«La violencia ha sido, de todas las maneras, una marca para nosotros los colombianos, desde muy niños, y ha ido paralela a su antítesis, que es una muy apasionada búsqueda por la paz. Si hay algún país en el mundo que está empeñado en encontrar la manera de salir de su violencia endémica es Colombia, con la ayuda siempre de Cuba».
Así se expresó la escritora colombiana Laura Restrepo, al intervenir en la charla Entre la guerra y la paz. La literatura colombiana mira el conflicto, celebrada en el teatro Hart, de la Biblioteca Nacional de Cuba, junto a su colega Horacio Benavides, y que contó con la mediación de Álvaro Castillo Granada, librero y escritor de ese país.
Entre poemas, historias personales y lecturas de otros escritores, el panel profundizó en la importancia de darle voz al conflicto, ya que la literatura no solo es una forma de expresar lo que siente el escritor, sino que constituye un arma de resolución ante este tipo de problemas, y siembra conocimiento en las personas.
Por su parte, Horacio Benavides manifestó que varios son los poetas que han dedicado su obra a plasmar el dolor que viven los colombianos; sin embargo, pocos han dedicado toda su creación a este tema, y prosiguió a leer un texto de su propia autoría: Ladran los perros en nuestros corazones asustadizos / y veíamos al hombre desnudo, atado a un palo / Perros giraban en torno a otro palo acompañando al aire con el fuego de sus ojos / arriba temblando el animal de puro miedo.
Para concluir, Restrepo comentó que «más que la violencia meterse en la literatura, la literatura se empezó a meter en la violencia. Hemos llevado a cabo un proceso maravilloso de transformar la violencia en la lucha política legal».



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