ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Miembros de la Brigada Internacional de Solidaridad en el ICAP. Foto: Yasset Llerena

De las múltiples similitudes entre Martí y Fidel, se habló el jueves último en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), y fue ante un público muy especial, integrado por la Brigada Internacional de Solidaridad, que llegó a nuestro país para celebrar en la Isla el 1ro de Mayo.

La doctora Marlene Vázquez ofreció a los presentes la conferencia Plan contra Plan. Lecciones de Martí y Fidel para el antimperialismo del siglo XXI, como parte del espacio Cultura y Nación. El misterio de Cuba, que propone una vez al mes la Sociedad Cultural José Martí.  

Varias veces aplaudidas y finalmente ovacionadas resultaron las palabras de la directora del Centro de Estudios Martianos, seguidas por las emotivas intervenciones de los participantes, animados por el peso y la solidez de los argumentos abordados.

«Cuando veo la variedad de orígenes de las personas aquí reunidas, me doy cuenta, una vez más, de la universalidad de esos dos grandes hombres, José Martí y Fidel Castro, que los cubanos tenemos el privilegio de poder llamar nuestros, pero que pertenecen a la humanidad», expresó la oradora, al tiempo que agradeció la presencia de la brigada, que ha desafiado grandes obstáculos para acompañar a Cuba, «en tiempos tan oscuros y tan difíciles».

Estos hombres, dijo, conmueven a personas de muchas culturas, credos religiosos o políticos y de diferentes maneras de ver el mundo, y eso es posible porque echaron su suerte con los pobres de la tierra, es decir, con la justicia, con el amor, con la vocación de servicio a la humanidad.

De frecuentes citas, confluencias en el decir y el hacer de ambos líderes, y alusiones a hechos y fechas relacionadas con los revolucionarios estuvo zigzagueada la charla, lo que despertó una visible emoción en los espectadores.

Yo no conozco a nadie que se haya enfrentado al mismo tiempo a dos imperios, sostuvo Vázquez. «José Martí fue ese hombre pequeño de cuerpo, pero grande de inteligencia y de voluntad que, en la misma época, enfrentó al decadente imperio español, ya en el ocaso de su dominio colonial, y al emergente imperialismo estadounidense».

El papel de José Martí en la renovación estética del lenguaje, como uno de los fundadores del Modernismo, fue observado también por la especialista. «Y aunque esto pueda parecer distante de su labor política y redentora no lo es. Porque verdaderamente la independencia se consolida, se afirma, se fortalece a través de la defensa de la cultura», expresó.

MARTÍ EN FIDEL, LOS ECOS DE SU PROPIO PENSAMIENTO

Fidel, que fue un discípulo muy aventajado de Martí, llevó a la práctica muchas de las ideas martianas de justicia social, que se pusieron al servicio de sus semejantes, no solo en Cuba, ni solo en Nuestra América –es decir, la situada entre el Río Grande, por el norte y la Patagonia, por el sur–, sino en el mundo, explicó Vázquez.

Fidel hizo suyo el credo martiano, afirmó la doctora, e invitó a hacer una lectura contemporánea de La historia me absolverá, «una pieza oratoria magnífica a la altura de las mejores del género, y en la que se aprecia una incorporación del ideal martiano, que va más allá de la lectura. Pasa por los sentimientos y por la razón», dijo.

Al leer el documento, se advierte que «es como cuando uno encuentra en otro autor ecos de tu pensamiento, de lo que tú sientes. Es el Fidel que está defendiéndose en el juicio del Moncada, y además exponiendo su programa político, públicamente, para el mejoramiento de su patria».

Vázquez destacó un párrafo de La Historia… en el que se refleja que las situaciones que debían solucionarse  no eran solo las de Cuba, sino las del continente, las de las repúblicas hermanas, con las que había que tener intercambio, para ayudarse entre todas; de gran coincidencia con lo enunciado por Martí en su ensayo Nuestra América, al remarcar la necesidad de «andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes», para que no pasara el gigante de las siete leguas, recordó la doctora.

Es el mismo gigante que tiene siete leguas en las botas, el que le ha puesto la bota encima, ya hoy, a toda la humanidad; y que sigue amenazando a Cuba, a los pueblos de Nuestra América, de África y de Asia, es decir, a todos aquellos que mantengan posturas dignas e independientes, aseguró.

Por tanto, afirmó, «el llamado de Martí y de Fidel en aras de la unidad sigue siendo permanente porque mientras exista el imperialismo, los demás pueblos vamos a seguir bajo amenaza. Y lo único que nos puede salvar es la solidaridad entre nosotros. La unidad y la firmeza es lo único que nos puede salvar», aseveró.

La oradora se enorgulleció de contar en la humanidad con Martí, Marx, Engels, Lenin, Gramsci, Mariátegui y Fidel, entre muchos otros; y exhortó a apropiarse de sus saberes, a ser originales, y a nunca dejarnos vencer por el pesimismo, para construir el mundo de paz que necesitamos.

Para cerrar sus palabras, Vázquez declaró: «En el año del Centenario de Fidel, nosotros, los que estamos aquí, los que tenemos cosas que hacer y que decir, debemos honrarlo. Y la mejor manera de hacerlo es conservar la soberanía, la independencia, y no bajar nunca la cabeza frente al imperialismo, jamás».

«Cuando veo la variedad de orígenes de las personas aquí reunidas, me doy cuenta, una vez más, de la universalidad de esos dos grandes hombres, José Martí y Fidel Castro», dijo a los presentes la doctora Marlene Vázquez. Foto: Yasset Llerena
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