo:

1

24 de febrero de 2017

07:00:53


Muy acertado el análisis de Ariel. Suele ocurrir que en nuestro país, las medidas para "atajar" situaciones que lesionan la economía familiar o el bienestar del pueblo, casi siempre llegan tarde.

Itachi Respondió:


24 de febrero de 2017

09:09:18

... y casi nunca funcionan, por desgracia...

Tenesmo Respondió:


28 de febrero de 2017

11:02:15

Menos mal que rebotaron este excelente articulo en Cubadebate!!! Alli no se filtran tanto las opiniones ....

jpuentes Respondió:


7 de marzo de 2017

11:14:33

Cuando se deje de pensar en problemas y se comience a pensar en ideas entonces ganamos esa batalla

Camilo dijo:

2

24 de febrero de 2017

08:18:06


Querido Ariel, más que todo me gustaría añadir a su comentario que también dentro de ese mismo raciocinio de Marx colocado por usted, cito textualmente: «La oferta y la demanda no regulan más que las oscilaciones pasajeras de los precios en el mercado», razonó Carlos Marx, al proponer una teoría ­revolucionaria de la relación entre precios, valor y las ganancias perseguidas por el capital. El propio Marx (anteriormente) había colocado “El ciudadano Weston no podrá decirme por qué se paga una determinada suma de dinero por una determinada cantidad de trabajo. Si me contestase que esto lo regula la ley de la oferta y la demanda, le pediría ante todo que me dijese por qué ley se regulan, a su vez, la demanda y la oferta. Y esta contestación le pondría inmediatamente fuera de combate”. Fuente: K. Marx: Salario, precio y ganancia. Pág. 15. Porque traigo esta otra citación de Marx, para llamar la atención y la reflexión de todos los cubanos, en el sentido de que esa famosa ley de oferta y demanda, en nuestro país, y aplicada específicamente al transporte público es un cuchillo de doble filo y que favorece única y exclusivamente a un pequeño grupo de individuos (muchos de ellos sin escrúpulos y sin espíritu solidario o comunitario), o sea, tenemos que desarrollar, invertir y exigir que el transporte público de nuestro país funcione eficiente, prospera y sosteniblemente, ese es el desafío, lo demás es remiendo y no se puede permitir bajo ningún concepto, que un grupito de gananciosos, bajo esa famosa ley se tomen atribuciones indebidas, sea, por las deficiencias existentes, la ineficiencia o la falta de fiscalización por parte del Estado de esa actividad. Al final una de las principales joyas de las políticas neoliberales en el mundo capitalista es precisamente la privatización de los servicios de transporte y ahí se le entrega a esos grupos privados esa responsabilidad del Estado, moraleja, cuando la tasa de ganancia disminuye, esos mismos grupos privados bajo la famosa ley de oferta y demanda paralizan los países a través de huelgas criadas (muchas artificialmente), o sea, quien termina pagando y sufriendo es la población. Y eso en Cuba NO lo PODEMOS PERMITIR, así de simples

Argenio Respondió:


24 de febrero de 2017

20:04:37

Estimado Camilo esta crisis con los taxistas privados me recuerda mucho aquel drástico y fracasado cierre del mercado agropecuario particular y la gran crisis de alimentos y molestia que trajo para los hogares de la familia cubana. La gran realidad en nuestra capital es que estos carros privados con más de 50 años de explotación son los que ayudan con sus servicios a movernos rápidos a todo lo largo y ancho de la habana, corriendo ellos con el 100% de los gastos de piezas, combustible y lubricantes. Me pareció una medida bien torpe e impositiva las medidas de precios a cobrar a estos taxistas de ahí el caos y la crisis. El gobierno de la habana demostró una ausencia total de esa compleja realidad de los boteros, era más lógico topar precios mas reales, un mayor dialogo con ellos y se evitaría el disgusto y las molestias al pueblo que es elque las sufre.

Ariel Terrero Respondió:


25 de febrero de 2017

16:34:00

Camilo, muchas gracias por ampliar la reflexión. Marx razonó mucho y bien acerca de los espejismos de la oferta y la demanda en ese volumen que usted menciona y en otros. Después, economistas de corrientes menos radicales sumaron criterios que ampliaron las dudas sobre la validez de la oferta y la demanda o la interpretación ciega de esos factores del mercado. Y John M. Keynes, sin cuestionar fundamentos del sistema capitalista, concluyó que era necesaria la intervención de los gobiernos en la conducción de la economía de un país. Evidentemente, es más que penoso tropezar con esa piedra a estas alturas en una economía socialista.

Mercurio Respondió:


27 de febrero de 2017

18:42:40

Hermano hasta donde conozco en cualquier pais del mundo el taxi es para quien lo pueda pagar, no para el pueblo, por dios, hay que tener sentido comun, las guaguas taxis de 20 plazas no aguantaron por falta de piezas de respuesto, entonces como se les ocurre poner los taxis a igual precio??? Si la cosa es acercar las cosas al pueblo entonces deben hacer extensivo este acuerdo a los hoteles, las tiendas etc. Una solucion es tomar los cientos de guaguas que se encuentran por boyeros entre camaguey y linea del ferrocarril y ponerlas a cinco pesos, o las guaguas de transmetro, es de esta forma que se regula el mercado y no por acuerdos que lejos de ayudar lo que hacen es molestar.

Miguel dijo:

3

24 de febrero de 2017

08:55:13


De todos modos los choferes del recorrido Alamar, hasta el teatro marti en la Habana. Siguen cobrando 20 pesos, segun ellos tiene un documento entregado en el poder popular que le permite seguir cobrando los 20 peso en vez de 15 como se informo en el periodico granma.

Palax dijo:

4

24 de febrero de 2017

09:11:41


Excelente artículo.

Amanda dijo:

5

24 de febrero de 2017

09:15:41


El periodista tiene toda la razón. Todas la medidas que se toman son tardías, cuando ya el problema está prácticamente fuera de control. Lo dejan correr y correr y después cuando está enraizado, cualquier disposición que se tome trae por consiguiente el descontento y el malestar en los autores. La medida tomada con los boteros es correcta, ¿ Por qué demoraron tanto?. Igual pasa con el precio en los Agros. No se pueden comer frijoles, vegetales, frutas, etc, por lo caro que cuestan. ¿Cuando lo van a frenar?

arturo Respondió:


27 de febrero de 2017

11:12:29

permitame sumar a su reflexcion, ¿Cuando dejaremos de preguntar lo mismo, una y otra vez? hasta donde los impunes seguiran a la caza de nuestros letargos fiscales, sin que podamos hacer nada, solo preguntar hasta cuando.

Pucha Respondió:


28 de febrero de 2017

14:13:34

Amanda, cuando topen los precios del agro va a pasar igual que con los boteros, solo que en vez de desaparecer los almendrones van a desaparecer los frijoles y las viandas