ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Verónica Lynn, una de las estelares –y longevas– artistas de nuestra cinematografía. Fotograma de la pelicula cubana AM-PM 

En días recientes el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (Icaic) dio a conocer que el exitoso largometraje Neurótica Anónima (2025), del actor y director nacional Jorge Perugorría, será uno de los representantes de la isla caribeña en el Festival Internacional de Cine de Montaña, en Colombia, a celebrarse del 1ro. al 5 de julio del presente año.

La cita propiciará, además, un merecido homenaje a la actriz Mirta Ibarra, protagonista de la cinta y uno de los rostros más emblemáticos del cine cubano, cuya presencia es un ejemplo que reafirma el talento de la tercera edad en el séptimo arte de nuestro país.

Los adultos mayores han sido reflejados en el cine cubano desde las diferentes aristas de la vida cotidiana, en temáticas como la convivencia familiar e intergeneracional, la jubilación y las relaciones de pareja.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la ancianidad se contempla a partir de los 60 años, independientemente del deterioro físico y mental que pueda presentarse debido a diferentes causas.

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y finalmente, a la muerte.

Cuba es considerada, desde la mirada sociológica, uno de los países más envejecidos de América Latina, pues la población adulta mayor supera el 20 por ciento.

La tercera edad es una temática representada no solo en nuestro país sino también a nivel mundial.  Se puede citar en Hollywood filmes como The graduate (1967) y Sunset Boulevard (1950), donde se reflejan el amor entre una mujer mayor y un joven. Igualmente, en el cine argentino se encuentra la cinta Elsa & Fred, del 2005.

En el ámbito nacional, podemos tomar como referencias la película Candelaria (2021), con las actuaciones destacadas de Verónica Lynn y Alden Knight, cuya historia de amor entre dos ancianos se desarrolla en medio de las dificultades económicas y sociales de la Isla en 1990.

Precisamente, es Verónica Lynn otra de las estelares –y longevas– artistas de nuestra cinematografía. Con 95 años recién cumplidos, continúa desplegando su talento en los escenarios. Rompe con el estereotipo de la pérdida de capacidades propia de su edad y demuestra una inmensa vitalidad.

Entre sus últimos proyectos figura Estrés, de la realizadora Marilyn Solaya, donde también participan otros representantes veteranos de la industria como Luis Alberto García, María Isabel Díaz, Fernando Hechevarría, Isabel Santos y el ya fallecido Mario Limonta.

A Fernando Hechevarría, el indiscutible talento actoral le hizo merecedor a sus 70 años del Premio Nacional de Teatro (2025), otra prueba más de que el envejecimiento físico no constituye una barrera para el éxito profesional. Su trayectoria artística, que se extiende al cine y la televisión, abarca más de cuatro décadas y no se detiene.

Continuando la línea filmográfica con adultos mayores presentes en el elenco, en los años 80 del pasado siglo, el cine cubano se vistió de gala con la presencia protagónica de nuestra vedette Rosita Fornés en la comedia Se permuta (1983), del prestigioso director Juan Carlos Tabío, en la cual compartió escena con Silvia Planas, Mario Balmaseda, Manuel Porto y una joven Isabel Santos.

Al año siguiente, llega a la pantalla grande Los pájaros tirándole a la escopeta, de Rolando Díaz, liderada por los consagrados actores Reynaldo Miravalles, Silvia Planas y la simpática Consuelito Vidal, quien diez años después protagonizaría Reina y Rey, de Julio Martínez Espinosa.

De los últimos 15 años en producciones, el público cubano e internacional disfrutó de la desgarradora historia de Chala y Carmela, en Conducta (Ernesto Daranas, 2014), con un contraste protagónico en cuanto a edad, donde la magistral Alina Rodríguez interpreta a una anciana profesora a quien se le cuestionan sus capacidades para lidiar con el problemático personaje construido por Armando Valdés.

Finalmente tenemos a la nueva producción de Rudy Mora, Calle 232, con la actuación espectacular de Jorge Alí como un viejo y enfermo director de cine, que honra a las personas cuidadoras en Cuba, un tema muy delicado y de extrema importancia en un país que se enfrenta a los desafíos del envejecimiento poblacional.

Es apreciable que en cada una de estas películas la trama principal es la convivencia familiar y las relaciones interpersonales, con la participación activa de los adultos mayores como punto clave.

La prestigiosa lista de los actores nacionales longevos incluye otros grandes como Daisy Granados, Héctor Echemendía, Beatriz Valdés, Isabel Moreno, Enrique Molina, Roberto Perdomo, Enrique Santiesteban, Adolfo Llauradó, Raquel Revuelta, Enrique Almirante, Adela Legrá, María de los Ángeles Santana, y Rogelio Blaín, algunos ya fallecidos.

Las dotes artísticas cubanas también han brillado en el terreno internacional desde hace décadas. Además de la participación en certámenes de las obras, se ha galardonado a sus intérpretes.

Tal es el caso de la polifacética Eslinda Núñez, reconocida por sus papeles inolvidables en Lucía (1968), Memorias del subdesarrollo (1968), Cecilia (1982), Capacablanca (1986) o Viva Cuba (2005), quien hace tan solo unos días recibió el Premio Internacional Gaviota (México), por su aporte al enriquecimiento del séptimo arte.

El cine cubano en definitiva ha dado voz y rostro a la tercera edad, mostrando que la vejez no significa el ocaso de la profesión, sino otra etapa que también merece contarse.

Ya lo decía el personaje interpretado por la versátil Beatriz Valdés en el icónico filme La bella del Alhambra (Enrique Pineda, 1989): «La vida hay que vivirla, sin importar la edad». (Redacción Cultural)

             

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